CHDQ- Capítulo 20.
Capítulo 20: Super Bowl.
Superbowl.
Es la gran final que decide al campeón de la NFL. Cada año, al terminar la temporada, los equipos ganadores de la AFC y la NFC se reúnen para disputar un único partido.
Para los estadounidenses, el Super Bowl no es simplemente una competencia deportiva. Ese día funciona casi como una festividad nacional, por lo que ciudadanos de todas las edades, orígenes y tendencias políticas se reúnen frente al televisor para ver el partido.
Las Vegas, elegida como ciudad anfitriona, estaba en plena ebullición. Los aviones privados de celebridades famosas aterrizaban uno tras otro, y sobre la alfombra roja estallaba una lluvia de flashes. Los alrededores del estadio estaban tan concurridos que no había espacio ni para dar un paso, y las calles se llenaban de carpas y puestos.
Toda la ciudad fue consumida por la fiebre del Super Bowl. Las Vegas, llena de placeres, artificio y entretenimiento, alcanzaba hoy el clímax de su esplendor. Helicópteros y globos aerostáticos adornaban el cielo azul. Una iluminación naranja, de origen incierto, bañaba el lugar. Los logotipos de los dos protagonistas del Super Bowl, los LA Spartans y los Tuscaloosa Eagles, brillaban alternativamente en las pantallas gigantes. Las llamas rojas y las olas azul profundo se mezclaban, creando un espectáculo digno de ver.
La familia de Calvin también había viajado a Las Vegas para ver el Super Bowl. Ju-won, que ya se encontraba allí desde el día anterior, fue a recogerlos.
—¡Eleanor, por aquí!
El rostro de Eleanor se iluminó de alegría al descubrir a Ju-won frente a la puerta. Mason y Lucas, quienes ya lucían como adolescentes, la seguían por detrás.
—Hijo, ¿has estado bien todo este tiempo?
Eleanor lo saludó llamándolo hijo. Tras compartir un ligero abrazo con ella, Ju-won dirigió su mirada hacia los hermanos menores. Lo que captó su atención antes que Tessa, que ya empezaba a caminar, fue la apariencia saludable de George, quien había sido dado de alta hace poco.
—Tú debes de ser George.
Era la primera vez que conocía a George en persona. Aunque llevaba el rostro cubierto con una gorra y una mascarilla, sus ojos azules se veían con claridad.
Un azul tan transparente y profundo como el agua del mar.
«Tú también eres sin duda el hermano de Calvin»
Ju-won, con una sonrisita, dio un paso hacia él.
—Hola, George. Soy Ju-won, el novio de Calvin. La gente me llama Hong.
George sujetaba con fuerza la mano de su madre. Sus ojos, que habían perdido vitalidad por la larga lucha contra la enfermedad, miraron fijamente a Ju-won.
—Hong-i.
Incluso la voz era igual a la de Calvin. Ju-won soltó una carcajada sin darse cuenta.
—Sí, Hong-i. Tú también conoces ese apodo.
Ante esas palabras, Mason y Lucas también sonrieron. Ju-won comenzó a caminar lentamente, mezclado entre los familiares.
Se dirigieron al Allegiant Stadium, sede de este Super Bowl. Al sentarse en los asientos VIP proporcionados por el club, Ju-won se sintió abrumado por la escala y el lujo.
«Pensar que llegaría el día en que vería el Superbowl en persona. ¡Y encima en un asiento con tan buena vista!»
El Super Bowl era uno de los eventos deportivos más caros del mundo. Lo normal era que incluso el asiento más barato superara los mil dólares, y en promedio se comercializaban por unos diez mil dólares. Los asientos con mejor vista costaban lo mismo que un coche de gama media, y las mejores suites llegaban a valer lo que una casa.
Si no fuera por Calvin, Ju-won nunca habría puesto un pie en un estadio de Super Bowl en toda su vida. Al ver en persona el campo reluciente, las luces y la enorme pantalla, sentía que el corazón le iba a estallar. Celebridades famosas, de las que uno esperaría ver en los premios Oscar o los Grammy, iban llenando uno a uno los asientos VIP.
Los hermanos de Calvin estaban sumamente emocionados desde el momento en que entraron al estadio. Mason grababa decenas de videos diciendo que los subiría a Snapchat, y Lucas saltaba entre los asientos. George se mantenía relativamente tranquilo, pero no podía ocultar su expresión de ilusión. Ju-won se sentó a su lado a esperar que comenzara el partido.
Finalmente era el día de la batalla decisiva. El día en que el sueño más antiguo de Ju-won se hacía realidad.
«¿Estará bien Calvin?»
Probablemente, en ese momento, Calvin estaría escuchando música con sus auriculares para calmarse. Estaría regulando su respiración mientras escuchaba la banda sonora de alguna película que le gustara.
Ju-won terminó sacando su teléfono.
➥No te pongas nervioso, Calvin.
⤷Te amo.
Pensó que contactarlo ahora podría ser contraproducente, pero su deseo de enviarle ánimos era más fuerte.
Calvin soltó una pequeña risa al ver el mensaje que le había llegado de Ju-won.
«Es que es tan lindo. Él está más nervioso y me dice a mí que no me ponga nervioso»
El vestuario de los LA Spartans, ante el partido de sus vidas, estaba en una calma asfixiante. Los jugadores repasaban en sus respectivos lugares la estrategia que usarían ese día, y el cuerpo técnico se movía afanosamente conversando sobre el juego. No había lugar para bromas innecesarias.
Cayó la orden del entrenador de comenzar el calentamiento. Calvin, con la rejilla de protección en la cintura, se puso en pie. Se colocó las protecciones con calma y se aplicó pintura negra bajo los ojos. Por último, cruzó la mirada consigo mismo en el espejo.
«Ganemos. Hay que ganar. Puedo ganar»
Un nerviosismo casi agresivo le recorría la mente. La sangre en sus venas parecía más caliente de lo normal. Una emoción punzante, que no sabía si era miedo o ilusión, le atravesaba el corazón.
Tras terminar los preparativos, Calvin salió del vestuario junto a sus compañeros. Faltaba una hora para el inicio. Los protagonistas del día aparecían sobre el campo. Las cámaras de transmisión captaban a los jugadores dispersándose por sus posiciones para calentar.
El camarógrafo enfocó a Calvin, el quarterback estrella de los LA Spartans. Su papel ese día era tan crucial que se decía que su condición física podía decidir la victoria o la derrota del partido.
—Ah, ahí vemos a Calvin McGrady. Es el responsable de haber arrastrado al equipo desde el fondo hasta el Superbowl, ¿verdad? Los LA Spartans, que terminaron la temporada en el puesto 32 hace dos años, se convirtieron de pronto en candidatos al título. Es una historia de película.
El locutor a cargo de la conducción comenzó a explicar sobre Calvin.
—McGrady ha registrado 48 pases de touchdown solo en esta temporada. Es un quarterback increíble que ha liderado al equipo con la joven edad de veinticuatro años. Probablemente sea como un tesoro para los fans de los Spartans.
El comentarista de al lado añadió su parte. El locutor respondió a sus palabras con voz entusiasta.
