Capítulo 2. - Me acosté en la cama con el protagonista masculino.
Este mundo es extremadamente artificial.
Son palabras que escuchó hace mucho tiempo, cuando Richard presenció por “primera vez” la boda de ambos.
Decían que la “historia” fluía inevitablemente hacia un “final” determinado, como el agua que fluye de arriba hacia abajo, y que cada personaje tenía un “papel” asignado.
Tal como decían esas palabras, a partir de cierto momento, la vida de Richard también fue así.
Era extremadamente artificial, extraña y antinatural, como si alguien la hubiera creado de forma intencionada.
Él pensaba que este mundo era como una historia.
No le quedaba más remedio que pensarlo de esa manera. Richard tuvo que repetir docenas de regresiones y darse cuenta una y otra vez de que esto era una historia.
Que él era solo un “personaje secundario masculino” nacido con el destino de ser abandonado, que la protagonista femenina de esta historia era la mujer a la que amaba, y que el rival al que detestaba tanto era nada menos que el verdadero protagonista masculino de esta historia.
Ella, tal como decía la “historia”, se casó con Kailus incluso la primera vez.
Sin embargo, ¿fueron realmente felices los dos después del final?
No fue así.
El verdadero final de ella fue la muerte.
Una muerte por decisión propia.
Ella se ahorcó y murió.
Colgando una cuerda en el techo, subiendo sus pies por sí misma sobre ella.
Exactamente como el fin de alguien que se siente pesimista respecto a su propia vida.
Su vida matrimonial, que parecía que sería puramente feliz, en realidad era una desgracia.
Por culpa de un hombre llamado Kailus Le Regnantia.
Richard no podía verla casarse con ese hombre nunca más.
Durante docenas de regresiones, Richard hizo todo lo posible, tanto material como espiritualmente, para vencer a su rival Kailus y ganarse el corazón de ella.
En la primera regresión, tuvo el valor de pedirle una cita, y entrenó arduamente su esgrima para verse bien ante ella.
A diferencia de la primera vida, en la que ni siquiera pudo acercarse a ella adecuadamente, la cortejó activamente.
Sin embargo,
—…Daphne, me gustas.
Cuando le expresó sus palabras de confesión sobre el campo de flores bajo la luz de la primavera.
—……¿Ah?
Lo que regresó fue la figura de ella sintiéndose apenada y sin saber qué hacer.
—A-ah, lo siento. De verdad lo siento, Richard… Yo…
Ella rechazó la confesión de Richard, y…
—¡Viva su majestad el emperador!
—¡Viva su majestad la emperatriz!
…Se casó con el protagonista masculino Kailus Le Regnantia.
Y, antes de que pasara un mes.
—…Dicen que su majestad la emperatriz ha dado su último suspiro.
Ella volvió a quitarse la vida.
—…….
En la segunda regresión, entrenó la esgrima aún más duro. En la tercera regresión, hizo cualquier cosa que a ella le gustara, como un perro que solo conoce a su dueño.
—…Lo siento, Richard.
Sin embargo, esa vez también, a quien ella eligió fue a Kailus.
—…Dicen que su majestad la emperatriz ha dado su último suspiro.
Y al poco tiempo, llegó la noticia de su fallecimiento.
En la cuarta regresión, la salvó del peligro en lugar del protagonista masculino.
En la undécima regresión, usó un artefacto para cambiar el color de su cabello y el color de sus ojos e intentó imitar al protagonista masculino.
Sin embargo,
—¡Viva su majestad el emperador!
—¡Viva su majestad la emperatriz!
A quien elegía ella, la protagonista femenina, siempre era al protagonista masculino, y Richard fue abandonado.
La razón era tan brutalmente monótona y simple.
Porque así era como debía ser un personaje secundario masculino.
Ella era la protagonista femenina de esta historia, y él era, como mucho, el personaje secundario masculino. Desde el principio, el nivel era diferente. Que los dos terminaran juntos era como si la luna saliera de día.
Sin embargo, Richard no se rindió.
Porque no podía simplemente quedarse mirando cómo ella volvía a quitarse la vida.
Que se le hubiera concedido la ley de volver al pasado era, sin duda, una revelación divina para evitar un futuro desdichado.
En la decimosexta regresión, intentó presentarle a otros hombres, y en la decimoséptima regresión, le suplicó que por favor lo amara.
Verdaderamente no hubo nada que no intentara.
Sin embargo, el final no cambió.
—……Lo siento, Richard. Ya tengo a alguien en mi corazón.
Ella, sin importar lo que hiciera Richard, jamás le cedió el lugar a su lado.
Y así llegaron la vigésima regresión, la vigésimo primera, la vigésimo segunda….
«¿……Por qué?»
Richard se estaba volviendo loco gradualmente.
