Capítulo 1. - Termine en la cama con el protagonista masculino.
Capítulo 1.
¿Tan cruel es presenciar la boda de la persona a la que amas en secreto?
—¡Waaaaa!
El sonido de los aplausos estalló como un trueno.
Bajo un cielo azul sin una sola nube, llovían vítores sin fin.
Ella, que sonreía tan brillante como una estrella mientras su vestido blanco puro ondeaba como una mariposa, y…
—¡Viva su majestad el emperador!
—¡Viva su majestad la emperatriz!
…Otro hombre que sostenía su mano.
«…….»
Al lado de ella, no había lugar alguno para que Richard Friedrich se pusiera de pie.
Mezclarse entre la multitud y aplaudir con el corazón lleno de amargura, reprimir un lado del pecho que le dolía miserablemente y forzar las comisuras de sus labios hacia arriba, lamentablemente, era lo único que podía hacer y, además, era su destino.
Así era como debía ser un personaje secundario masculino.
Observar fijamente desde una distancia que parecía alcanzable con solo extender la mano. Y desear su felicidad.
«……Pero.»
En secreto, debajo de sus muslos, el puño de Richard se apretó con fuerza.
Sobre el puño cerrado, las venas sobresalen como si fueran a reventar.
«……Esta ya es….»
Los ojos color agua que observaban a la hermosa pareja descendieron como un mar profundo y frío.
«La cuadragésima octava vez.»
Así es, presenciar esta boda con el corazón destrozado de forma miserable, como hojas secas pisoteadas y desmenuzadas, era ya la cuadragésima octava vez.
«…….»
Los ojos que estaban fijos en la protagonista femenina que sonreía como un cuadro, rodaron hacia un lado.
Al final de esa mirada, estaba el hombre que, sin vergüenza, ocupaba el lugar a su lado.
El cabello negro y pulcro del hombre, que le ofrecía un brazo a ella con una leve sonrisa, ondeaba suavemente con el viento.
Kailus Le Regnantia. Emperador del Imperio Regnantia.
Y el protagonista masculino principal.
Él, que podía ser explicado con todas esas palabras, era el "protagonista masculino" principal de esta historia.
«……¿Por qué?»
Una luz espeluznante brotó de las profundidades de sus ojos color agua.
«¿…Por qué siempre, tú?»
Él siempre lo apartaba y se quedaba con ella. No importaba cuántas veces regresará en el tiempo, ese final no cambiaba. Incluso en esta ocasión, siendo la cuadragésima octava vez, era así.
Simplemente, por la única razón de ser el protagonista masculino.
«Si tan solo tú no existieras…….»
Quien debería estar en ese lugar era yo.
Estaba furioso.
Su figura, ocupando el lugar a su lado como un ganador y susurrando palabras dulces en su oído.
Era repugnante.
Esa figura que desfilaba desvergonzadamente recibiendo la bendición de todos.
Y también, lo envidiaba.
…Todo esto.
«…….»
Los ojos azules de Richard emitieron un intento asesino resplandeciente.
Quería romper ese cuello arrogante y erguido de inmediato.
Sus dientes apretados rechinaron con un sonido sordo.
—…Que desafortunado es el joven Friedrich.
—Eso mismo digo. Tan enamorado estaba de la señorita Beatus…
Algunos nobles a su alrededor se cubrieron la boca y murmuraron.
Compasión.
Y lástima.
Las miradas que llegaban a él eran de ese tipo.
El hombre abandonado por ella. Él no era ni más ni menos que eso.
—……
Richard sintió una emoción profundamente miserable y se mordió el labio inferior tan fuerte que estuvo a punto de sangrar.
En ese momento, alguien le dio un golpecito en el hombro desde atrás.
Antes de que Richard pudiera girar la cabeza, el incidente ocurrió.
¡Clang!
Junto con el sonido de rotura, la copa de vino que estaba sobre la bandeja se volcó y su contenido se derramó sobre su ropa.
El líquido frío y pegajoso empapó por completo su parte superior y sus pantalones.
