BDLC- Capítulo 126-130.

 

Capítulo 126.

Tomó sus pastillas y fumó un cigarrillo tras otro, luchando contra una ansiedad que llenaba todo su cuerpo; no pudo dormir hasta el amanecer. Sus ojos estaban rojos por los vasos sanguíneos rotos, tenía ojeras profundas, los labios partidos y había perdido tanto peso que su aspecto se veía demacrado. Ni siquiera sabía cuándo había sido la última vez que durmió o comió bien. Desde que Jin Woo-rim desapareció, la vida de Kwon Hae-soo no podía continuar ni un solo día de forma normal.

Tal vez todos esos días en los que pudo fingir ser normal fueron gracias a la consideración y ayuda de Jin Woo-rim. Nunca esperó poder intercambiar emociones con alguien en su vida, y mucho menos pensó que sería capaz de depender profundamente de otra persona. Quizás Jin Woo-rim fue quien saltó todos esos muros.

—Ah... Woo-rim, Jin Woo-rim.

«Ojalá me hubieras seguido teniendo lástima. Ojalá hubieras seguido aguantando. Eres la única persona que puede estar a mi lado, así que no debiste dejarme solo y marcharte.»

Hae-soo, que estaba desplomado en el sofá, se cubrió los ojos con la mano. Le ardían como si tuvieran arena, pero no le salían lágrimas. Por más que inhalaba, el aire no llegaba a lo profundo de su pecho. Se sentía sofocado, como si tuviera la garganta obstruida. Era un sentimiento que experimentaba por primera vez en su vida, así que no sabía qué nombre ponerle. Al morderse con fuerza los labios agrietados, el sabor metálico de la sangre se extendió por su boca.

—...

Hae-soo se levantó de golpe y abrió sus ojos inyectados en sangre. Movió sus pupilas secas. En aquel espacio desolado seguía sin escucharse ni un rastro de presencia humana. Sentía que ese silencio lo devoraría en cualquier momento. De inmediato, tomó las llaves del auto y salió corriendo. Giró el volante a donde sus manos lo llevaron y aumentó la velocidad. Ya no tenía razones para ser cuidadoso, así que pisó el acelerador como un loco.

El lugar al que llegó fue a la villa. Al detener el auto frente al muro, le asaltó una duda. ¿Por qué el lugar que terminó buscando fue este? Al estar en este estado, ¿quería entrar dócilmente en la villa? Siempre la consideró un lugar horrible, ¿acaso se volvió un hábito estar encerrado aquí? Ni él mismo encontraba la respuesta. Sin embargo, sus pies empezaron a moverse por sí solos. No se dirigió hacia la silenciosa villa que consumía su tiempo, sino hacia donde vivía el Doctor.

¡Bang, bang! Sacudió con violencia la puerta cerrada y gritó.

—¡Salga! ¡Salga de una vez!

En la montaña profunda, al amanecer, solo resonaba el grito desgarrador de Hae-soo. Incluso cuando era niño y lo traían a rastras sin saber por qué, nunca había gritado así. Hae-soo, por primera vez, gritaba desesperadamente con voz fuerte.

—¡Dije que salga! ¡Rápido, abra!

¿Cuánto tiempo pasó haciendo un escándalo? Finalmente, la entrada se abrió y se vio al Doctor corriendo a toda prisa en pijama.

—¿Qué, qué pasa? ¿A estas horas de la noche?

Aferrado con fuerza a la puerta, Hae-soo jadeaba. Una vez que fue consciente de su ansiedad, un terror incontrolable lo invadió. Era un sentimiento que sentía por primera vez en su vida. Solo pensaba en que, por favor, alguien escuchara su corazón inquieto. Aquella frase que no quería admitir y que no quería decir con su propia boca, finalmente brotó.

—Todo está mal.

—¿Qué?

La puerta se abrió con un chirrido. Hae-soo, que se tambaleaba, cayó de rodillas. Agarró desesperadamente la ropa del Doctor, que era mucho más pequeño que él.

—Algo... está m-mal. Pero no sé desde dónde empezó a estar mal, ni qué hice mal.

—...De repente, ¿qué estás diciendo...?

—¿Qué se hace en momentos así?

Era una súplica mezclada con llanto que nunca había soltado ni siquiera cuando lo trajeron por primera vez. Jamás imaginó que una voz así saldría de su boca. La desesperación que una vez fluyó, ahora se derramaba sin control. El Doctor, que intentaba levantar a Hae-soo mientras estaba medio inclinado, se detuvo en seco.

—¡Como me dijiste que no viera a otras personas, no las vi! ¡Pensé que con eso bastaría! Si no hacía eso, ya no habría razón para que estuvieras a mi lado. Intentarías alejarme...

—...

—¡Entonces, ¿qué se suponía que debía hacer?! ¡Cómo pueden irse todos sin enseñarme nada, todos ustedes!

Gritó tan fuerte que se le marcaron las venas del cuello. Su voz se quebró por el llanto y sintió sabor a sangre en la garganta. Pero al desahogarse de esta manera, sintió que podía respirar un poco. Su pecho se inflaba y se desinflaba con fuerza repetidamente mientras tomaba aire.

Incluso mientras Hae-soo divagaba sin sentido durante un largo rato, el Doctor se mantuvo en silencio. Luego, permaneciendo inclinado, empezó a mirar fijamente a los ojos de Hae-soo. Eran pupilas persistentes y difíciles de descifrar, iguales a las suyas.

—Por fin has empezado a comprender el corazón de otras personas.

—...

Ante esa voz fría, Hae-soo perdió las fuerzas y estuvo a punto de soltar la ropa del hombre. El aire estaba bochornoso, pero sintió escalofríos en todo el cuerpo. Al mismo tiempo, su mente nublada comenzó a aclararse poco a poco.

—Aun así, parece que tú tendrás un final diferente al de tu tío.

—...

Recordó a su tío menor, que se había ido hace mucho tiempo. ¿Se habrá sentido el tío así de perdido en cada momento? ¿Acaso eligió eso porque la realidad que no mejoraba lo asfixaba?

«Si soy diferente a mi tío, ¿significa que hay al menos un poco de esperanza?»

«Entonces, ¿qué debo hacer ahora? ¿Cómo puedo recuperar todo?»

La calma que había construido con arrogancia mientras hería a otros, los pisoteaba y los utilizaba, se derrumbó por completo.

En el mar donde no estaba Jin Woo-rim, las olas chocaban sin descanso. Cada vez que una ola golpeaba, algo dentro de su corazón se desmoronaba uno por uno. Orgullo, vanidad, terquedad, expectativas. Así, vagaba por el mar distante donde todo se había derrumbado. Lo único bueno era que pronto sería la hora de que saliera el sol.

✧ °。ʚ 🍓 ɞ 。° ✧

[—<Jin, ¿tienes talento para esto, eh? Chu se ve muy feliz. Se nota en su cara>]

Woo-rim, que captaba con su cámara cómo el gran Golden Retriever se tumbaba en el suelo moviendo la cola, soltó una pequeña risa.

[—<Es porque Chu es bueno e inteligente. Yo también espero todo el día el momento del paseo.>

—<Me pregunto si Chu terminará siguiéndote a ti en lugar de a mí. Ah, por cierto, ¿cenarás con nosotros hoy, verdad?>]

Ante la pregunta amable, Woo-rim se quedó pensativo. En realidad, tener una cena no era algo difícil, pero Woo-rim no tenía energía. Fingir estar bien, fingir ser feliz, fingir que nada le importaba mientras reía y hablaba. No sabía cómo había podido vivir toda su vida usando una máscara así.