—¿Cómo que un tesoro de los Spartans? ¡Es un tesoro de todo Estados Unidos!
Los LA Spartans, vestidos con su uniforme rojo, desaparecieron de la pantalla y el equipo rival, los Tuscaloosa Eagles, ocupó su lugar. Su color simbólico era un azul oscuro que recordaba a las profundidades del mar, creando un contraste total con los Spartans.
—Los Eagles son el equipo con más títulos en la historia de la NFL. Tienen a una gran cantidad de veteranos posicionados alrededor de su quarterback, Mateo Rivera.
—Sí, son especialmente famosos por tener una línea defensiva más sólida que cualquier otro equipo. El número 87, Zion Brewster, es uno de los tacleadores más poderosos de toda la liga. Creo que la clave del partido será cuánto presione hoy a McGrady.
La cámara enfocó a Zion Brewster de los Tuscaloosa Eagles. Poseedor de una agilidad que contrastaba con su enorme tamaño, estaba calentando con rostro inexpresivo. Se veía relajado, como correspondía al jugador con más experiencia en Superbowls de los Eagles.
—¡El enfrentamiento entre un equipo tradicionalmente fuerte y un desvalido que subió desde el fondo! ¡Esto es puro drama! Parece que el Superbowl de hoy será un partido legendario que quedará en la historia.
—Los Eagles son astutos. Tienen mucha experiencia y un dominio de la estrategia excepcional. Por otro lado, los jugadores de los LA Spartans son relativamente jóvenes y flexibles. Me genera curiosidad ver si ambos equipos mostrarán estrategias opuestas hoy también.
—¿Quién será el que levante el Vince Lombardi esta noche? ¡Spartans y Eagles, Eagles y Spartans! ¡La batalla única para decidir al campeón final comenzará en breve!
Diez minutos antes del inicio. Los jugadores de los Spartans, reunidos de nuevo en el vestuario, reafirmaron su determinación por última vez. Se pasaron los brazos por los hombros y gritaron consignas de lucha hasta que se les rompió la voz.
—¡Vamos, Spartans! ¡Muerdan y no suelten hasta morir!
Acto seguido, comenzó la ceremonia de apertura. Apareció una cantante que ganó el álbum del año en los Grammy para entonar el himno nacional de los Estados Unidos.
Acompañando la última estrofa del himno, una formación de aviones de combate sobrevoló el estadio. Un estruendo inmenso, viento y vítores llenaron el recinto.
—Vaya...
En ese momento, Ju-won tampoco pudo evitar asombrarse. «De verdad que los estadounidenses están locos por el fútbol americano». Le consoló el hecho de que no era el único que estaba loco.
Tras el himno, siguió el lanzamiento de moneda. La moneda que voló de la mano del árbitro principal cayó al suelo. Era cruz.
Los LA Spartans, que ganaron el sorteo, eligieron atacar primero. Los Eagles tomaron el lado derecho del campo. Los jugadores, parados frente a frente con la línea de medio campo de por medio, se estrecharon la mano. Una tensión silenciosa se intercambió a través de las miradas.
—Atacan primero los Spartans. Los Eagles, que ocupan el campo derecho, se preparan para el saque inicial.
El partido comenzó con el comentario del locutor. El pateador de los Eagles, vestido de azul, saltó hacia el balón.
—Aparece el pateador de los Eagles, Junho Kim. Es el único jugador de origen coreano en la NFL, ¿cierto? Solo de su pie han salido decenas de goles de campo decisivos este año. ¿Podemos esperar una gran actuación hoy también?
—Por supuesto. Kim es también el pateador con la tasa de éxito más alta este año.
La razón por la que Ju-won esperaba con ansias este Superbowl no era solo por Calvin.
Junho Kim. Al igual que Calvin, era el pateador de los Eagles que llegaba por primera vez al Superbowl. Kim, cargando con el título de ser el único de origen coreano, mostró un saque inicial fantástico. El balón que se elevó desde su pie superó la zona de anotación de los Spartans.
—El balón supera la zona de anotación. Sin duda es un jugador con una potencia y precisión excepcionales. El primer avance ofensivo de los Spartans comenzará desde la yarda 25.
La existencia de un pateador era especial. Lo era en el sentido de que era una posición independiente que no pertenecía ni al equipo de ataque ni al de defensa. Su peso dentro del juego no era tan grande, pero a menudo ocurría que un solo gol de campo pateado por ellos decidía la victoria o la derrota.
Junho Kim, que había aparecido como un cometa dos años atrás, no tardó mucho en consolidarse como el pateador titular de los Eagles. Para Ju-won, que durante toda su vida había anhelado ver a alguien parecido a él triunfar en ese escenario, era imposible no convertirse en su fan. Un jugador de la NFL de origen coreano, ¿acaso no era increíblemente genial?
La emoción por la aparición de Kim duró poco. Pronto comenzó la primera ofensiva de los Spartans. Al observar la primera decisión de Calvin, el corazón de Ju-won se encogió hasta sentirse tan pequeño como un grano de arena.
—¡Empieza el partido!
Gritó Lucas, armado de pies a cabeza con el uniforme y artículos de animación de los Spartans.
—¡Calvin! ¡Acaba con todos!
Aunque eran palabras que Calvin, parado en el campo, no podría oír. Ju-won, contagiado por el nerviosismo, apretó los puños con fuerza. Su corazón latía con fuerza al ritmo de los tambores de la hinchada.
Calvin, de pie detrás del centro, dio las instrucciones para el primer ataque.
—QB Sneak, ¿entendido? Dispersense y distraigan. Okoye, ve hacia adelante.
Él era el más joven de los jugadores hoy en el campo, pero estaba tan calmado que costaba creer que tuviera veinticuatro años.
Los linieros de los Spartans, tras recibir las instrucciones, detuvieron sus movimientos. La señal cayó de los labios del quarterback en la retaguardia de la línea de ataque.
—¡Set! ¡Hut!
Se produjo el esperado primer snap. Los linieros que protegían a Calvin salieron corriendo de inmediato para bloquear a los defensores frente a ellos. Calvin, tras atrapar el balón, analizó la situación rápidamente.
«Tengo que correr»
Si se ve un hueco, se corre. Incluso si es un espacio tan estrecho como un hilo. Se adentró entre la multitud de linieros que forcejeaban. Los defensores se abalanzaron sobre el quarterback que mostraba una carrera audaz desde el primer ataque. Uno por delante, otro por el lado y otro por detrás. Eran tres en total.
Al que venía por detrás lo superó con velocidad, al de al lado con desborde. Se zafó de los defensores con calma, pero finalmente fue frenado. Una lluvia de aplausos cayó sobre el quarterback que logró un avance de 5 yardas. Entre los gritos que parecían reventar los tímpanos, también se mezclaban los abucheos de los fans de los Eagles.
Los Eagles eran un equipo fuerte con la mayor experiencia en títulos de la liga. Tenían muchos más fans en comparación con los Spartans, quienes no habían visto la luz durante mucho tiempo. Por eso, la mayoría de los espectadores que acudieron hoy al estadio vestían el uniforme azul.
2nd & 5. Calvin, tras intercambiar miradas con el corredor Okoye, asintió con la cabeza. Era momento de sacar una de las muchas estrategias de ataque preparadas para hoy.
