#28 - Siendo un villano, tuve el hijo de un h茅roe.
Euichan se sobresalt贸 violentamente. Parpade贸 despacio para calmar su agitaci贸n. El hombre frente a 茅l era tan enorme que podr铆a someterlo en un abrir y cerrar de ojos. Era Black Tan, quien se encontraba agachado frente a Euichan, mir谩ndolo directamente a los ojos.
—...Se帽or Yeo Taehwon, ¿c贸mo es que est谩 aqu铆...?
Y para colmo de males, su mano estaba posada justo sobre el muslo herido de Euichan. Parec铆a que en cualquier momento le bajar铆a los pantalones para revisar la zona afectada. La herida provocada por la "Atadura" de Ra 脡p茅e todav铆a estaba all铆... intacta. Euichan mir贸 fijamente los ojos de Yeo Taehwon con una tensi贸n absoluta. Sin embargo, no not贸 nada diferente a lo habitual. En cuanto Euichan encogi贸 ligeramente la pierna, la mano que presionaba su muslo se retir贸 de inmediato.
—Sent铆 su presencia mientras evacuaba a los civiles de los alrededores, Euichan. Por eso vine a echar un vistazo.
—Si estaba evacuando civiles... ¿significa que los villanos llegaron hasta aqu铆?
Cuando Euichan pregunt贸 mirando a su alrededor, Yeo Taehwon asinti贸 en silencio.
—Antes de la misi贸n, confirm茅 que se encontraba en su hogar. ¿Por qu茅 ha salido a un lugar como este?
—¿C贸mo supo que estaba en mi casa...? ¿Acaso sabe d贸nde vivo?
—S铆.
Ante aquella respuesta tan descarada y directa, Euichan se qued贸 sin palabras. No sab铆a si deb铆a interrogarlo sobre c贸mo conoc铆a una direcci贸n que nunca le hab铆a dado, o si deb铆a se帽alar lo imperturbable de su actitud. Le preocupaba que el hombre lo persiguiera hasta su casa, pero en realidad, en ese momento todo eso le daba igual. No ten铆a estabilidad mental para mantener una conversaci贸n adecuada. El 煤nico pensamiento de Euichan era mandarlo lejos cuanto antes y regresar a su hogar. El uniforme de combate negro de Black Tan emanaba un leve olor a quemado en varias partes. Significaba que hab铆a estado en el epicentro de la batalla hasta hace un instante.
Euichan revis贸 primero su mochila. Al girar la cabeza, vio que el bolso con la caja de madera descansaba d贸cilmente a su lado. El hecho de ver que nadie lo hab铆a tocado le hizo soltar un suspiro de alivio involuntario. Exhausto, Euichan intent贸 cubrirse los ojos con la mano, pero choc贸 con el armaz贸n de sus gafas. Solo despu茅s de que Yeo Taehwon estir贸 la mano para quit谩rselas con cuidado, Euichan pudo presionarse los ojos, que ard铆an de fiebre.
—Gracias...
—Hay muchos villanos cerca y este lugar es peligroso. Vayamos primero a una zona segura.
—Est谩 bien... solo tengo que ir a casa...
Como acababa de encontrarse con Ra 脡p茅e hace poco, tampoco sent铆a que Black Tan fuera alguien seguro. Aunque actualmente pertenec铆a a Non-Hero, no sab铆a en qu茅 momento descubrir铆an su identidad y se lo llevar铆an a la fuerza. Black Tan y Noa dec铆an que buscaban a Under Doom para protegerlo, pero Euichan no cre铆a en esas palabras. ¿Un h茅roe protegiendo a un villano? Era un chiste absurdo.
—No se preocupe por m铆 y contin煤e con su trabajo. Mi casa est谩 cerca, llegar茅 enseguida.