[—<Hmm, hoy tengo una montaña de tareas domésticas. Gracias, pero invítame la próxima vez.>」

Tal vez notando el tono de voz que se volvió incómodo de repente, el perro, que estaba echado solo moviendo la cola, levantó la cabeza bruscamente. Woo-rim levantó las comisuras de sus labios y acarició la cabeza del perro. Cuando el suave pelaje le hacía cosquillas en la palma de la mano, extrañamente sentía que su corazón se calmaba.

[—<¿Otra vez? Por algo Sung-hoon se preocupa. Jin, puedes tomártelo con más calma. Mañana también saldrá el sol.>

—<¿Con calma? No creo que eso sea algo que deba decir alguien que entrena de manera intensa, a la gente.>

—<Shh, ¿no sabes que los atletas están exentos de eso?>]

Terminaron la videollamada intercambiando bromas triviales. Mientras acariciaba la cabeza de Chu, que estuvo echado durante toda la llamada, Woo-rim susurró.

—Hoy vienen los amigos de papá. ¿Escuchaste?

El gran perro parpadeó y luego se levantó lentamente. Al sacudirse el cuerpo, el césped que estaba pegado a su pelaje se dispersó por el aire.

—Chu debe estar emocionado.

El perro agitó su gran pata en el aire, como si hubiera entendido su nombre. Después de tomar la pata extendida y agitarla un par de veces, Woo-rim también se levantó sacudiéndose la ropa. Era hora de volver.

Ya habían pasado tres meses desde que subió al avión como si estuviera huyendo. Cambió su residencia de Japón a Canadá, y ahora ya estaba bastante acostumbrado a vivir aquí.

Por supuesto, parece que pasó la primera semana después de llegar durmiendo sin parar. Vagó por su inconsciente apagando todos sus interruptores como si estuviera evadiendo todo. A veces, cuando abría los ojos, no hacía absolutamente nada más que beber agua o ir al baño. Como no tenía teléfono, era obvio que no podía contactar con Sung-hoon. Le habían dicho hasta el cansancio que enviara al menos un correo electrónico, tal como lo hizo al llegar a Japón, pero no podía mover ni un dedo.

Lo que despertó a Woo-rim de ese sueño patológicamente profundo fue precisamente ese perro. Woo-rim abrió los ojos de golpe sorprendido por la sensación de algo caliente y húmedo lamiendo el dorso de su mano, y se encontró con la cara de Chu, que jadeaba con las comisuras de los labios levantadas como si estuviera sonriendo. Antes de que tuviera tiempo de asustarse por el gran perro que apareció de repente, alguien asomó la cabeza por la puerta de la habitación.

—<Chu, ¿el invitado está vivo?>

—...

Era una cara que Woo-rim conocía bien. Se trataba de Evans, un atleta que compitió para el equipo nacional de Canadá y que luego se convirtió en entrenador. Al parecer, como era cercano a Sung-hoon, este le pidió que lo vigilara.

Así fue como Woo-rim pudo despertar de su sueño profundo. Después de eso, fue Evans quien le sugirió el trabajo de paseador de perros a Woo-rim, que se mantenía encerrado en casa. Gracias a eso, podía salir a respirar el aire exterior aunque fueran unas pocas horas al día, y ahora se había recuperado lo suficiente como para pasear por el vecindario.

Aunque se marchó por el bien de Kwon Hae-soo, honestamente le preocupaba mucho si podría aguantar. Porque, a pesar de su firme determinación, deseaba regresar al lado de Hae-soo poco después de irse. Sin embargo, Woo-rim estaba aguantando mejor de lo que pensaba.

—<Nos vemos mañana. Adiós.>

Tan pronto como entró al vestíbulo y terminó de cepillarlo, Chu se dirigió a la sala sin mirar atrás. Se tumbó en el sofá destinado para él mientras movía suavemente la cola. Sus pupilas negras lo miraban en silencio. Eso le pareció una respuesta a su saludo.

Después de poner agua fresca en su lugar, salió de la casa de Evans. Desde allí hasta la casa donde se hospedaba Woo-rim había unos 30 minutos a pie. Era una distancia considerable, pero a Woo-rim le gustaba este tiempo de regreso a casa. Porque estaba completamente solo y nadie lo regañaría sin importar lo que pensara.

En realidad, en estos momentos era cuando más pensaba en Hae-soo.

Capítulo 127.

«¿Qué estará haciendo Hae-soo? Me siguió hasta Japón sin descanso, pero no aparece en Canadá. ¿Acaso ya se rindió? ¿O piensa que no soy alguien por quien valga la pena gastar tanto esfuerzo? Ya debe haber terminado su ceremonia de compromiso, así que tal vez quiera concentrarse en la nueva familia que formará. Me pregunto si se habrá curado bien la herida del dorso de su mano...»

—...Seguro que no lo hizo.

«Las heridas eran también el arma de Hae-soo. Eran un buen medio para llevar las situaciones hacia donde él quería. Necesita a alguien que detenga esos impulsos, ¿podrán los miembros de su familia cumplir con ese papel?»

Mientras seguía pensando, cerré el puño por hábito y acaricié con la punta del pulgar mi dedo anular. Llevé el anillo puesto hasta que llegué a Canadá, pero ahora ya no. Los moretones y las pequeñas heridas que tenía en los nudillos desaparecieron sin dejar rastro. Después de eso, el anillo se salió con demasiada facilidad.

Sería muy bueno si pudiera sacar a Kwon Hae-soo de mi corazón con esa misma facilidad. Los deseos imposibles aumentan uno por uno.

En el momento en que estaba por entrar a casa después de pasar por el mercado para hacer unas compras sencillas, el teléfono en mi bolsillo sonó. Fue lo primero que me dio Sung-hoon cuando nos reencontramos en Canadá. Al ver que estaba a nombre de Jae-hoon, supuse que le preocupaba que Hae-soo investigara sus antecedentes. De cualquier forma, gracias al teléfono de Jae-hoon, podía comunicarme casi todos los días con Sung-hoon, quien vivía a diez minutos de distancia.

[—Sí.

—Hyung, ¿dijiste que no ibas a venir a cenar después?

—Ajá. Voy a descansar.]

Se escuchaba mucho ruido alrededor. Parecía que era el tiempo de descanso en medio del entrenamiento. Ahora que lo pienso, solo quedan unas tres semanas para que termine el entrenamiento del equipo nacional. Eso significaba que a Sung-hoon solo le quedaban tres semanas en Canadá. ¿Qué haré después? ¿Regresaré a Corea siguiendo a Sunghoon o me quedaré aquí hasta que pueda olvidar por completo a Hae-soo?

Woo-rim aún no lo había decidido. Aunque sabía que para cerrar el ciclo lo mejor era lo segundo, no sabía qué era lo que le pesaba tanto en el corazón. Ni él mismo podía entenderse.

[—Sería bueno si me acompañaras.

—No tengo mucho apetito. Come algo rico.

—Hmm. Pero, hyung, escucha…]

Sung-hoon dejó la frase en el aire. Por su forma de respirar, parecía que estaba en un aprieto o que dudaba. Woo-rim sostuvo el teléfono entre su hombro y su mejilla mientras buscaba en su bolsillo.

[—...¿Qué pasa? Puedes decírmelo.]

Sung-hoon siempre había sido una persona cuidadosa y rápida para notar las cosas. Que estuviera dudando así significaba que lo que iba a decir seguramente no era una buena noticia para él.

[—¿No has tenido contacto con la empresa por tu cuenta? Con la gente de Hae-eum.]