—¡Vegas 9 Brovo, On One!
Borró de su mente los gritos que cubrían todo el estadio. Lo único que Calvin veía ante sus ojos eran las manos del centro del equipo y los movimientos de los linieros rivales.
—¡Set, Hut!
Siguió un snap rápido. Calvin, en cuanto atrapó el balón, giró el cuerpo y simuló entregárselo al corredor. Okoye extendió las manos, pero nunca recibió el balón y continuó su carrera. Las miradas de los defensores, engañados por el movimiento de finta, se concentraron en el pocket. Calvin aprovechó ese instante para lanzar un pase largo.
El balón salió disparado a gran velocidad y fue a caer directamente en las manos del receptor abierto que corría a lo lejos.
—¡Bien, funcionó!
Fue una recepción perfecta. El receptor abierto, que había caído tras el tacle del safety, se levantó de un salto para celebrarlo. Luego bailó frente a la cámara junto a uno de sus compañeros.
Calvin, al ver aquella escena, esbozó una pequeña sonrisa.
«Por alguna razón, hoy tengo un buen presentimiento»
Y esa sensación no lo abandonaba.
«Hong-i, ¿estás mirando? No quites la vista ni un segundo. En unas horas, serás el novio del ganador del Superbow»
Lleno de confianza, Calvin corrió para prepararse para el siguiente ataque.
Los Spartans continuaron consiguiendo primeros downs. Hubo momentos en los que tenían que retroceder en lugar de avanzar, pero Calvin no se derrumbó. En el momento en que uno se tambalea mentalmente, el partido se convierte en derrota. Con soltura y calma. Continuó el ataque con sus característicos pases seguros.
A los cinco minutos de empezar el partido, entraron en la zona roja. Fue el momento en que el ritmo rápido, característico de los Spartans, brilló con fuerza. Calvin intercambió miradas una vez más con Okoye. Dibujó en su mente la jugada que habían practicado cientos, miles de veces.
«Hagámoslo tal como practicamos. Solo como practicamos. Puedo hacerlo»
Calvin asintió y gritó la señal. En el momento en que subió el snap, los jugadores se movieron al unísono. Calvin le entregó el balón a Okoye, que estaba situado detrás. Luego, se mezcló entre los demás atacantes y corrió hacia la zona de anotación.
En principio, solo se permite un pase, pero entregar el balón a un atacante retrasado y que este realice un pase hacia adelante no iba en contra de las reglas. El arma secreta de los Spartans preparada para el Superbowl era precisamente el Touchdown del Quarterback.
Primero, entregarle el balón al corredor y luego correr hacia la zona de anotación para incorporarse al ataque. Okoye lanzó el pase hacia Calvin, que se había internado profundamente por el lado derecho.
Calvin recibió el balón con facilidad y entró en la zona de anotación sin que nadie lo marcara.
—¡TOUCH DOWN!
Fue demasiado sencillo. Quizá incluso demasiado fácil.
Los Spartans consiguieron su primer touchdown. El estadio, repleto de aficionados de los Eagles, quedó sumido en un profundo estado de conmoción.
La probabilidad de victoria prevista para los Spartans era de aproximadamente un 32%, y la mayoría de los espectadores de fútbol americano esperaban la victoria de los Eagles. Cuando los Spartans se deshicieron de la defensa de los Eagles más fácilmente de lo esperado, las gradas se agitaron por completo.
Sumado a la recepción del quarterback que selló la jugada y al touchdown. El ambiente cambió por completo. Calvin se retiró del campo con una sonrisa de alivio.
Después del touchdown, obtuvieron 1 punto extra con una patada. Calvin, tras intercambiar lugares con el equipo defensivo, se sentó en el banquillo para recuperar el aliento.
Lamentablemente, la línea defensiva de los Spartans no era muy sólida. Al haber seleccionado al quarterback Calvin McGrady como la primera opción del draft e invertir todos los recursos en él, no pudieron reforzar el poder defensivo. Parecía un poco difícil enfrentarse a la experimentada ofensiva de los Eagles.
Al final, sufrieron un touchdown al cierre del primer cuarto. Sumado al fantástico gol extra de Junho Kim. El primer cuarto terminó con un empate de 7 a 7.
Sin embargo, el impulso aún no se había perdido.
«Podemos anotar de nuevo. Hagámoslo como antes»
Calvin revisó su muñequera y soltó los dedos para el siguiente ataque.
Compensar los errores del equipo defensivo con el ataque. Ese era el papel que los Spartans le exigían a Calvin.
Nada más empezar el segundo cuarto, Calvin lanzó un pase largo hacia el tight end. Sin embargo, el safety oponente realizó un tacle violento y el tight end se derrumbó sin siquiera poder tocar el balón. No tuvo una buena sensación desde el primer pase.
2nd & 10. El quarterback, situado en la retaguardia, concentra su mente. Si los pases no funcionaban, bastaba con abrirse paso él mismo. Calvin, tras intercambiar señales con el entrenador en el palco, tomó posición. Esta vez también configuró la línea de ataque como si fuera a intentar un pase.
—¡Set! ¡Hut!
Sin embargo, en su cabeza solo existía una idea: correr.
«Vamos por 10 yardas. Solo 10 yardas»
Bajo la sólida protección de los linieros, Calvin abandonó el pocket. Un juicio instantáneo y una penetración sin la menor vacilación.
Era un movimiento que ya se había convertido en la firma de Calvin.
Un bulto enorme vestido con el uniforme azul se interpone en su camino. Calvin lo ignoró y giró el cuerpo. Lo normal para Calvin era deshacerse fácilmente de un defensor que se le abalanzaba.
En ese momento, un brazo de un grosor increíble sujetó la cintura de Calvin. Sintió que ese brazo, más que carne humana, era como un sólido bate de béisbol. Calvin, sin darse cuenta, gimió:
—¡Huk!
Un defensor que lo seguía por detrás le sujetó el tobillo con un deslizamiento.
Avanzó 3 yardas en dos intentos. 7 yardas restantes en los dos intentos que quedaban.
«¿Podría lograrlo?»
Una pequeña grieta empezó a formarse dentro de Calvin, que estaba lleno de confianza. Al levantarse, fijó su vista en el hombre que acababa de bloquearlo.
Zion Brewster.
Era un jugador que podía considerarse el núcleo de la defensa de los Eagles. Quizás por la gestión de su energía, no se le vio en el primer cuarto, pero apareció a partir del segundo.
Su enorme físico y su característica mirada feroz le recordaron a Calvin a un jugador al que se enfrentó en sus días de secundaria. Malik Madison de la preparatoria Montrose. Si Malik debutará en la liga, ganará experiencia y adquiriera calma y soltura, sería exactamente un jugador como Zion.
—¡Zion Brewster finalmente ha aparecido en el campo! Los fans de los Eagles estarán pendientes solo de este jugador hoy. ¿Podrá McGrady superar la presión de Brewster?
—Desde la perspectiva de un quarterback, Brewster es como un muro. ¡El enfrentamiento entre un quarterback lleno de ímpetu juvenil y un experimentado linebacker! ¡Es muy emocionante!