—……¡! ¡Lo siento mucho, joven Friedrich!
El rostro del sirviente que llevaba la bandeja se puso pálido. Sin saber qué hacer, el sirviente no paraba de inclinarse una y otra vez.
—……
Richard, completamente cubierto de vino, se quedó congelado en el lugar sin poder moverse.
El intenso aroma a vino penetró en su nariz de forma tan fuerte como un licor potente.
—……Vaya…
—Justo en un día como hoy tenía que pasarle eso…
Los nobles de los alrededores comenzaron a murmurar de nuevo.
Gotas de vino rojo caían una a una del borde de su camisa blanca impoluta.
—Cielos, ¿por qué se quedó ahí parado tontamente…?
—Shh. No debe sentirse nada bien por dentro…
El murmurar como de un enjambre de abejas se hizo cada vez más grande. Incluso se mezclaban risitas débiles. Richard era al mismo tiempo objeto de compasión y motivo de burla.
En un abrir y cerrar de ojos, incluso los nobles del lado opuesto prestaron atención a Richard.
No, las miradas de todos estaban dirigidas hacia Richard.
…Incluida ella, la protagonista de la ceremonia.
—……¡!
Los ojos color verde claro que contenían sorpresa lo terminaron viendo.
…A él, que asistió a la boda de la mujer de la que estaba enamorado en secreto, mostrando una figura miserable cubierto de vino.
—…Kail, ¡Richard está…!
Ella detuvo sus pasos y miró a Richard con ojos inquietos. Su mano agarró el brazo del hombre que ocupaba el lugar a su lado.
—…¿Daphne?
El hombre que se detuvo bruscamente levantó una ceja. Una mirada fría cayó lentamente hacia Richard.
Fue el momento en que las dos miradas se cruzaron en el aire.
—……Ha.
Una burla evidente cruzó por las comisuras de su boca. Levanto la barbilla con brusquedad, y mirando a Richard totalmente por encima del hombro, él estaba diciendo: “Cómo te atreves a tener celos, siendo solo un perdedor que había perdido a ella ante mí, cómo te atreves a desear algo a estas alturas”
—……
Los hombros cubiertos de vino temblaron levemente.
Richard apretó los dientes y lo miró fijamente a los ojos.
«……Cómo te atreves.»
Quería devolverle esa mirada arrogante.
Cuando el que se atrevió a ocupar el lugar a su lado fue precisamente él.
«……El protagonista masculino. Qué demonios es eso.»
Por dentro, un fuego de ira hervía violentamente.
No podía aceptarlo.
Qué eres tú para atreverte a ocupar el lugar a su lado.
«…Sí. Más bien, no importa si no soy yo.»
Incluso si no fuera él mismo, estaba bien. Podía soportar que la persona que ocupara el lugar a su lado fuera otra persona.
Porque para él, ella era demasiado.
«…….»
Sin embargo, a un hombre como Kailus Le Regnantia jamás podría aceptarlo.
¿Acaso ahora, esta escena parece un final feliz?
¿Acaso piensan que porque él es el protagonista masculino, por derecho debe estar al lado de ella?
Todos están equivocados.
Kailus Le Regnantia es el hombre que al final la hará infeliz.
Richard no desconocía la razón.
Aunque en este preciso momento parezca la última escena de una novela de final feliz, al final…….
—……
Como si recordara una memoria desagradable, el entrecejo de Richard se deformó profundamente. Gotas de vino rojo caían de todo su cuerpo.
Richard no se molesto en limpiarlo.
En su lugar, levantó la cabeza erguida y miró fijamente a ese hombre con una mirada feroz.
Al hombre que la había llevado a la desgracia incontables veces.
Aún cubierto de un líquido que a simple vista parecía sangre, sacó en secreto un fósforo por detrás de su espalda.
«……Muérete.»
Chiik.
La cabeza roja del fósforo se raspó contra la superficie rugosa.
«Muérete.»
El fósforo que encendió una pequeña chispa cayó al suelo.