El movimiento de Woo-rim al abrir la puerta con la llave se detuvo en seco. Como esperaba, parecía que se trataba de noticias de Hae-soo. Eran noticias que escuchaba después de tres meses de haber dejado Japón. Un intenso conflicto interno se desató en su mente. 

«¿Debería decir que no quiero escuchar, o sería mejor escucharlo con mis propios oídos para estar tranquilo? Para estas alturas, el compromiso ya debería haber terminado. O tal vez era la noticia de que adelantaron la boda que estaba planeada para el próximo año. O quizás, que ya iba a tener un hijo.»

[—No, no lo he tenido.]

«¿Podré estar bien incluso después de escuchar que Kwon Hae-soo se convirtió en un completo extraño?»

Solo con dar esa respuesta corta, sintió la garganta seca.

[—Ah…]

Sung-hoon volvió a dudar. Recordó el encuentro con Hae-soo cuando este lo persiguió hasta el campo de entrenamiento en Japón. Sung-hoon se volvió muy cuidadoso al hablar de Hae-soo después de lo que sea que hablaron en ese momento. Incluso evitaba contarle noticias de Corea intencionalmente.

Precisamente porque Sung-hoon era así, que sacara el tema primero y luego dudara lo ponía un poco nervioso. Era como si estuviera enviando una señal de que era algo que debía escuchar obligatoriamente.

[—...¿Pasó algo en la empresa?]

Respondió fingiendo naturalidad mientras terminaba de girar la llave. Al entrar al condominio al que ya se había acostumbrado, sintió una sensación de estabilidad. Woo-rim se sentó de inmediato en el sofá y se apoyó en él. Como si estuviera mentalmente preparado para escuchar cualquier cosa.

[—Está bien. Puedes decírmelo.

—Hmm. No, es que yo también lo escuché a través de la agencia…]

Las palabras que salieron de Sung-hoon, quien comenzó a hablar con cautela, fueron inesperadas.

[—Parece que últimamente, por extraño que parezca, no pueden contactar con Hae-eum. Me llamaron preguntando si no tenía algún conocido en el equipo de marketing.

—...

—Como dije que no sabía mucho, simplemente pensaron que era porque las cosas están un poco revueltas en Hae-eum últimamente. Así que pregunté si pasaba algo allí y…]

Sunghoon volvió a vacilar. Pero Woo-rim no lo apresuró como antes.

[—Se rompió el compromiso del director.

—...¿Qué?]

Contuve la respiración ante esas palabras sin darme cuenta. El matrimonio era la causa que los llevó a este punto y el motivo por el cual la relación se torció. Que eso se hubiera cancelado... Se suponía que eso era la prueba de que Kwon Hae-soo viviría una vida normal. ¿Acaso no dijo incluso que era un trato por las cosas que él mismo había cometido? Si el compromiso se rompió, ¿significa que piensa hacerse responsable de lo que había ocultado? Después de actuar como si no fuera a rendirse, racionalizándolo como un negocio. ¿Por qué demonios? Su mente se llenó de dudas. Sus labios se secaron.

[—Parece que por eso se habló de si se retiraba o no de los asuntos de la empresa. Me dijeron que el equipo de marketing también estaba revuelto por eso. Por eso me preguntaba si habías escuchado algo.]

Woo-rim cerró los ojos con fuerza ante el murmullo que parecía contar un secreto. Fue el momento en que sintió que toda la sangre abandonaba su cuerpo. Tuvo la fuerte intuición de que algo andaba mal.

¿Qué estaba pasando en Corea? Pensó que Kwon Hae-soo no se aferraría tontamente a una relación como él. Pensó que ahora que no había nadie que mendigara afecto y sinceridad de forma molesta, él estaría más tranquilo.

El dorso de la mano de Hae-soo, que no se había curado por completo hasta que se fue huyendo, apareció frente a sus ojos. El aire caliente llenó el espacio bajo sus palmas. La fuerza de la mano que tapaba su boca se perdió y cayó de golpe.

[—...Ah, ¿en serio?[

Apenas logró exprimir una respuesta. Esperando que, al final, Sung-hoon no notara que estaba siendo arrastrado por sus emociones desatadas.

[—Sí. ¡Ay!, ¿por qué te lo habré dicho? De todos modos, hyung, ya dejaste la empresa…]

La respuesta daba vueltas dentro de su boca llena de respiración todavía caliente. El arrepentimiento, la culpa y el miedo que estaban pegados viscosamente en lo profundo del corazón de Woo-rim. Parecía que esas emociones que aún no podía sacudirse estaban bloqueando su garganta.

Mantuvo el silencio durante un buen rato, pero Sung-hoon no lo apresuró. Parecía esperar tranquilamente a que Woo-rim saliera de su confusión y sus dudas. 

Sí, solo basta con no escuchar rumores de que ha muerto. Mientras Kwon Hae-soo esté vivo, es suficiente.

[—...No creo que necesite escuchar más.

—Entiendo, entiendo. Lo siento. ¡Oh!, tengo que entrar de nuevo.

—Sí, cuídate.

—¡Sí!, ¡Si cambias de opinión, ven a cenar!]

El ambiente que estuvo a punto de volverse pesado se disipó en un instante. Después de colgar, el entorno se sintió excepcionalmente más desolado. Ante el silencio que se asentó de forma tan pesada que le dolían los oídos, el rostro de Woo-rim finalmente se contrajo.

¿Hae-soo renunció al matrimonio? Eso también significa que renunció a una vida normal. Entonces debería olvidarse de todo y vivir tranquilo, ¿por qué dejar incluso todo el trabajo? ¿Será que esa elección también tiene algo que ver conmigo? La preocupación, la ansiedad y la culpa revolvían su mente una y otra vez.

Woo-rim, que miraba fijamente a un punto en el vacío, acarició la pantalla del teléfono que ya se había oscurecido. Se preguntaba si aparecerían detalles si buscaba en internet. Tras dudar mientras se mordía el labio inferior, encendió rápido el teléfono y entró en una página de internet. Al completar las letras de "Hae-eum", la punta de sus dedos se detuvo en el aire.

—...

Como quien se puso al frente de la gestión fue Hae-joon, las noticias sobre Hae-soo eran muy pocas. Era obvio que decidieron que no era bueno tener demasiada exposición. Por eso, mientras estaba en Japón, no pudo evitar sorprenderse al enterarse de la noticia de que Hae-soo fue llevado al hospital por una sobredosis de medicamentos. Con todas las locuras que Kwon Hae-soo ha cometido, se preguntó por qué salió una noticia así. Pensó que tal vez su vida estaba realmente en peligro y la situación era grave. Incluso estuvo a punto de pagar un boleto de avión hacia Corea en ese mismo momento.

Pero pronto, Woo-rim se dio cuenta. Que esa era una advertencia mezclada con el chantaje habitual de Hae-soo. Era una presión silenciosa para que dejara de jugar y volviera a su lugar, y también una señal de que haría algo peor si no obedecía.

Incluso cuando se sentía afortunado por no haber caído en eso en aquel entonces, ¿por qué estaba teniendo el mismo dilema otra vez?

—Ah...

Woo-rim sacudió la cabeza, dejó el teléfono y se levantó de golpe. Luego, hurgó en la bolsa del mandado que había dejado sobre la barra de la cocina. Se movió con más energía, pensando que si movía el cuerpo, sus pensamientos se calmarían. Ordenó el refrigerador frenéticamente, reprimiendo la preocupación que asomaba a la fuerza. Como eso no fue suficiente, esta vez abrió la ventana de par en par para limpiar. El viento frío que entró envolvió todo su cuerpo. De entre sus labios, que temblaban desde no se sabe cuándo, se dispersó un vaho blanquecino.