Los comentaristas emocionados elevaron la voz. Calvin se esforzó por curvar las comisuras de sus labios y mantener una actitud relajada.
«Ahora empieza lo de verdad»
Finalmente, el verdadero SuperBowl había comenzado. Si no se enfrentaba directamente a Zion Brewster, no podría ganar el partido. Calvin, intuyéndolo, asintió.
«Que no me atrape, vamos una vez más»
Siguieron instrucciones calmadas.
Y de nuevo, el snap. Calvin se movió fingiendo que le daba el balón a Okoye y luego giró bruscamente. Vio un pequeño hueco entre los defensores que eran como muros.
«¡Voy a abrirme paso. ¡A como dé lugar!»
Corrió apretando los dientes. Se abrió paso con fuerza entre hombro y hombro.
«Tenía que correr…Tenía que correr más lejos»
Nuevamente, la sombra de Zion cubrió la visión de Calvin.
«Maldita sea, ¿otra vez?»
Chocó su cuerpo contra él sin darle tiempo ni de pensar. Calvin, centrando toda su atención en el equilibrio, aguantó hasta el final sin caerse. Aún no había terminado.
«Lancemos… Solo hay que lanzar»
A duras penas lanzó el balón hacia arriba. Sin embargo, no pudo verificar perfectamente la posición del receptor. El receptor abierto, que corría hacia un espacio vacío del campo, vaciló en su paso. El balón pasó directamente por encima de su coronilla.
—Maldita sea...
El balón, que se estrelló de forma lamentable, rodó por el campo. Calvin, sin darse cuenta, se llevó las manos a la cabeza. Fue una suerte que no hubiera una intercepción, pero solo quedaba una oportunidad. Tal vez intentar un gol de campo sería una mejor opción.
Sin embargo, el entrenador quería que continuara con el ataque. Parecía que había tomado esa decisión porque, si perdían esa anotación, el flujo del partido cambiaría por completo. Calvin, que estaba en la posición de obedecer absolutamente sus órdenes, asintió.
Dio instrucciones una por una mientras posicionaba a los atacantes.
—Corran rápido a como dé lugar. Voy a pasar pase lo que pase.
Calvin, tras entregárselo a los dos receptores abiertos, volvió a tomar posición. Colocó al corredor Okoye a su lado y dejó abierta incluso la opción de carrera.
El snap del centro y la recepción del quarterback. Después de eso, los movimientos de los receptores, desplazándose según lo acordado, fueron perfectos.
Zion, como era de esperar, cargó hacia Calvin.
Calvin retrocedió observando el campo con la mayor calma posible. Corrió hacia la derecha, esquivando a Zion, que se acercaba ferozmente.
Y lanzó un pase rápido en diagonal.
«¡Lo logré!»
Era el tipo de pase que más le gustaba a Calvin. El tacto en la punta de sus dedos y la trayectoria del balón eran perfectos. Si tan solo lo atrapaba, serían al menos 15 yardas de avance.
Pero el balón rebotó tras golpear la punta de los dedos del receptor que había saltado. Fue un error fatal.
«¿Es un fumble?»
Si un defensor atrapaba el balón, en ese instante cambiaba la posesión. Los gritos de los espectadores se volvieron intensos ante el repentino turnover.
—¡Es un fumble! ¡Es un fumble! ¡Caleb Todd, número 17, ha atrapado ese balón!
No había tiempo para quedarse pasmado estúpidamente. Tenía que detener la carrera de Caleb Todd.
Calvin se quedó en su lugar observando los movimientos de Caleb. Él se deshizo de los atacantes que se abalanzaba frenéticamente y tomó la línea lateral izquierda.
Calvin movió los pies rápidamente y se preparó para taclearlo. Calculó el momento exacto para lanzarse y decidió la zona por donde sujetarlo.
«Es ahora»
Sintió que si no era él, nadie podría detener a Caleb. Calvin, decidido, empezó a correr.
—Maldita sea, ¿qué?
Sin embargo, Zion, que custodiaba el lateral, bloqueó a Calvin. Calvin, cuyo físico era mucho más pequeño en comparación, fue desplazado sin fuerzas. Gracias a eso, Caleb pudo correr sin obstáculos.
Como si se burlara de los jugadores de los Spartans que lo perseguían, entró en la zona de anotación bailando ligeramente.
¡TOUCH DOWN!
En un instante se produjo el touchdown. Los Spartans, que no pudieron avanzar ni 10 yardas durante cuatro oportunidades de ataque y además perdieron el derecho de posesión, pusieron expresiones de desolación.
—¡Caleb Todd, touchdown!
—La defensa de los Eagles está dominando por completo a los Spartans. Parece que no será fácil romper esta presión. A continuación, los Eagles intentarán el punto extra.
Los Eagles obtuvieron 1 punto adicional con la patada de Junho Kim. El marcador era de 7 a 15. La diferencia se amplió en un instante.
—Ya han salido tres touchdowns en solo 10 minutos del segundo cuarto. ¡Como corresponde a un partido de Superbowl que decide al más fuerte de Estados Unidos!
—El touchdown de hace un momento fue realmente significativo. Porque fue una jugada que, además de los puntos, arrebató el siguiente derecho de ataque. El flujo del partido se ha inclinado mucho. Por supuesto, todavía queda mucho tiempo.
—Desde luego. Porque McGrady no es un jugador que se rinda jamás en un partido.
Él no fruncía el ceño bajo ninguna circunstancia. Porque no se obtenía nada bueno mostrando un rostro enfadado al oponente.
«Tal vez no pueda entregarle el trofeo de campeón a Ju-won»
Su interior se consumía con ese pensamiento, pero no lo demostraba.
No dejarse vencer en la guerra psicológica era otra de las obligaciones del quarterback.
Ju-won realmente no podía respirar. Cada segundo pasaba del cielo al infierno, lamentándose y horrorizándose.
Cuando Zion Brewster sujetaba a Calvin, se enfadaba como si lo estuvieran sujetando a él mismo. Zion era normalmente uno de los jugadores de la NFL que Ju-won admiraba, pero en ese momento no era más que un estorbo que molestaba a Calvin.
Mateo Rivera, el quarterback de los Eagles, continuó liderando ataques afilados. Era un jugador con una gran capacidad para identificar y explotar exactamente los puntos débiles de la línea defensiva.
Si hubiera que señalarle un defecto, sería que no corría con el balón.
Mateo, que buscaba la máxima estabilidad, era un tipo de jugador completamente opuesto a Calvin.
—Mierda, ¿a eso le llaman un tacle?
Ju-won, que observaba el partido con corazón de fan, terminó soltando una palabrota. Fue porque el equipo defensivo de los Spartans mostraba movimientos lamentables a cada rato.
«Se supone que un tacle se hace con la mentalidad de detener a ese imbécil aunque te mueras. ¿Por qué están todos tan distraídos?»
Ju-won se echó el flequillo hacia atrás con frustración. No era él quien estaba jugando, pero sudaba y su corazón palpitaba con fuerza.
George, sentado a su lado, tiró suavemente del dobladillo de la ropa de Ju-won. Estaba tan absorto en el partido que terminó soltando una palabra que empezaba con F frente a los niños.