Euichan intent贸 ponerse de pie apoy谩ndose en el reposabrazos del banco, sin notar que estaba medio roto, y su mano resbal贸. En el momento en que Yeo Taehwon lo sujet贸 con firmeza para evitar que se tambaleara, el aliento superficial de Euichan roz贸 el puente de la nariz del h茅roe. Al instante, este apret贸 la mand铆bula con una rigidez feroz.
—Ah... lo siento.
—...No se preocupe.
Yeo Taehwon, aferr谩ndose con fuerza al respaldo del banco, le coloc贸 las gafas a Euichan. Sus movimientos fueron bastante apresurados. La ligera arruga en el puente de su nariz hac铆a parecer que estaba conteniendo un impulso. Cuando Euichan volvi贸 a sentarse a medias y se acomod贸 las gafas, la expresi贸n r铆gida de Yeo Taehwon se relaj贸 un poco. Sin embargo, sus nervios ya estaban tensados al m谩ximo. Como si fueran a romperse ante el m谩s m铆nimo est铆mulo. Como si un peque帽o roce pudiera abrir una herida.
—Por cierto... ¿c贸mo supo exactamente que yo estaba aqu铆?
Yeo Taehwon hizo un gesto con la mirada hacia atr谩s sin decir palabra. Por encima de su hombro, se alcanzaba a ver una bestia negra. Al notar la mirada de Euichan, la criatura alz贸 sus ojos dorados y dej贸 escapar un largo gru帽ido desde su garganta. Era Nel, el felino subordinado de Black Tan.
—...Eras t煤.
Al ver a Nel agachar las orejas, Euichan sonri贸 levemente. El olfato de las bestias es excelente, as铆 que para la pantera negra, que ya hab铆a olido el aroma corporal de Euichan antes, debi贸 ser f谩cil encontrarlo. Era una explicaci贸n perfectamente l贸gica, por lo que Euichan no le dio m谩s vueltas. Sin embargo, de repente cay贸 en la cuenta de algo y abri贸 de par en par los ojos.
«Mi aroma corporal... Eso significa que... pudo haber olido el rastro de Under Doom». Euichan hab铆a estado en la escena del crimen hasta hace unos momentos. Y tanto Black Tan como Noatiss se hab铆an desplegado en el ayuntamiento. Si Nel hab铆a captado el olor de Under Doom en el lugar y lo hab铆a seguido hasta aqu铆, encontrando a Euichan... Un escalofr铆o le recorri贸 la espina dorsal y el coraz贸n se le desplom贸.
—Debo... debo irme ya. Olvidaba que un amigo qued贸 en ir a mi casa.
Euichan intent贸 levantarse apresuradamente de su asiento. Su 煤nico pensamiento era escapar antes de que el h茅roe notara algo. Sin embargo, debido a la prisa, termin贸 apoy谩ndose y sujetando el brazo de Yeo Taehwon, quien sosten铆a con firmeza el respaldo del banco. Al sentir el contacto, Euichan retir贸 la mano de golpe, como si se hubiera quemado. Al mismo tiempo, la expresi贸n de Yeo Taehwon sufri贸 un cambio sutil. Mir贸 fijamente su propio antebrazo, donde las venas palpitaban, justo en el lugar que Euichan acababa de tocar.
—Lo siento. ¿Podr铆a... hacerse a un lado, por favor? No puedo levantarme…
Aunque quer铆a levantarse del banco, Euichan no ten铆a espacio para ponerse de pie porque Yeo Taehwon estaba frente a 茅l bloque谩ndole el paso. Intent贸 girarse para salir por un lado, pero la pantera negra le cerr贸 el camino. Euichan se sinti贸 como un animal peque帽o y acorralado. Sin embargo, tampoco pod铆a quedarse all铆 quieto confront谩ndolo. Justo en el momento en que se incorporaba un poco, dispuesto a empujarlo para abrirse paso, el aliento que Euichan exhal贸 sin querer roz贸 la oreja de Yeo Taehwon. Euichan no ten铆a idea de lo caliente que su aliento hab铆a tocado al hombre.