—...

«Hae-soo, tal como dijiste, el miedo mejorará si lo resistes. Dijiste que si no aguantamos ahora, nos esperará otro dolor. Esto es por el bien de ambos.»

Cerró los ojos con fuerza. Sintió como si su piel, que se había enfriado, empezara a doler.

Capítulo 128.

Una vez que aguantó ese impulso, esta vez pudo recuperar la calma más rápido. No hizo cosas como pasar días sumergido en el sueño o vagar por las calles como un alma en pena influenciado por las noticias de Hae-soo.

«Así es como se mejora poco a poco. Incluso a Kwon Hae-soo, a quien creía que nunca podría sacar de mi vida, lo puedo apartar de esta manera.»

Qué bueno sería si Hae-soo también pudiera darse cuenta de esto por sí mismo.

Siempre había mucha gente alrededor de Hae-soo, pero en realidad no había nadie que le diera las enseñanzas que necesitara. Aunque fueran cosas que se consideran normales, para Hae-soo siempre debía haber un proceso de comprensión y aprendizaje. Jin Woo-rim era el único que le explicaba esas cosas. Por eso, quizás, Hae-soo dependía, confiaba y se obsesionaba con él de forma excepcional. Y terminó confundiendo eso con amor.

—¿De verdad no quieres que te lleve?

—No compré nada. Si voy caminando, llego enseguida. Entra ya.

Había un gran supermercado entre el alojamiento donde se quedaban los atletas coreanos y el condominio donde vivía Woo-rim. Estaba justo en el medio, así que a menudo hacía las compras allí con Sung-hoon o Evans. Hoy era el cumpleaños del más joven del equipo, así que había acompañado a Sung-hoon, quien dijo que le prepararía la cena él mismo, pero como Woo-rim había hecho las compras hacía unos días, sus manos estaban vacías.

—Pero ya empieza a oscurecer.

—Está bien, el más joven debe tener hambre. Ve rápido y haz la cena.

Se dio la vuelta mientras agitaba la mano. Al escuchar el grito de que le avisara cuando llegara a casa, Woo-rim asintió levemente con la cabeza.

Sopló un viento seco y afilado. Woo-rim dio un paso cerrando el cuello de su abrigo. Quizás porque estaba acostumbrado al frío, el clima de Canadá le sentaba bien. En Corea ya sería otoño. Una época en la que las mañanas y noches son frescas, pero se sufre por el calor durante el día. Si seguía viviendo así, pensó que tal vez podría regresar a Corea cuando todo el calor se hubiera ido. De repente, tuvo ese pensamiento.

Cuando vivía en Seúl, se sentía sofocado porque a donde quiera que mirara había edificios altos ocupando cada espacio, pero aquí se sentía liberado incluso en medio del centro de la ciudad. Quizás por la inmensidad de la naturaleza, sentía que todas las fronteras se habían derribado. Era un paisaje que había visto durante tres meses, pero cada día se sentía nuevo. Caminó lentamente, cautivado por el entorno que se mezclaba con el cielo que poco a poco se oscurecía.

Se tomó su tiempo en un trayecto que normalmente le tomaría unos diez minutos. Solo cuando el sol se puso por completo, llegó cerca del condominio. En el momento en que Woo-rim cruzó la calle para dirigirse a la entrada, una luz roja brilló en la oscuridad.

—...

Entre las farolas encendidas, alguien estaba parado en ese estrecho espacio donde el único rastro de oscuridad se había asentado. El humo blanquecino se dispersaba largamente, como si estuviera fumando. Aunque estaba a una distancia considerable de esa persona, extrañamente sintió como si el olor penetrante del cigarrillo rozara la punta de su nariz.

Ahora que lo pensaba, ya había pasado bastante tiempo desde que no tocaba un cigarrillo. Cuando vivía prácticamente confinado en la casa de Hae-soo, no tenía tiempo para pensar en eso, y después de aquello, no tenía cabeza para buscar tabaco. Antes, solía vivir con uno en la mano hasta el punto en que Hae-soo lo llamaba fumador empedernido, pero no sabía que dejarlo sería tan fácil. El sabor y el aroma familiar del cigarrillo vinieron a su mente, pero Woo-rim reprimió el impulso recordando las tareas domésticas que tenía que hacer.

—Uff...

El sonido de la respiración exhalando el humo del cigarrillo se clavó con fuerza en sus oídos. Fue suficiente para que los pasos de Woo-rim, que estaba por entrar a la entrada del condominio, se detuvieran en seco.

—...

Se detuvo en medio de las escaleras y giró la vista lentamente. En medio de la tenue oscuridad, tuvo la ilusión de que sus ojos se cruzaron por un instante con la silueta que fumaba. Woo-rim entrecerró los ojos y observó la silueta. De repente, pensó que esa figura borrosa que se veía entre las sombras podría ser Kwon Hae-soo. A pesar de que solo había escuchado el sonido de la exhalación del humo y que, incluso, Hae-soo ni siquiera fumaba.

—...

Como si quisiera hechizar a Woo-rim, el humo blanquecino se dispersó largamente. El tiempo pasó excepcionalmente lento. Las pupilas de Woo-rim se movieron siguiendo el humo que flotaba en el aire. Al mismo tiempo, vio que el hombre que escondía su cuerpo en la oscuridad se dio la vuelta bruscamente. Su figura no era clara porque elegía caminar solo por senderos sin luz. Se vio un movimiento como si subiera a un auto estacionado al final de la cuadra, y pronto el auto arrancó. Se fue sin dejar ningún rastro de arrepentimiento.

—...No puede ser.

«No puede ser Kwon Hae-soo. Si fuera él, no se habría ido de ese lugar tan silenciosamente. Seguramente habría actuado igual que antes. Me habría arrastrado a la fuerza y, si las cosas no salían como quería, se habría herido el cuerpo, me habría amenazado poniendo su vida por delante y me habría hecho perder la razón con palabras dulces.»

Quizás porque escuchó noticias de Hae-soo hace unos días, estaba teniendo todo tipo de pensamientos absurdos.

Por un instante, presionó con fuerza su pecho que latía violentamente con la palma de la mano. Las puntas de sus dedos estaban frías, tal vez por el viento helado. Cada vez que soltaba una respiración agitada, un vaho blanquecino se dispersaba cerca de la boca de Woo-rim. Igual que aquel humo de cigarrillo de hace un momento.

Woo-rim sacudió la cabeza con fuerza, terminó de subir las escaleras y entró al condominio. No se dio cuenta de que el auto que se había marchado estaba pasando de nuevo frente al edificio.

Al día siguiente, curiosamente, se despertó muy temprano por la mañana. Su cuerpo se sentía ligero y su mente estaba clara. Pensó en dar un paseo aprovechando que se despertó temprano, así que salió de casa con ropa ligera. En el momento en que acababa de salir del condominio con buen ánimo, un aroma penetrante, y no el olor del aire frío, rozó la punta de su nariz.

—...

Aunque solo era olor a cigarrillo, su cuerpo se tensó por instinto. Woo-rim detuvo su descenso por las escaleras de la entrada y giró la cabeza. Fue un movimiento antinatural, como si fuera a sonar un crujido. Mientras el entorno se aclaraba con un tono azulado, la silueta de alguien se acercaba.

—Dejémoslo hasta aquí y vámonos ya.

—...

Una voz que parecía afectuosa pero que, si escuchabas con atención, no tenía ninguna calidez. Era Kwon Hae-soo.