Ju-won dijo con rostro avergonzado:
—Lo siento, George.
Sin embargo, George también estaba a punto de volverse loco. El niño no gritaba emocionado como Mason o Lucas, y casi no tenía cambios en su expresión, pero observaba el partido concentrado hasta el final. Ju-won se armó de valor y sujetó la mano de George.
—George, ¿confías en Calvin?
George giró la cabeza sorprendido. Tenía el rostro asombrado por el contacto repentino. Ju-won quería tranquilizarlo.
Con una leve sonrisa, George asintió con la cabeza. Ju-won apretó su mano con fuerza y dijo:
—Yo también. Yo también confío en él.
Calvin, cargando con la confianza de todos, estaba sentado en el banquillo hablando con el entrenador ofensivo. Ante sus palabras de que quería cambiar la estrategia, el entrenador expresó su opinión en contra.
—Es difícil modificar la jugada por completo a estas alturas. Piensa en el primer cuarto. Funcionó bien, claramente. Si en la segunda mitad lo haces como en ese momento...
—No. Con la misma jugada no ganaremos jamás.
—Pero, Calvin. Si intentas precipitadamente una estrategia con poca práctica, podrías terminar así sin anotar ni un solo punto.
—Ya sea perdiendo por 10 puntos o por 1 punto, la derrota es la misma derrota. Al menos hay que intentarlo. Es que de verdad quiero ganar.
El fútbol americano no es un deporte estúpido donde lanzas el balón y le pides a Dios que alguien lo atrape. Requería una batalla mental de alto nivel, en la que se calculaban los movimientos a cada minuto y a cada segundo para decidir la estrategia.
Y Calvin era hábil en esa batalla.
A veces se le ocurrían estrategias tan ingeniosas que incluso el entrenador y el cuerpo técnico se sorprendían.
Fue en el momento en que apartó la vista del partido por un instante.
Ante un vitoreo que parecía rasgar los oídos, Calvin giró la cabeza.
¡TOUCH DOWN!
En cuanto vio las dos palabras llenando la pantalla gigante, lamentó.
«Maldita sea»
Salió otro touchdown. La diferencia de puntos se amplió de forma incontrolable.
—Primero, intentaré consultarlo. Pero tendrás que traer un plan como es debido.
Ante las palabras del entrenador, Calvin asintió. Se puso en pie sujetando la rejilla de protección. Era hora de que saliera de nuevo al campo.
El segundo cuarto terminó con un marcador de 7 a 21. Deseaba que al menos fallaran el punto adicional, pero el gol de Junho Kim fue preciso. Los Spartans entraron al medio tiempo completamente acorralados.
Ju-won, sin forma de conocer la situación interna del equipo, se consumía en las gradas. La familia de Calvin estaba igual. Suspiraban profundamente mientras observaban el campo sin decir palabra.
Ante sus ojos se desplegó un deslumbrante espectáculo de medio tiempo, pero no sintieron gran emoción. Ni siquiera probaron los bocadillos proporcionados por los Spartans.
Apenas han llegado a la mitad. Era una diferencia de puntos que permitía una remontada si lograban dos touchdowns y tenían éxito en la conversión de 2 puntos.
«Pero, ¿podrían los Spartans? ¿Podría Calvin?»
Ju-won jamás había dudado de su capacidad, pero el escenario donde él estaba parado ahora era nada menos que el Superbowl.
El Superbowl era frío. Este es un lugar cruel que ha brindado sentimientos de derrota, dolor y lesiones a muchísimos prospectos.
Según el análisis de los expertos, la probabilidad de victoria de los Spartans hoy era de poco más del 30%. ¿Sería una estupidez apostarlo todo a una probabilidad del 30%? El semblante de Ju-won, mientras esperaba la segunda mitad, se oscurecía cada vez más.
La segunda mitad comenzó con el ataque inicial de los Eagles.
Mateo Rivera continuó mostrando una ofensiva estable. Los experimentados atacantes de los Eagles se burlaban del equipo defensivo, recorriendo el campo a su antojo.
Si seguían así, el touchdown no tardaría en llegar. El ánimo de la hinchada vestida con el uniforme rojo se fue hundiendo poco a poco.
Se encontraban en una situación a 10 yardas de la zona de anotación. Mateo, tras recibir el snap, comenzó a correr penetrando por el centro. Como él no solía realizar carreras normalmente, todas las gradas se agitaron.
—No puede ser...
Ju-won murmuró sin darse cuenta. Sentía que si seguía viendo este partido, el corazón se le encogería como un grano de arena.
¡TOUCH DOWN!
Mateo lanzó su cuerpo hacia la zona de anotación. Inmediatamente se declaró el touchdown y el estadio se vio envuelto en la excitación. Sin embargo, Ju-won no se inmutó.
—¿Dijo touchdown?
Ladeó la cabeza como si algo fuera extraño. Como era de esperar, el árbitro principal tomó pronto su radio.
—Se está llevando a cabo una revisión de video sobre el touchdown de hace un momento. ¡Ah, el codo de Rivera tocó el suelo primero! ¡El balón todavía está fuera de la línea de gol! ¡En ese caso, no es touchdown!
Si las rodillas, los codos o la cadera del atacante tocaban el suelo antes de que el balón cruzara la línea, el touchdown no se reconocía. Al anularse la decisión del touchdown, los vítores cesaron. Tal vez fuera un momento que podría convertirse en una oportunidad para los Spartans.
Los Spartans detuvieron a los Eagles en la siguiente jugada inmediata. Ju-won apretó el puño y gritó:
—¡Bien!
Sin darse cuenta, estaba completamente absorto en el partido. En ese momento, ya no sentía a Calvin como su novio.
Parecía un héroe. El último héroe que salvaría al equipo de la crisis. Ju-won contuvo el aliento, admirándolo desde lo más profundo de su corazón. Calvin mostraría sin duda un golpe definitivo. Como siempre lo había hecho hasta ahora. Y como lo seguiría haciendo en el futuro.
Los Eagles llamaron de nuevo a Junho Kim para patear un gol de campo. Renunciaron al touchdown de 6 puntos y eligieron los 3 puntos seguros. Como ya iban muy adelantados en el marcador, era una decisión razonable.
7 a 24. Era una situación donde la victoria o la derrota parecía casi decidida.
Calvin, poniéndose en pie por encima de toda esa presión, entró al campo. Ju-won se levantó de un salto de su asiento y se pegó al cristal. Quería ver su juego aunque fuera un poco más de cerca.
Calvin, que calentaba con soltura, de repente levantó la cabeza. Ju-won lo supo por instinto.
«Calvin me ha visto»
No podía asegurar que sus ojos se hubieran cruzado, pero Calvin definitivamente me vio. Nos vio a mí y a sus hermanos que estaban a mi lado. Acto seguido, el apuesto rostro de Calvin ocupó la enorme pantalla gigante. Él seguía sonriendo con brillo.
—Continúa el avance ofensivo de los Spartans. Si no logran capturar el impulso con firmeza en este avance, todo el partido se complicará. Existe la posibilidad de que el juego termine así, sin anotar ni un solo punto más.
—El jugador McGrady está sufriendo bastante contra Brewster. ¿Podrán los Spartans superar esta situación?