Cómo podía el destino ser tan cruel. A medida que aumentaba el número de regresiones, él se impacientaba más.
A partir de la trigésima regresión, Richard no estaba verdaderamente en su sano juicio.
Respecto a Richard en la trigésima regresión…….
Bastaba con decir que estaba tan loco que perdió los recuerdos.
Y así llegó la cuadragésima octava regresión.
En un abrir y cerrar de ojos, Richard llegó a esa conclusión.
«……Matémoslo.»
Quién siempre hacía infeliz a Daphne era Kailus Le Regnantia.
Qué debía hacer para evitar la desdicha de ella….
Si se elimina la causa de la desgracia, todo se resolvería.
«…….»
…Sí. Matarlo.
—Ha…….
Richard, en su cuadragésima octava vida, soltó fragmentos de aliento agitado. Debajo de sus dos palmas, sintió intacta la sensación del cadáver volviéndose frío.
Richard, jadeando por el aire, echó la cabeza hacia atrás lentamente.
—Ha, ha…….
El cielo cubierto de humo denso estaba borroso. Una risa tenue se filtró entre sus labios.
—¡Ja, Jajaja…!
Continuó soltando carcajadas como un loco.
Murió.
Ese Kailus Le Regnantia por fin murió.
«Por fin.»
Al final de la cuadragésima octava regresión, lo mató.
A él, que siempre llevaba el fin de Daphne hacia la desgracia.
«…Terminó.»
Fue un viaje largo y agotador. ¿Cuánto se esforzó por este momento?
Las cuadragésima octava regresiones eran como una pesadilla sin fin.
Sin embargo, ahora realmente es el fin.
Dado que él murió, ella ya no será infeliz.
Por lo tanto.
«Todo… terminó.»
Esta maldita regresión también ahora….
Llegará a su fin.
Si Dios tenía el propósito de hacerlo volver al pasado infinitamente, sin duda debía ser para salvarla.
Richard soltó un suspiro débil y dejó caer la cabeza.
¡¡¡Boom!!!
En ese momento, un destello azul brillante estalló ante sus ojos.
«……¡¿?!»
Richard levantó la cabeza rápidamente.
El cielo azul se veía con claridad. El humo que cubría todas partes hasta hace un momento había desaparecido como si lo hubieran lavado.
Crak….
Se formó una grieta en el cielo.
Literalmente, era una grieta. Una grieta como una telaraña.
¡Craaaak!
La grieta se extendió hacia todas partes y aumentó gradualmente su tamaño. Como si fuera a romperse en cualquier momento.
Antes de que pasaran unos segundos, ocurrió el hecho.
«……¿Por qué?»
Se está derrumbando.
El cielo.
Sobre los ojos color lago de Richard se reflejó esa escena desolada.
El cielo hecho pedazos se estaba derrumbando literalmente.
«……¿Acaso?»
No, lo que se estaba derrumbando no era el cielo.
«…¿Porque maté al protagonista masculino?»
La “coherencia” de la historia se estaba derrumbando.
—Ja, Ja…….
Una risa vana se filtró entre sus labios. Verdaderamente se sintió desolado.
«¿Tampoco… puedo matarlo?»
Lo había intentado todo.
Suplicar.
Seducirla.
Hizo de todo y aun así no funcionó, si ni siquiera matarlo funciona…….
«…¿Qué demonios debo hacer yo…….?»
Un pedazo afilado que caía a gran velocidad apuntó a Richard.
Él se quedó sentado allí tontamente, como una persona que había perdido el alma.
El objeto que caía se acercaba poco a poco.
Una sombra se proyectó sobre la cabeza de Richard.
Y así, la muerte.
ִֶָ 𓂃˖˳·˖ ִֶָ ⋆ Straewgi ⋆ ִֶָ˖·˳˖𓂃 ִֶָ
Richard abrió los ojos.
El candelabro que brillaba como una estrella matutina deslumbraba sus ojos. La ostentosa música de instrumentos de cuerda y el murmullo de conversaciones penetraron en su pabellón auricular.
«……Otra vez.»
Ojos opacos y sin vida miraron a su alrededor.
«Volví otra vez….»
Una vez más, terminó regresando al salón de banquetes de aquel día.
—Ja…….
Richard soltó una risa vana y dejó caer la cabeza. Levantó el brazo y se echó hacia atrás con brusquedad el cabello que le cubría la frente.
«Maldita sea.»
Con esto era la cuadragésima novena regresión.
…Como siempre, sin cambio alguno.
—……
Cuando volvió a levantar la cabeza, su rostro con una impresión dócil como la de un ángel estaba fruncido de forma feroz.
—Cielos…….
—Miren allá. Su alteza está frente a la señorita Beatus….
Voces murmurando resonaron cerca de sus oídos.
—……
Richard miró en la dirección a la que ellos miraban de reojo.