Cualquiera que lo escuchara pensaría que le estaba hablando a alguien que solo salió un momento de casa. ¿Cómo podía hablar con esa voz tan tranquila? A pesar de que había pasado tanto tiempo como para que cambiaran varias hojas del calendario.

Woo-rim se quedó clavado en el sitio sin poder decir nada. Solo entonces pudo ver con claridad el rostro de Hae-soo, quien se acercó acortando la distancia con paso firme. Estaba mucho más demacrado que hace unos meses, y solo quedaba una energía fría, como si le hubieran quitado todo el calor. Sus pupilas, que se habían vuelto algo turbias, capturaron a Woo-rim fijamente.

—Tal como dijiste, renuncié al matrimonio.

—...

—¿Queda algo más que te moleste?

Era un tono que decía que ya era suficiente y que volviera a su lugar. ¿Acaso pensaba que se había cansado innecesariamente por la terquedad de Jin Woo-rim? Quizás no tenía ninguna intención de comprender con qué sentimiento él había resistido y aguantado aquí durante todo este tiempo. Sin saber desde cuándo, sus labios temblaban. Woo-rim abrió la boca con dificultad para hablar.

—Ahora ese tipo de cosas no tienen nada que ver conmigo.

—¿Por qué no tienen nada que ver?

A diferencia de Woo-rim, que apenas pudo soltar una frase, la respuesta de Hae-soo lo siguió sin un ápice de duda. Woo-rim cerró el puño por hábito. No sentía ninguna sensación extraña en el nudillo de su dedo anular.

—...Se acabó. Nosotros terminamos en aquel entonces.

—Yo no recuerdo haber aceptado eso.

Los labios de Hae-soo se curvaron de forma torcida. Acortó la distancia un paso más. Al rozar la punta de su nariz el aroma familiar de Hae-soo, incluso tragar saliva se volvió una tarea pesada. Definitivamente pensaba en Kwon Hae-soo todos los días, pero al encontrárselo de frente, parecía que las pesadillas que había ocultado estaban cobrando vida.

—Sabes... con qué sentimiento dije esas palabras. Aquello... fue sincero. Yo quería romper contigo, siempre...

—Dijiste que sentías haber pedido terminar, Woo-rim. ¿Por qué quieres volver a hacer algo por lo que tengas que disculparte?

La silueta que se acercaba hasta estar casi encima, la fuerza que apretaba los hombros congelados de Woo-rim, y un Kwon Hae-soo que seguía sin entender su sinceridad. Era exactamente la misma situación que cuando lo arrastraba a la villa. Woo-rim inhaló aire apresuradamente ante el miedo familiar.

—...Suéltame.

—Dijiste que me amabas.

—¡Suéltame, suéltame!

Su respiración era agitada. A pesar de que estaba respirando, sentía una opresión como si su garganta estuviera completamente bloqueada. Sacudió su cuerpo para escapar del toque de Hae-soo, pero no era tan fácil como deseaba.

—¡Ah!

Mientras forcejeaba, finalmente se resbaló en las escaleras y cayó de nalgas al suelo. Hae-soo volvió a extender la mano para auxiliar a un Woo-rim que temblaba incontrolablemente. Al mismo tiempo, el rostro de Woo-rim se puso pálido.

Era la mano que le apretaba el cuello, la mano que le ponía grilletes cada noche, la mano que lo agarraba como si fuera a romperle todo el cuerpo.

—Ah, ah... Ah. ¡N-no te acerques...!

El aliento contenido subía y bajaba con agitación. Woo-rim rodó por las escaleras como si gateara por el suelo. Woo-rim, que apenas logró levantar su cuerpo, salió corriendo tambaleándose.

—¡Jin Woo-rim!

El grito llamándolo resonó con fuerza desde atrás. Esta también era una voz que estaba en sus recuerdos. Porque era aquel grito que lo perseguía todo el tiempo mientras bajaba corriendo por la salida de emergencia.

Pum, pum. Su corazón empezó a latir como si fuera a salirse por la boca. Las puntas de sus dedos se enfriaron y todo su cuerpo temblaba. Woo-rim, que corría con pasos inestables, finalmente se desplomó en el suelo.

No le importaba el dolor que se extendía por sus rodillas ni el escozor de sus palmas. En este momento, solo podía ver esa mirada oscura y persistente que lo observaba. Giró la espalda rápidamente y se sentó en el suelo. Retrocedió gateando sobre sus glúteos para ganar distancia.

—Me iré, iré a otro lugar de nuevo. ¿Cómo... cómo has llegado hasta aquí? Iré a un lugar donde no estés tú.

—...

Ni siquiera podía ser consciente de qué palabras estaban saliendo de su boca. El entrecejo de Hae-soo se contrajo levemente mientras observaba a un Woo-rim pálido y tembloroso.

—¡¿Por qué?! ¡Tú no sientes nada! ¡Por qué cada vez, tú...!

A través de sus labios que vibraban incontrolablemente, salieron sonidos que no pasaron por su mente. Eran palabras que no sabía si eran un reproche o miedo hacia Hae-soo. Hae-soo, que observaba en silencio la ansiedad de Woo-rim, se mordió suavemente el labio inferior. Parecía que Kwon Hae-soo también había detectado que algo se había vuelto extraño.

Capítulo 129.

—… Ya entiendo, así que respira un poco más despacio.

—Tú, ni siquiera sabes... Con qué intención lo hice. Hng, entonces, ¿por qué apareces...?

Mientras jadeaba y seguía hablando a duras penas, Hae-soo dobló rápidamente las rodillas. Luego, tapó y destapó suavemente la boca de Woo-rim repetidas veces. Su respiración contenida se detuvo un momento y volvió a salir lentamente. Mientras tanto, Woo-rim murmuraba sin cesar palabras mezcladas con llanto.

—¿Por qué para ti siempre es fácil? Hic. ¿Por qué tiene que ser difícil solo para mí?

—Deja de hablar. Ya entiendo lo que estás diciendo.

El rostro de Kwon Hae-soo estaba inusualmente rígido. Aunque intentaba consolar a Woo-rim, su expresión de morderse el labio inferior continuamente lo hacía ver bastante apurado. No parecía haber imaginado nunca que Jin Woo-rim mostraría una reacción de rechazo tan fuerte. Probablemente pensó que, al haber venido hasta aquí, lo seguiría fácilmente con un par de palabras dulces. Porque Jin Woo-rim siempre se alegraba incluso con esa mínima muestra de amabilidad.

—Si haces esto, no ha cambiado nada, hic...

El final de sus palabras mezcladas con llanto se dispersó débilmente. Kwon Hae-soo no dijo nada. Sus pupilas negras solo oscilaban en silencio. Aunque el día estaba frío, Woo-rim sentía todo su cuerpo empapado de sudor frío.

—Quítate.

Después de un largo rato, cuando recuperó la respiración, apartó la mano de Hae-soo con ferocidad. Fue un gesto bastante brusco, pero Hae-soo no dijo nada sobre si le dolía. Woo-rim se levantó apresuradamente. Luego, movió sus dos piernas como si estuviera huyendo. Como en aquellos días de niño cuando corría mirando solo hacia adelante, corrió sin detenerse. Esta vez, no hubo ningún grito detrás de él para detenerlo.

Entró directamente a casa y cerró todas las puertas con llave. Corrió las cortinas para que no se filtrara la luz del sol y se cubrió con la manta. Ni siquiera se escuchaba el sonido de alguien golpeando la puerta, pero temblaba sin cesar escondiendo su sombra bajo las mantas. De sus ojos fuertemente cerrados brotaron lágrimas húmedas.