Los linieros de los Spartans se alinearon en la yarda 25. El centro, preparándose para el snap, inclinó la cintura. Los defensores, incluido Brewster, escrutaron los movimientos de Calvin con miradas feroces.
Calvin pensó. Si ni la carrera del quarterback ni el pase funcionaban, solo había una salida.
Antes de que comenzara el ataque, el corredor Okoye corrió en vertical a lo largo de la línea de scrimmage. Era un movimiento rutinario para distraer la atención, pero esta vez fue diferente. En el momento en que pasó por detrás de la espalda del centro, el snap se ejecutó.
Okoye, tras atrapar el balón, salió corriendo. La línea defensiva, que esperaba que el quarterback recibiera el snap por lógica, vaciló. Sin embargo, pronto fueron tras Okoye al darse cuenta de su carrera.
Pero la estrategia que Calvin había propuesto no era una carrera del corredor.
—¡Okoye, aquí!
Convertirse él mismo en receptor. Arrastrar hacia Okoye a los defensores que se le pegarían y alejarse del tráfico.
Okoye miró hacia Calvin y lanzó el balón.
«Lánzalo alto. Yo lo atraparé sin falta»
Tras terminar la reunión de estrategia del medio tiempo, Calvin se lo encargó así a Okoye. Okoye dijo que no tenía confianza en los pases, pero Calvin fue tajante.
«Hazlo pensando que si no es esto, perderemos. El equipo rival ni se imaginará que yo haré el papel de receptor. Ni siquiera alguien con tanta experiencia como Zion Brewster»
El balón que salió desde el corredor era absurdamente lento. Calvin, calculando con precisión la velocidad del pase de Okoye, lanzó su cuerpo y atrapó el balón.
—¡Cielos! ¿Qué es lo que acaba de pasar? ¡Calvin McGrady se ha convertido en receptor! El jugador que lanzó el balón es el número 91, Daniel Okoye. Los papeles del corredor y del quarterback se han invertido por completo. ¡McGrady continúa corriendo!
Como solo se permite un pase hacia adelante, Calvin tenía que llegar lo más lejos posible con este balón. Corrió con tres defensores pegados a su espalda. Hacia la zona de anotación, hasta el final.
«Pensando que si no es esto, perderemos»
Un safety se abalanzó de frente. Calvin, tras confirmar el movimiento de quien se acercaba a una velocidad aterradora, giró el cuerpo.
«Puedo vencer al menos a uno…al menos a uno»
Fingió ir hacia la izquierda y luego volvió a la derecha. Dio una vuelta completa sobre sí mismo y cambió la dirección por completo. Sin darse cuenta, sus pies ya cruzaban la línea de medio campo acercándose a la zona roja.
En ese interín, Zion Brewster, que se había unido, sujetó el tobillo de Calvin. Calvin, superando a duras penas ese peso inmenso, corrió sin descanso. Finalmente, tras entrar en la zona roja, terminó con un deslizamiento de rodillas.
—¡Wow! ¿Exactamente cuántas yardas acaba de correr el quarterback? ¡Entró en la zona roja en un instante desde la yarda 25! ¡Ha avanzado 50 yardas él solo! ¡Y además siendo el quarterback, recibiendo el pase del corredor!
—Esto es definitivamente una victoria de la táctica. Fue un timing que los tomó por sorpresa. Calvin McGrady, ¿dónde estará el límite de su inteligencia?
Todo el equipo se abalanzó sobre Calvin. Lo abrazaron, le rodearon los hombros y le dieron palmaditas sobre el casco expresando su afecto. Calvin respondió guiñando un ojo a la cámara.
—Pero Calvin, esto es el Superbowl. No es momento de experimentar con estrategias no probadas.
Es lo que dijo Okoye justo antes de que empezara la segunda mitad. Él seguía desconfiando de la estrategia de snap directo de Calvin.
«Sí, es el Superbowl. Esto es el Superbowl. Precisamente porque es el Superbowl hay que intentar esto con más razón. Porque es un partido único, no existe tal cosa como un siguiente partido»
Calvin le dijo sujetándolo por los hombros:
—Yo no quiero dejar en manos de la suerte la oportunidad de crear la victoria con mis propias manos. ¿Acaso tú piensas diferente?
Era una voz aterradoramente calmada. La sonrisa en su rostro seguía ahí, pero el ambiente era completamente distinto. Fue el rostro más serio que Okoye había visto jamás en Calvin.
Calvin, tras crear el milagro, se preparó para el siguiente avance. Haber logrado el snap directo era motivo de alegría, pero para ganar el partido tendrían que ocurrir milagros iguales diez veces más.
De nuevo, 1st & 10. Era demasiado pronto para celebrar. El marcador seguía igual. En el momento en que cometieran el más mínimo error, la oportunidad de remontada se desvanecería.
Lo que Calvin deseaba no era simplemente acortar la diferencia de puntos para salvar el orgullo. Necesitaba una victoria perfecta, una que nadie pudiera discutir.
—Si fuera el yo de antes, me habría rendido hace mucho. Maldición, perdimos. Es una lástima, pero hay un próximo partido. Habría corrido sin ganas pensando en esa estupidez.
Sin embargo, Calvin aprendió algo muy importante a través de Ju-won: la forma de no juzgar la derrota antes de tiempo y de no rendirse. Ese sentimiento de amar a alguien tan profundamente como para querer entregarle todas las alegrías de este mundo.
Miró una vez hacia donde estaba Ju-won y volvió a tomar posición. Calvin, llamando a Okoye a su lado derecho, susurró en voz baja:
—Recibe el balón una vez más, Okoye. Pero esta vez es el segundo plan.
Okoye asintió. Tras intercambiar miradas con el centro, gritó la señal.
—¡Set! ¡Hut! ¡Hut!
Usar la misma táctica consecutivamente era algo común. Como el primer intento funcionó, se hacía la misma jugada en el siguiente ataque.
En el momento en que el corredor pasó por detrás del centro, subió el snap.
Los defensores, conscientes de Okoye y Calvin, se movieron en masa. Zion Brewster se pegó, como era de esperar, al lado de Calvin.
«Parece que está decidido a atraparme»
Calvin, con una sonrisita, retrocedió en lugar de ir hacia adelante. Okoye, girando el cuerpo rápidamente, le entregó el balón.
—Corre, Okoye.
El balón llegó a manos del quarterback. Como el pase que acababa de recibir de Okoye no era un pase hacia adelante, todavía le quedaba una oportunidad más. En el momento en que todas las miradas se concentraron en Calvin, él volvió a entregarle el balón a Okoye.
El centro le dio el balón al corredor, el corredor le dio el balón al quarterback. Después, el corredor volvió a recibir el balón.
Parecía complejo, pero en realidad era una jugada bastante simple. Al rotar el balón hacia atrás, crearon confusión y devolvieron al corredor su función original de carrera.
Okoye, aprovechando sus largas piernas, avanzó a grandes zancadas. Aunque fue tacleado por el safety justo delante, logró acercarse con seguridad a la zona de anotación.
Calvin ayudó a levantarse a Okoye, que había caído fuera de la línea lateral.