El centro del salón de banquetes donde la luz del candelabro caía como una cascada.
—……Daphne.
Allí estaba Kailus, todavía en sus días de príncipe heredero, arrodillado sobre una pierna, y….
—……
Daphne, que lo miraba desde arriba con ojos fríos.
—¿No podrías perdonarme tan solo una vez?
Él levantó la cabeza y la miró. Sus ojos rojos como la sangre se tambaleaban como una vela ante el viento.
—Desde que te fuiste, no he dejado de arrepentirme ni un solo día. ¿No podrías regresar a mí?
—……
El rostro de Richard, que los observaba, se volvió frío a cada segundo.
Hoy, era precisamente ese día.
El inicio de la historia.
El día en que el protagonista masculino, Kailus, comenzó a arrepentirse de sus propias acciones hacia la protagonista femenina.
«…….»
Richard apretó los dientes con tanta fuerza que sus molares rechinaron.
Al final de su mirada, que se volvió afilada como la hoja de una espada, estaba Kailus, quien estaba frente a ella rogándole y diciendo que lo sentía.
«…Kailus.»
Maldito Kailus Le Regnantia.
¿Por qué, sin importar cuántas veces regrese en el tiempo, nunca lograba salvar a la señorita Daphne de él?
«…¿Lo mató?»
Un pensamiento espeluznante cruzó por su mente.
Sin pensarlo más, Richard dio un paso. Sus ojos color agua opacos se desorbitaron sin enfoque.
«Por tu culpa…….»
Hasta el momento, había presenciado la muerte de Daphne cuarenta y ocho veces.
Quería matarlo.
Iba a matarlo.
«…Lo voy a matar…….»
Richard, que se dirigía como hechizado hacia el centro del salón de banquetes, de pronto detuvo sus pasos.
«……Es inútil.»
Aunque mate a Kailus, la maldita regresión no terminará, y ella encontrará la muerte una y otra vez.
…Y, Richard tendrá que presenciar eso una y otra vez.
«……No se puede.»
Richard, que se detuvo bruscamente en medio del salón de banquetes, se mordió el labio inferior con fuerza.
Tenía que encontrar un método.
Un nuevo método para evitar que ella y él terminen juntos.
De lo contrario, otra vez…….
«…….»
…Pero, ¿habrá otro método?
Ya hizo todo lo que podía hacer.
Seducirla a ella, y matar a Kailus.
Ahora no queda nada…….
La sangre comenzó a brotar de su maltratado labio inferior. Un sabor metálico tocó la punta de su lengua. Sus pensamientos comenzaron a fluir en una dirección negativa como si se carcomieran a sí mismos.
«……Maldita sea. No hay ningún método que quede….»
Fue en ese momento.
Al final de su mirada, divisó a algunas personas que daban unos pasos.
En una esquina del salón de banquetes, junto a la puerta que daba a la terraza, dos jóvenes nobles, con las puntas de las orejas rojas, miraron a su alrededor y empujaron secretamente la puerta de la terraza.
Las manos de los dos hombres estaban entrelazadas.
Se susurraban palabras al oído mutuamente y soltaban risas, era exactamente como si fueran una pareja cariñosa.
«¿……?»
El entrecejo de Richard se frunció levemente.
Esa atmósfera extraña que fluía entre los dos se sentía incluso hasta aquí.
Si las dos personas fueran un hombre y una mujer, habría pensado que eran una pareja agradable de ver.
Pero ambos…….
«…No.»
Aunque ambos sean hombres, ellos probablemente sí sean una pareja de enamorados.
Sin importar si eran nobles o plebeyos, por lo general las personas que se veían con alguien de su mismo sexo en secreto eran un caso raro.
Bueno, aunque era algo que no tenía relación consigo mismo…….
Mientras pensaba eso, en el momento en que Richard intentaba apartar la mirada con un rostro aburrido.
«……¡!»
Bum, sus ojos se agrandaron.
Richard miró hacia la puerta de la terraza por donde desaparecieron los dos hombres nobles con una mirada que vacilaba con brusquedad.
—…Ja, ja, ja….
Richard soltó una risa sin fuerza como si él mismo lo encontrará absurdo. Aunque la borró rápidamente debido a que los nobles de alrededor lo miraron de reojo.
¿Por qué hasta ahora no se le ocurrió?
«…Sí.»
Hasta ahora, para evitar que los dos protagonistas terminaran juntos, se esforzó por seducirla.
Pero esa no era la única manera de evitar que estén juntos.
Pensándolo al revés….
—……
La figura de Kailus entró claramente en el campo de visión de Richard.
«…¿Acaso no hay también un método para seducir a Kailus?»
Su cabeza se ladeó levemente hacia un lado. Sus ojos color agua brillaron claramente al albergar una luz peligrosa.
Comentarios
Publicar un comentario