Preferiría que fuera un sueño. Ojalá fuera un sueño que tuvo inconscientemente por haber escuchado noticias de Kwon Hae-soo. Con los ojos apretados, sujetó con fuerza la manta.

Pero a diferencia de los deseos de Woo-rim, nada había cambiado. Quedaba una herida en su rodilla y todavía tenía tierra pegada en las palmas de sus manos que no había logrado sacudir. Kwon Hae-soo comenzó a merodear de nuevo cerca de Jin Woo-rim.

✧ °。ʚ 🍓 ɞ 。° ✧

Después de eso, todos los días veía la silueta de Kwon Hae-soo frente al condominio. Cuando el día clareaba, había un mismo auto en cada lugar donde se posaba su mirada, y cuando oscurecía, el humo blanco del cigarrillo en medio de la oscuridad atraía la atención de Woo-rim. Sentía su mirada observándolo constantemente mientras estaba sentado en una cafetería con Chu, paseaba por el vecindario, hacía las compras en el supermercado o pasaba tiempo a solas en el parque. Era algo demasiado familiar para Woo-rim.

Porque era idéntica a la mirada que siempre sentía a través de un pasillo cuando iba a trabajar.

Mientras acariciaba a Chu, que estaba estirado bajo la sombra, sentía que su perfil le ardía. Seguramente, si giraba la cabeza, el mismo auto estaría allí parado. Era el auto que lo seguía todo el tiempo: cuando salía del condominio por la mañana para ir a la biblioteca, cuando se dirigía a casa de Evans porque era la hora de comer de Chu, durante los paseos, e incluso en este momento sentado en una cafetería al aire libre.

Al menos, lo afortunado era que no se mostraba frente a él como la vez anterior. Tal vez para Hae-soo fue un choque ver a Woo-rim entrar en pánico con síntomas de hiperventilación. Si tan solo eso hacía que Hae-soo decidiera marcharse, no le importaba. Por eso, en lugar de esconderse encerrado en casa, Woo-rim actuó como de costumbre.

—... ¿Qué debería hacer? ¿Se terminará si huyo de nuevo?

Acarició a lo largo la espalda de Chu, que estaba recostado apoyando su cabeza sobre su empeine. Aunque el suave pelaje rozaba entre sus dedos, extrañamente su ánimo no mejoraba. En el corazón de Woo-rim, que apenas se había calmado, empezaron a surgir ondas gradualmente.

Una vez consciente de que Kwon Hae-soo merodeaba por los alrededores, mirar a su entorno se convirtió en un hábito sin importar a dónde fuera. Woo-rim vigilaba los alrededores por costumbre, incluso mientras comía con Sung-hoon frente al campo de entrenamiento después de que este terminara su práctica, o cuando se encontraba por casualidad con Evans y Chu en un paseo nocturno y regresaban juntos al condominio. Y al final de su mirada, como si fuera natural, estaba ese auto.

Al subir a casa, Woo-rim se dirigió a la ventana que daba hacia la carretera. Apartó la cortina con cuidado y miró hacia afuera. El auto seguía detenido en la calle de enfrente. Observó los alrededores, pero hoy no se veía ninguna silueta fumando un cigarrillo. Como si no tuviera motivos para merodear afuera ahora que Woo-rim ya había entrado en casa.

Woo-rim, mordiéndose el labio, volvió a cerrar la cortina. Luego, se dirigió al baño. Se lavó meticulosamente como si quisiera quitarse de encima los pensamientos innecesarios, pero su cabeza seguía llena solo de pensamientos sobre Hae-soo. Woo-rim dudó durante mucho tiempo con el teléfono en la mano. Continuó debatiéndose, encendiendo la pantalla negra una y otra vez. Al final, terminó buscando el número de Sung-hoon y llamando.

[—¡Oh, hyung!]

Dijeron que cuando Hae-soo estuvo en Japón, fue a buscar a Seong-hun primero. Mencionó que lo amenazó hablando sobre su carrera como atleta y dejó claro que lo había investigado. Era un acto propio de Kwon Hae-soo, pero qué resentido se sintió. También era cierto que le preocupaba que volviera a ocurrir lo mismo esta vez.

Dio vueltas al asunto soltando palabras sin sentido. Solo cuando finalmente escuchó un pequeño bostezo del otro lado, Woo-rim se decidió a hablar.

[—Sung-hoon, por si acaso, ¿no ha pasado nada?

—¿Pasar algo? Yo solo voy y vengo del campo de entrenamiento al alojamiento. No hay nada especial, ¿por qué?

—No, solo porque sí... ¿Dijiste que tenías entrenamiento desde la madrugada de mañana? Debes estar cansado, duerme pronto.]

Terminó la llamada de forma torpe. Incluso después de colgar, tuvo que calmar su pecho que latía con fuerza. Una extraña tensión, como la que sentía cuando estaba al lado de Kwon Hae-soo, subía desde sus pies.

«Tal vez incluso esto sea remordimiento.»

Woo-rim se acostó así mismo en la cama. Deseaba que, al menos en sueños, por favor no se encontrara con Hae-soo. Porque inconscientemente podría terminar aferrándose a él y suplicándole que lo aceptara.

✧ °。ʚ 🍓 ɞ 。° ✧

Después de ese día, Woo-rim redujo sus salidas excepto cuando sacaba a pasear a Chu. Porque su corazón, que apenas había logrado ordenar, se estaba confundiendo. Pasó varios días encerrado en casa conteniendo el aliento.

La mirada de Woo-rim, que iba a cerrar la ventana abierta para ventilar, se dirigió naturalmente hacia el otro lado de la calle. Durante los pocos días que redujo sus salidas, ese auto permaneció allí todo el tiempo. Su posición cambiaba poco a poco. Woo-rim se mordió el labio inferior con tanta fuerza que se puso blanco.

Incluso tuvo el pensamiento absurdo de si solo él podía ver eso. Se frotó los ojos con brusquedad con el dorso de la mano y volvió a comprobarlo, pero el auto seguía en el mismo lugar.

«Parecía que lo había entendido, ¿por qué sigue aquí y no se va?»

«Ah, es cierto. Kwon Hae-soo no es de los que entiende a la primera, ¿verdad? En esos casos, solo hay que decírselo dos o tres veces. Hasta que lo entienda.»

Un impulso repentino empujó a Woo-rim. No hubo vacilación en sus pasos dirigiéndose hacia Hae-soo. Salió directamente del condominio y fue hacia el otro lado de la calle. En el auto se vislumbraba la silueta de una persona.

Toc-toc, golpeó la ventana varias veces pero no hubo reacción. Como si fuera a arrancar de inmediato, incluso encendió el motor, por lo que Woo-rim agarró apresuradamente la manija de la puerta.

Tal vez no fuera Kwon Hae-soo quien estaba en el auto, pero ni siquiera le preocupaban las consecuencias. Mientras se mantenía aferrado a la manija, la ventana bajó a una velocidad lenta. Dirigió su mirada a través de la brecha que no era más grande que un par de nudillos.

Por muy oscura y estrecha que fuera la visibilidad, Woo-rim pudo darse cuenta. El aroma que rozaba la punta de su nariz, la silueta imperturbable a pesar de haber sido descubierta. Era el Kwon Hae-soo que había observado por más de 20 años. Tan pronto como percibió la presencia de Kwon Hae-soo, sus latidos empezaron a acelerarse. No fue tanto como la vez anterior, pero su respiración se volvió gradualmente agitada y todo su cuerpo se tensó.

Kwon Hae-soo mantenía la mirada fija solo en el frente. Al ver su perfil que llegaba a ser obstinado, una vez más brotaron sentimientos desconocidos. A pesar de haberlo atormentado hasta que decidió marcharse, a pesar de haberlo hecho perder el sentido hundido en la sensación de pérdida, a pesar de haber aparecido como si nada para revolver su interior. ¿Por qué se empeñaba de forma tan tonta?