—¿Ves las caras de esos señores? Parece que les hemos dado un buen golpe, ¿no?
En ese momento, Calvin tenía rostro de niño pequeño. Parecía estar sintiendo una diversión pura en este partido. Okoye soltó una carcajada.
“La victoria no le llega a quien la desea con ansias, Okoye. Le llega a quien imagina ese momento de forma concreta”
Recordando las palabras que Calvin le había dicho alguna vez, reafirmó su mente. ¿Cómo podían salir tales palabras de la boca de un quarterback que apenas llevaba dos años desde su debut en la NFL? A menudo se sorprendía incluso viéndolo desde tan cerca. A veces pensó que su optimismo absurdo era arrogancia, pero Calvin siempre demostraba con claridad el fundamento de esa “arrogancia”.
Se encontraban a solo 2 yardas de la zona de anotación. Calvin dijo que él mismo llevaría ese balón hasta allí sin falta. Tras recibir el permiso del entrenador, fijó la posición de Okoye.
—Únete a la línea y sujeta al oponente aunque sea un segundo más.
Okoye asintió.
—Quarterback Sneak.
Era un método de avance a corta distancia donde el quarterback arremete en cuanto atrapa el balón. Probablemente, el bando rival también esperaría hasta cierto punto el movimiento de Calvin.
—¡Set! ¡Hut! ¡Hut!
Calvin actuó como alguien que no conocía el sentimiento del miedo. Saltó hacia el infierno donde estaban reunidos los defensores con físicos asombrosos. Si metía el balón dentro de la zona de anotación antes de que su cuerpo se estrellara contra el suelo, podía crear el touchdown. Calvin, volando como una flecha, metió su cuerpo como pudo. Encima de él se amontonaron aliados y enemigos.
¡TOUCH DOWN!
Calvin, que quedó aplastado en el fondo, se levantó con ayuda. Al confirmar la palabra
TOUCHDOWN
llenando la pantalla gigante, sonrió ampliamente. El bando de los Eagles solicitó inmediatamente una revisión de video, pero la decisión no fue anulada. Se determinó que el balón entró en la zona de anotación antes de que el codo de Calvin tocara el suelo.
—¡Calvin McGrady de los Spartans crea el segundo touchdown! ¡Ambos touchdowns han salido de las manos del quarterback! ¿Cómo puede ser esto posible?
—Es una jugada posible porque es Calvin McGrady. Actualmente en la NFL, probablemente no haya otro quarterback más que McGrady que muestre este nivel de rendimiento en un solo partido.
—¡El joven quarterback de veinticuatro años pone patas arriba el Allegiant Stadium de Las Vegas!
Calvin solicitó inmediatamente un intento de conversión de 2 puntos. Era algo natural, ya que cada punto era valioso. Bajo el permiso del entrenador, Calvin arremetió una vez más. Sin embargo, esta vez no hacia adelante, sino hacia un lado. Con los defensores viniendo hacia él como una horda de zombis frente a sus ojos, lanzó el pase.
En el momento en que el balón voló, Zion Brewster embistió su cuerpo con fuerza. Calvin observó la situación mientras estaba caído.
El balón que lanzó Calvin llegó a su destino sin un ápice de error. Esa capacidad de enviar el balón con precisión al espacio deseado en el momento deseado. Era también la razón por la que desde pequeño le decían que era un prodigio.
El tight end parado en el extremo de la zona de anotación atrapó el balón. El intento de conversión de 2 puntos también fue un éxito.
15 a 24. La diferencia de puntos restante era de 11. Si en el cuarto cuarto lograban dos touchdowns a como diera lugar y tenían éxito en las conversiones de 2 puntos seguidas. No, con un touchdown y un gol de campo bastaría.
«Puedo hacerlo»
Poco a poco, la posibilidad comenzó a verse. La bandera roja con el logotipo de los Spartans ondeaba al viento.
Con retraso, el dolor llegó a la zona de la muñeca. Parecía que se había lastimado levemente la muñeca derecha al quedar aplastado por varios jugadores. Una lesión de ese nivel era algo que ocurría con frecuencia. Calvin se retiró con calma, sin mostrarlo.
Como ya se había ampliado mucho la diferencia de puntos, los Eagles utilizaron una estrategia para ganar tiempo. Desde su posición, les bastaba con dejar correr el reloj para llevarse la victoria. Calvin observaba el partido con el corazón inquieto.
Faltaba muy poco para que terminara el tercer cuarto. Los Eagles, que avanzaban poco a poco mientras consumían el tiempo, declararon un intento de gol de campo. Su intención era asegurar la victoria con 3 puntos seguros.
Junho Kim, el pateador prodigio de los Eagles, entró al campo. Como la distancia hasta la portería era considerable, existía la posibilidad de que fallara.
Calvin murmuró sin darse cuenta:
—Por favor, que falle…Por favor.
Sin embargo, el balón que pateó Kim entró sin falta en la portería. Los Eagles, tras sumar 3 puntos con ligereza, se alegraron. Parecía que ya daban por segura su victoria.
No había tiempo para lamentarse. Como el ataque de los Eagles había terminado, era el turno de Calvin de salir de nuevo. Mientras Calvin calentaba girando suavemente su muñeca, Okoye se le acercó para hablarle.
—Calvin, ¿estás bien? ¿No te lastimaste la muñeca?
—Estoy bien. Esto no es nada.
—Pero si terminas lesionándote de gravedad.
—Te digo que estoy bien.
«Entremos»
Calvin sujetó el hombro de Okoye, que era un poco más bajo que él, y entró al campo.
—¡Parece que el jugador McGrady tiene la intención de liderar el ataque hasta el final! Se ve que aún no ha soltado el hilo de la esperanza.
—Es un jugador que jamás se rinde. Los Spartans tienen antecedentes de haber remontado diferencias de puntos incluso mayores que esta.
—¿Podrá Zion Brewster detener a un desatado McGrady? ¡Su expresión se ve muy seria!
A partir de ahí, Calvin mostró un gran desempeño. Mezcló a su antojo los pases largos y las carreras, logrando avanzar de cualquier manera. Continuó con la táctica del snap directo utilizando a Okoye.
De tanto correr frenéticamente, ya habían entrado en el cuarto cuarto. Calvin, que siempre solía estar relajado, no pudo evitar sentirse apresurado.
El tiempo era absurdamente insuficiente. Tenía que conseguir dos touchdowns en menos de 15 minutos.
«Debo tener éxito en la conversión de 2 puntos sin falta»
Dibujó una situación específica en su mente. Un touchdown en 5 minutos. 8 puntos con la conversión de 2 puntos. Tras lograr el cambio de posesión lo más rápido posible, hacer otro touchdown.
«Bien, hay posibilidad»
Tras atrapar el balón, Calvin empezó a correr a grandes zancadas. Los tacles de Zion eran rápidos desde hacía rato. En cuanto recibió el balón subiendo un nivel más el tempo, lanzó el pase. Zion, desconcertado por la velocidad del pase de Calvin, vaciló por un momento.
Calvin se unió de inmediato al bloqueo. Detuvo con todo su cuerpo al defensor que corría hacia el receptor.