—...Haa.
Un suspiro escap贸 de los labios de Yeo Taehwon. Al mismo tiempo, Euichan sinti贸 que lo sujetaban del brazo y lo tiraban hacia abajo con fuerza. Debido a eso, no tuvo m谩s remedio que caer sentado otra vez en el banco. Confundido, alz贸 la cabeza para mirar a Yeo Taehwon y se qued贸 estupefacto. Aquel d铆a... Aquella misma mirada ardiente que hab铆a visto dentro del foso lo estaba observando ahora.
—¿Por qu茅 de repente...?
—...¿Se pregunta c贸mo fue que Nel lo encontr贸, Euichan?
Tras tragarse una risa ir贸nica, 茅l pregunt贸 con frialdad. Un brillo peculiar destellaba en sus ojos de un amarillo intenso. Para cuando Euichan se dio cuenta, la mano de Yeo Taehwon ya estaba sujetando un costado de su cintura. Su mano era tan enorme que, adem谩s de abarcar la mitad de su cintura, presionaba deliberadamente su bajo vientre. Euichan no pudo moverse en absoluto, como un animal atrapado por una pata. Si por un paso en falso el hombre llegaba a presionar su vientre...
—Nel lo encontr贸 siguiendo mi rastro, Euichan. Porque mi rastro todav铆a permanece en usted.
—...Eso ya deber铆a haberse borrado. No he vuelto a tocar un arma desde aquel d铆a.
—Es diferente.
Desde aquel d铆a, Yeo Taehwon y Euichan no hab铆an vuelto a verse. ¿A qu茅 rastro se refer铆a? Euichan intent贸 actuar con indiferencia, pero se sobresalt贸 cuando esa mano enorme envolvi贸 su vientre. Sus dedos temblaron, oblig谩ndolo a apretar los pu帽os con fuerza. Yeo Taehwon acerc贸 su cuerpo a煤n m谩s. Su mano subi贸 rozando el vientre y su pulgar presion贸 firmemente un punto exacto. La mirada de Euichan baj贸 siguiendo ese movimiento.
—Aquel d铆a.
—...
—Me refiero a que entr茅 hasta este lugar.
Euichan ni siquiera se dio cuenta de que hab铆a dejado de respirar. Su mente se qued贸 en blanco. Sus ojos, abiertos de par en par por la sorpresa, se congelaron como si el tiempo se hubiera detenido. Sin embargo, Yeo Taehwon no mostr贸 piedad y, arrugando el puente de la nariz, asest贸 el golpe final.
—Y no fue solo una vez, sino varias... Ese rastro dura bastante tiempo. A eso me refiero.
Como si fuera a aplastarlo en cualquier momento, su pulgar presion贸 por encima del ombligo y empuj贸 hacia arriba. Euichan, que casi hab铆a perdido el conocimiento por el impacto, sinti贸 tard铆amente c贸mo su coraz贸n lat铆a desbocado. Tras unos segundos de absoluto silencio, Euichan le apart贸 la mano de un golpe. Respirando con dificultad, se ech贸 hacia atr谩s, pero su espalda choc贸 ruidosamente contra el respaldo del banco.
—No... no s茅 de qu茅 est谩 hablando. ¿Por qu茅 se expresa de esa manera...?
—Euichan, ¿acaso no conoce mi habilidad?
Yeo Taehwon mir贸 fijamente su propia mano, que hab铆a sido apartada en el aire, y habl贸 con un tono seco. Volvi贸 a sujetar con fuerza el respaldo del banco, justo por encima del hombro de Euichan. Se escuch贸 el crujido de la madera crujiendo y deform谩ndose.
—¿Sabe que un Ritan nunca deja ir a la presa a la que ha marcado como objetivo?