—¿Qué crees que estás haciendo?

El final de las palabras de Woo-rim se elevó ferozmente. También sacudió con fuerza la manija que sujetaba varias veces. Sin embargo, Hae-soo ni siquiera miró a Woo-rim, quien reaccionaba de forma violenta. Solo observaba fijamente el camino que se extendía a lo largo.

—¿No lo habías entendido? ¿Tengo que hacer lo mismo que la última vez para que no vengas?

—…

—Si me has estado observando, ya lo sabrás, ¿verdad? Ya no me dejaré manipular por ti.

En realidad, todavía no tenía ninguna confianza. No tiene el valor para olvidarlo por completo, ni tampoco la audacia para quedarse al lado de Hae-soo. Incluso dejando todo lo demás de lado, Kwon Hae-soo era un ser especial para Jin Woo-rim.

—Antes de que aparecieras… Me iba bien aquí. Incluso pensé en establecerme completamente.

—…

—Ahora viviré bien solo, incluso sin ti.

En realidad, había otras cosas que quería decir si encontraba a Kwon Hae-soo. Que cuando actuaba como un amante vacío poniendo el amor por delante, recibió muchas heridas. Que el tiempo difícil al estar a su lado fue más largo que los momentos de felicidad, que ya quería dejar de complacer su temperamento impredecible. Que la próxima vez que tuviera a alguien a quien realmente amara, no hiciera eso. Que a pesar de ser una relación de solo dolor y paciencia, su sentimiento de amarlo fue real. Que esa era la verdad... ¿Cómo fue para ti? ¿Tú también me consideraste así de verdad?, quería preguntarle.

—Hae-soo, tú también lo sabes. Que vivir de forma normal es lo más difícil.

—…

Pero, ¿de qué serviría a estas alturas? Somos seres que solo nos confundimos el uno al otro. Tragando con dificultad el aliento que se agitaba cada vez más, continuó hablando.

—Es difícil, pero voy a intentarlo. Así que...

Al soltar las palabras de forma desordenada, su corazón agitado se calmó gradualmente. Woo-rim se preocupó, incluso en un momento así, de si Hae-soo podría entender su persuasión.

—Deja de venir ya. Tú también vive tu vida.

Vuelve a buscar una candidata para casarte, ve a la empresa y cuida tu salud. Eran cosas que solía decir por hábito.

—…

Al final, retrocedió dejando a quien no daba respuesta alguna. Al final del suspiro profundo, el vaho blanco se dispersó. A pesar de no haber podido decir todo lo que realmente quería, extrañamente su corazón se sentía aliviado.

Capítulo 130.

Jin Woo-rim dio fuerza a sus piernas temblorosas y avanzó. Si dudaba allí, todo lo que había soportado hasta ahora se derrumbaría. En el momento en que notó que el aroma de Hae-soo que rozaba su nariz se había disipado, escuchó el sonido de unos pasos que corrían rápidamente.

El sonido se acercó gradualmente y sintió de nuevo el aroma de Hae-soo. Al mismo tiempo, su cuerpo se tambaleó por una fuerza brusca que lo jaló del hombro. La mano que agarró el hombro de Woo-rim para enderezarlo temblaba notablemente.

—En eso, ¿no estoy yo?

Hae-soo apenas logró pronunciar una frase con voz ronca. Parecía que incluso eso le costaba, ya que tomó grandes bocanadas de aire con la cabeza gacha. Sus anchos hombros subían y bajaban con una respiración corta.

—… ¿Qué?

—Jin Woo-rim, en la vida normal de la que hablas, ¿por qué no estoy yo?

Aunque jadeaba entre palabras, Hae-soo no levantó la cabeza en ningún momento. Solo eran visibles sus ojos bajos y sus labios muy agrietados. Parecía haber perdido mucho peso desde la última vez que se vieron, ya que su línea de la mandíbula sobresalía afiladamente.

—…

Woo-rim perdió el momento de responder, absorto en examinar a Hae-soo sin querer. Hae-soo se acercó más, quizás porque estaba impaciente. Un fuerte olor a tabaco, que no se percibía en él habitualmente, se desprendía.

—Dime qué está mal. Puedo arreglarlo. Sabes que hago todo lo que me pides.

—…

—Dejaré todo y te seguiré. Seguiré viniendo hasta que me incluyas en tu vida. Aunque huyas, te seguiré persiguiendo.

Más que pedir perdón, era una actitud de exigencia sin rodeos. Sin embargo, era curioso que, por la atmósfera hundida, sonara casi como una súplica.

—… ¿Por qué no hiciste eso antes? Si podías hacerlo, ¿por qué no lo hiciste en ese momento?

Cuando le pedí que no viera a otras personas, cuando le rogué que no se casara, cuando le dije que rompiéramos, debió haber hecho esto en ese momento. Así, aunque hubiera sufrido por la culpa, no habría pensado en irse.

Apartó la mano de Hae-soo que lo sujetaba por el hombro. Solo entonces Hae-soo levantó la cabeza rápidamente y sus miradas se encontraron.

El rostro de Hae-soo, que veía correctamente después de varios días, estaba peor de lo que imaginaba. Más allá de lo demacrado, estaba pálido, y la zona debajo de sus ojos estaba hundida, como si no hubiera dormido bien. Y, sobre todo, su mirada se fue a una larga herida debajo de su ojo izquierdo. Claramente, era una cicatriz que no estaba hace unos días, y lo más importante, era idéntica a la herida marcada debajo del ojo de Woo-rim.

¿Lo sabes? No tienes por qué salir lastimado si te comportas dócilmente.】

De repente, recordó la voz con la que Hae-soo lo había amenazado fríamente. ¿Acaso Jin Woo-rim había herido a Kwon Hae-soo también esta vez?

Woo-rim, arrugando el rostro, extendió el brazo de repente. Luego, se apresuró a subir la manga de la camisa de Hae-soo. Mientras se movía con prisa, un dolor punzante se extendía desde el tatuaje grabado en su antebrazo.

Boom, boom, sus latidos se aceleraron. 

“No puede ser, ¿verdad? Debe ser mi imaginación. El corte debajo del ojo debe ser una coincidencia”. Murmuraba sin parar para sí mismo, mientras subía la manga hasta por encima del codo de Hae-soo.

—…

Pero, ¿por qué los malos presentimientos siempre resultan ser ciertos? ¿Por qué había una larga cicatriz grabada en el antebrazo izquierdo de Hae-soo? Era un lugar difícil de herir fácilmente, por lo que era difícil considerarlo una coincidencia.

Los ojos temblorosos de Woo-rim se movieron lentamente hacia el ojo de Hae-soo. Sus pupilas negras estaban serenas, con una profundidad imposible de descifrar.

—… ¿Qué es esto, Kwon Hae-soo?

—…

—¿Te hiciste una herida en el mismo sitio para que yo me arrastrara de miedo?

Por eso merodeaba sin aparecer frente a él. No podía mostrarse abiertamente porque se había marcado a sí mismo siguiendo la herida de Woo-rim. Como si se estuviera burlando del corazón de Woo-rim, que se había esforzado por aguantar solo con el pensamiento de que lo importante era que estuviera vivo.

—De verdad que tú eres así, hasta el final.

Estaba exhausto. La sensación de futilidad de que nada había cambiado a pesar del paso del tiempo abrumó a Woo-rim. Aunque ya había sentido esa emoción en el pasado, esta vez el impacto fue grande. Parecía que su cuerpo y su mente se habían debilitado mucho durante el tiempo que estuvieron separados.