«Por favor, muérete.»
¡Fsssss!
—¡Ahhhh!
—¡¿Q-Qué es esto?!
Las llamas que se encontraron con el aceite esparcido de antemano debajo del césped se extendieron por toda la zona en un instante como un río desbordado.
Gritos resonaron por todas partes y un humo denso comenzó a elevarse.
—……¡!
Antes de que el humo gris bloqueara su visión, los ojos rojos que vio por última vez se tambaleaban como una vela ante el viento.
—¡Que todos se pongan a salvo, por favor!
En medio del humo gris donde no se podía ver ni un paso adelante, los caballeros comenzaron a evacuar a los invitados de honor.
—¡Joven Friedrich, usted también rápido…!
—……
Ignorando el grito del caballero que intentaba evacuarlo, Richard avanzó a pasos pesados atravesando el humo.
En medio del humo denso, ella, que evacuaba a toda prisa, y ese hombre entraron en su campo de visión.
—…¡Maldito Kailus!
Richard se abalanzó sobre el hombre.
—……¡Ugh…!
Le agarró el cuello al hombre y se montó sobre él.
—……¡Su majestad el emperador!
—¡Majestad!
En un instante, cuando el emperador desapareció en el humo, los caballeros de la guardia lo llamaron a gritos.
—¡Muérete!
Richard puso fuerza en ambas manos y le oprimió el cuello. Las venas rojas sobresalieron sobre el dorso de sus manos.
—¡……!
En medio del humo denso donde solo estaban ellos dos, fluía una energía feroz. El aire se hundió pesadamente y el intento asesino se disparó. Richard miró hacía abajo con ojos brillantes y preguntó.
—¿Le gusta ser el protagonista?
Odiaba esto. Por la sola razón de ser el protagonista masculino, lo odiaba a él que se quedaba con ella cada vez.
Durante las cuadragésima octavas regresiones, lo odia a él que solo la hace infeliz.
—Uhg… ¿qué…?
—Sí. Seguro que le gusta.
Al mismo tiempo, lo envidio.
—Lo envidio tanto… Debe sentir que tiene el mundo entero.
Verdaderamente lo envidia demasiado.
Tanto que hasta le duele el estómago de la envidia.
Cuán arrogante debe ser, y cuán grandioso debe sentirse tener el mundo en sus manos.
Desde que comenzó a regresar en el tiempo, sintió celos de Kailus más de diez veces al día. Su habilidad innata para obtener fácilmente a ella, la protagonista femenina.
Sin embargo, esa no era su habilidad. Solo era porque él era el protagonista masculino.
—Cof…Joven…. Frie-drich…!
El hombre caído en el césped tosió sintiendo la falta de aire y el humo a su alrededor.
—Desde hace un momento, qué tontería estás diciendo…
—¡Ja, jajaja…! ¡No se confunda!
Richard lo acorraló sin siquiera escuchar sus palabras.
—Usted simplemente salió bien parado por ser el “protagonista”.
Así es. A lo sumo era solo eso. Solo por ser el protagonista masculino de esta “historia”. Si no fuera por eso, él no tendría ni el derecho ni la desvergüenza de quedarse con ella.
—¡Ugh…!
—Así que muérase.
La voz de Richard bajó fríamente y se aplicó aún más fuerza al brazo que sujetaba el cuello del emperador.
Richard lo miró con los ojos medio desorbitados.
—Si usted muere, Daphne solo me tendrá a mí.
En las profundidades de sus ojos color agua, emociones oscuras y profundamente retorcidas se mezclaban de forma turbia.
—Así que, muérete. Kailus.
El rostro del hombre aplastado debajo se puso cada vez más blanco y la fuerza abandonó su cuerpo.
Pum.
El cadáver frío quedó tendido en el suelo.
El momento en que el personaje secundario masculino finalmente mata al protagonista masculino.
Eso fue lo que ocurrió en la cuadragésima octava regresión de Richard Friedrich.
Comentarios
Publicar un comentario