Euichan deb铆a negar las acusaciones y preguntar a qu茅 se refer铆a, pero ten铆a los labios sellados y no le sal铆an las palabras. Una leve sonrisa pareci贸 dibujarse en la comisura de los labios de Yeo Taehwon.
—A los mercenarios de Ritan se les entrena para recordar sin falta cualquier aroma corporal que hayan olido una vez. Yo ya memoric茅 su aroma el d铆a en que ca铆mos en aquel foso, Euichan.
La sonrisa de Yeo Taehwon se desvaneci贸 en un instante, dejando ver el rostro de un arma humana carente de emociones. Si se descuidaba, el hombre podr铆a agarrarlo del cuello y romp茅rselo en ese mismo momento. De hecho, la mirada de Yeo Taehwon estaba clavada en la yugular de Euichan, que palpitaba con fuerza. Sin embargo, su mano se extendi贸 sin dudarlo y apres贸 el muslo de Euichan con una sola mano. Euichan cerr贸 los ojos con fuerza para contener un gemido.
—Pero, por alguna raz贸n, su aroma corporal hab铆a cambiado sutilmente.
脡l recordaba con total claridad todo lo que hab铆a sentido y tocado dentro de aquel foso. Cuando se top贸 con Euichan por primera vez en el ba帽o del parque y le cubri贸 la nariz y la boca, el tacto de los labios en su mano fue exactamente el mismo que el de Under Doom, a quien hab铆a sostenido en la oscuridad. Sin embargo, el olor era diferente. A pesar de ser alguien capaz de recordar un olor hasta el d铆a de su muerte, no pudo reconocer de inmediato a Euichan porque su aroma corporal hab铆a mutado debido a los cambios hormonales. El hecho de que fuera un aroma diferente, aunque fuera por un margen m铆nimo, se le qued贸 grabado en la mente. Por eso, decidi贸 mantenerlo cerca y observarlo para ver qu茅 pasaba.
Cuando Euichan intent贸 encoger las piernas, Yeo Taehwon le sujet贸 la rodilla y la atrajo hacia s铆. Al ser arrastrado de golpe, Euichan se apoy贸 en el hombro de Yeo Taehwon. Para entonces, una mancha tenue de sangre ya se hab铆a filtrado sobre su muslo. No es que Yeo Taehwon lo hubiera lastimado; se debi贸 a que Euichan se movi贸 bruscamente, haciendo que la sangre brotara de golpe.
—Sin embargo... el olor de su sangre no ha cambiado, Under Doom.
Aquellas palabras sonaron como si hubiera estado esperando a que Euichan sangrara. Al ver la pierna ensangrentada, Yeo Taehwon sonri贸. Cuando sus ojos, habitualmente severos, se curvaron, la impresi贸n del hombre se volvi贸 extra帽amente suave. La mano que sosten铆a el banco subi贸 y roz贸 la yugular de Euichan. Luego continu贸 subiendo y presion贸 los labios de Euichan, que estaban fuertemente apretados.
—Esta herida se la debe haber causado Ra 脡p茅e. ¿Acaso ese infeliz tambi茅n descubri贸 qui茅n es usted?
—No... no es as铆, no lo hizo.
—Bueno, que est茅 herido es algo que ya no se puede evitar... As铆 que tendr茅 que curarlo yo mismo.
Aquel grueso dedo pulgar estuvo a punto de colarse a la fuerza en su boca entreabierta. Euichan, incapaz de soportarlo m谩s, termin贸 por empujar el hombro del hombre con todas sus fuerzas. El colosal cuerpo se ech贸 hacia atr谩s sin oponer resistencia. Euichan atrap贸 su mochila y se levant贸 del banco de un salto, huyendo a toda prisa. Corri贸 sin importarle el dolor de su pierna. Hasta que logr贸 salir por completo del parque, Yeo Taehwon permaneci贸 con una rodilla apoyada en el suelo, limit谩ndose a clavarle una mirada penetrante a la espalda de Euichan mientras se alejaba.
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