—Dijiste que podías arreglarlo si te decía qué estaba mal, Hae-soo.

—… Jin Woo-rim, esto es…

—Lo que está mal somos nosotros.

Tenía un sabor amargo en la boca mientras pronunciaba las palabras. Pero no había nada de incorrecto en esa afirmación. Ellos estaban mal. Kwon Hae-soo, cuando estaba al lado de Jin Woo-rim, lo único que sabía hacer era lastimarse a sí mismo y elegir acciones peligrosas. Y al ver eso, Jin Woo-rim volvía a herirse, sentía culpa y, de vez en cuando, se ahogaba en el miedo. Era el mismo proceso y resultado de siempre, como si la rueda de la infelicidad siguiera girando.

—Que tú y yo nos hayamos conocido es un error. El error comenzó allí.

El rostro de Hae-soo, que casi era inexpresivo, se resquebrajó. Un atisbo de desconcierto cruzó su ceño fruncido, sus labios temblorosos y sus pupilas negras. Era la primera vez que Woo-rim veía a Kwon Hae-soo tan desconcertado. 

«Ni siquiera le enseñé esta emoción, pero la entiende bien.»

Pensó en medio de todo esto. Woo-rim se dio la vuelta exhalando su respiración corta constantemente. Esta vez no quería colapsar frente a Hae-soo.

Dio un paso como si estuviera huyendo. El Jin Woo-rim que luchaba por quedarse al lado de Kwon Hae-soo, ahora se esforzaba por irse de su lado por su propia voluntad.

—¡Jin Woo-rim!

Escuchó un grito detrás de él, pero Woo-rim no se detuvo. Kwon Hae-soo no pudo seguir persiguiendo a Woo-rim. Tal vez tenía miedo de enfrentar el desconcierto una vez más.

—¡No te vayas, detente!

La voz de angustia seguía deteniendo sus pies, pero Woo-rim finalmente se refugió dentro del edificio. Una vez que entró a su casa por ese camino, no encendió la luz. Aunque Kwon Hae-soo sabría en qué apartamento se quedaba, esto era lo único que Woo-rim podía hacer.

—Haa...

Woo-rim, que tambaleaba, se desplomó finalmente. Boom, boom, su corazón latía con tanta fuerza que su tímpano vibraba. No lograba calmarse por más que exhalara lentamente para tranquilizarse. El rostro de Hae-soo, que parecía un niño perdido, seguía apareciendo ante sus ojos. Incluso la herida debajo de su ojo y la cicatriz grabada en su antebrazo. Con la sensación de angustia que lo invadió, Woo-rim cerró los ojos con fuerza.

—¿Por qué lo haces justo ahora, por qué...?

El resentimiento brotó, pero se calmó rápidamente. La emoción fluctuante finalmente se deslizó por sus mejillas. 

«Qué bueno sería si el arrepentimiento también pudiera derramarse tan fácilmente.» 

Woo-rim lloró ruidosamente durante un buen rato en la habitación a oscuras. Mientras tanto, se imaginaba la lamentable figura de Kwon Hae-soo merodeando sin poder marcharse de la puerta de su casa.

—…¿Debería volver a Corea?

Woo-rim dirigió su mirada hacia la ventana. Aunque no mirara, probablemente Kwon Hae-soo estaría esperando cerca. Después de la última conversación, ni siquiera se esforzaba por ocultarse. En lugar de seguirlo en auto, siempre observaba a Woo-rim desde una distancia en la que su vista podía alcanzarlo. Era tal que todas las personas con las que Woo-rim se relacionaba notaban la presencia de Hae-soo.

Si estuviera en Corea, habría más gente mirando y la intervención de su familia, por lo que sería menos intenso que ahora. Especialmente Hae-joon, que no quería que siguieran juntos, tal vez se ocuparía de él.

Woo-rim dio un paso cauteloso. Luego, abrió ligeramente el hueco en la cortina, cuya tela flotaba de una manera que no se ajustaba a la estación. Era justo antes del amanecer, por lo que una luz azulada se extendía densamente.

—…

Y en esa abertura, encontró a Hae-soo de inmediato. Alrededor de él, que estaba de espaldas a la ventana, el humo blanquecino se esparcía hoy también. ¿Estaría durmiendo en el auto? Anoche también estuvo merodeando frente al edificio. Si tiene tanto dinero, ¿por qué hace eso en lugar de ir a alguno de los numerosos hoteles? Los ojos de Woo-rim persiguieron a Hae-soo de forma bastante persistente.

Al verlo así, se dio cuenta de que la vestimenta de Kwon Hae-soo también era un poco diferente a la de antes. Él siempre mantuvo un estilo pulcro y ordenado. Solo mostraba una apariencia despeinada y cómoda frente a Woo-rim. Pero ahora, solo vestía una camisa grande que ni siquiera estaba completamente abotonada. La manga desabrochada se deslizaba cada vez que Hae-soo se llevaba el cigarrillo a la boca. Su cabello, que se peinaba constantemente, también estaba muy desordenado.

Woo-rim grabó en su mente la apariencia inusual de Hae-soo. En el momento en que lo observaba tenazmente por la estrecha abertura, Hae-soo, que exhalaba humo, levantó ligeramente la cabeza. Al mismo tiempo, sintió como si sus miradas se hubieran encontrado. Woo-rim soltó rápidamente la cortina que sostenía y retrocedió.

—… ¿Me vio?

«¿Se habrá dado cuenta de que estaba espiándolo?»

Se agarró el pecho que palpitaba con fuerza y apretó el puño.

Durante los tres meses, un periodo que podría ser largo o corto, muchas cosas cambiaron entre los dos. Woo-rim, de quien se burlaban por ser un fumador empedernido, dejó de fumar, y Hae-soo exhalaba humo de cigarrillo religiosamente. Esas acciones de observar en silencio, como espiando, eran las que solía hacer Hae-soo, pero ahora la situación se había invertido.

Como quiera que sea, hubo un cambio, así que, si aguantaba un poco más, ¿no cambiarían muchas más cosas? Por ejemplo, que Kwon Hae-soo aprendiera a entender los sentimientos de los demás por su cuenta, y que el recuerdo del rostro de Jin Woo-rim se volviera borroso. Woo-rim, que estaba haciendo una imaginación sin sentido, terminó soltando una risa sin fuerzas.

Al final de su mirada, vio la cómoda. Dentro de ella había un anillo. Apenas logró reprimir el impulso de extender la mano. Enderezó su corazón confuso y se levantó. No podía seguir dudando. Ahora era el momento de vivir plenamente la vida cotidiana que Woo-rim había construido solo.

Fue a la biblioteca a leer un libro, se sentó en una cafetería a observar a la gente pasar, y fue un poco más temprano a casa de Evans para sacar a pasear a Chu. En lugar de ir al parque que bordea el lago, caminó hasta la pista de hielo donde estaban Evans y Sung-hoon. Era algo que nunca se habría atrevido a hacer por miedo. Pero, tal vez por la mirada persistente que lo seguía, de alguna parte brotó el coraje.

Si su rodilla le dolía, su velocidad disminuía naturalmente. Aunque por fuera no parecía haber ningún problema, su pierna herida a menudo le daba problemas. Cada vez que eso sucedía, en lugar de pensar en volver a casa, se sentaba en un banco a descansar un rato y luego reanudaba la marcha. Ignoró a propósito el sonido del motor que se encendía y se apagaba a poca distancia, ajustándose a sus movimientos.

Comentarios

Caelum Space