Y esperó. Esperó a que el receptor que recibió el balón entrara en la zona de anotación. Como había cumplido a la perfección con el pase, la función original del quarterback, ahora el resultado estaba fuera de las manos de Calvin.
¡TOUCH DOWN!
«¡Bien! ¡Lo logramos!»
La primera escena de la simulación que Calvin había trazado se completó. Ante el inesperado buen desempeño de los Spartans, el ambiente del estadio se encendió de forma demencial.
—¡Los Spartans se acercan rápidamente! Los Eagles van a tener que empezar a preocuparse, ¿no?
Ahora la conversión de 2 puntos no era una opción, era una obligación. Era una jugada arriesgada con una tasa de éxito inferior a la mitad, pero para los Spartans actuales, esos 2 puntos eran urgentes.
Calvin sujetó el hombro del centro Lawrence y le dijo:
—Lawrence, quiero ganar. Realmente lo deseo con ansias.
Lawrence asintió. Con la zona de anotación de por medio, los veintidós jugadores se amontonaron. Calvin colocó a Okoye detrás de su espalda a propósito.
Fingir una carrera y luego pasar. O fingir un pase y luego correr. Tal vez podría usar audazmente el snap directo. ¿O quizás un quarterback sneak? La tensión flotaba en la línea de scrimmage.
Calvin ya había sacudido el juicio de los defensores con decenas de estrategias peculiares. ¿Qué jugada haría esta vez?
Todas las miradas se dirigieron a la punta de los dedos del quarterback.
—¡Set! ¡Hut!
Calvin, tras atrapar el balón, retrocedió con soltura. Cuanto más prisa tuviera, más debía juzgar con calma.
—¡Okoye!
Calvin llamó a Okoye en voz alta e hizo un pase hacia atrás.
«¿Acaso va a hacer de receptor otra vez?»
Zion persiguió rápidamente a Calvin, quien desapareció hacia la zona de anotación.
—¡Lanza!
Gritó Calvin. Zion, pensando que él recibiría el balón, empujó su cuerpo por instinto. Sus hombros gigantes embistieron el pecho de Calvin.
Calvin pensó:
«¿Eh? Esto es falta»
Taclear a un atacante que no tiene el balón en sus manos contaba como roughing the passer. Calvin se dejó caer al suelo a propósito y rodó una vuelta completa. El balón de Okoye no fue hacia Calvin, sino en dirección opuesta.
Calvin se levantó con la ayuda de un compañero y frunció el ceño de forma notable. Se puso a actuar tocándose la muñeca lastimada con expresión de dolor, incluso llegó a apoyar la cabeza en el hombro de su compañero. Era una actuación digna de un premio Óscar.
Se lanzó el pañuelo de falta. El partido se detuvo un momento y los árbitros se reunieron para deliberar.
Calvin, que había conseguido la penalización gracias a su actuación, celebró por dentro.
Gracias a eso, pudo intentar de nuevo la conversión de 2 puntos desde una posición mucho más cercana. De paso, le había desestabilizado la mentalidad a Zion Brewster. No sabía qué estaba pensando ese linebacker de aspecto aterrador, pero una cosa era segura.
Zion definitivamente sentía una sensación de crisis. Normalmente, a las personas se les tensa la expresión cuanto más nerviosas están. Al mirar su rostro, que era sutilmente diferente al de antes, Calvin pensó:
«Esta es la última oportunidad»
Calvin, mordiéndose los labios, sujetó el balón. Corrió hacia adelante atravesando a los defensores que se amontonaban. Los enormes brazos de Zion Brewster volvieron a interponerse en su camino. Justo antes de ser tacleado, Calvin lanzó un pase profundo hacia el interior de la zona de anotación.
—¡Tienes que atraparlo Chris!
Gritó entonces. Dentro de la zona de anotación, el receptor abierto Chris, que retrocedía, saltó. Atrapó el balón en el aire y aterrizó tal cual. Todo el público observó el momento en que sus dos pies tocaron el suelo.
—¡Christopher Cage, número 36, atrapa el balón dentro de la zona de anotación! ¡McGrady ha logrado un pase alucinante!
Chris rugió apretando ambos puños. El equipo ofensivo de los Spartans, emocionado, corrió en masa para abrazarlo.
—¡Los Spartans suman 2 puntos más! ¡Están a 4 puntos de diferencia! ¡Esto es un milagro!
La voz del emocionado locutor resonó por todas partes. El quarterback prodigio, Calvin McGrady, había creado un milagro una vez más.
«Esta vez tuve suerte, pero puede que la próxima no»
Faltaban menos de 15 minutos para que terminara el partido. Los Eagles intentarían ganar tiempo de forma más activa, y la defensa de los Spartans sería arrastrada de aquí para allá por Mateo.
Justo antes del cambio de posesión, Calvin le dijo al equipo defensivo:
—Yo creé este touchdown pensando que si no lo anotaba, me moría.
Calvin era el más joven de los titulares, pero también el jugador más valiente e inteligente. El héroe que había arrastrado a los LA Spartans desde el fondo hasta el escenario del Super Bowl.
Desde los novatos de edad similar a la de Calvin hasta los veteranos cercanos a los cuarenta, todos escucharon sus palabras con atención.
—Así que, por favor, corran pensando que si no detienen esto, se mueren. Se los pido.
En ese momento, las palabras de Calvin sonaron más como una súplica que como una orden. Los once defensores asintieron. Se sujetaron de los hombros y juntaron sus cabezas en el centro.
—¡Vamos Spartans! ¡Muerdan y no suelten hasta morir!
El sol se ocultó lentamente sobre sus coronillas mientras gritaban el grito de guerra. El cielo de Las Vegas se teñía de color rojo.
Como se esperaba, los Eagles ganaron tiempo. No buscaron pases largos ni touchdowns, sino que realizaron el ataque centrándose en pases cortos y carreras.
Para los Spartans, cada minuto y cada segundo eran valiosos. Calvin revisaba el tiempo continuamente y movía las piernas con ansiedad.
Contuvo el aliento observando el sufrimiento del equipo defensivo. El balón llegó a manos del experimentado quarterback Mateo Rivera. Mientras el quarterback analizaba los alrededores con calma, los linieros que lo escoltaban marcaban a los defensores con todo su cuerpo.
En ese momento, el linebacker de los Spartans saltó hacia Mateo. Mateo retrocedió para evitarlo. El linebacker, que se le había pegado con tenacidad, lo tacleó con todo su cuerpo. El balón que estaba en manos de Mateo cayó al suelo sin fuerza.
Fue un sack. Finalmente salió un sack. Calvin se levantó de un salto del banquillo y gritó:
—¡Bien!
Era la debilidad fatal de la estrategia de ganar tiempo. Porque uno no puede andar perdiendo el tiempo hasta que termine el partido. Por muy buen quarterback que sea uno, comete errores de vez en cuando. La probabilidad era aún mayor si era un momento donde su mentalidad se veía sacudida por el inesperado buen desempeño del rival.
3rd & 7. Si no avanzaban 7 yardas en el último intento, perdían la posesión. Por la naturaleza de los Eagles de buscar la seguridad, era obvio que intentarían un gol de campo. Porque tenían al pateador prodigio Junho Kim.
—Los Eagles suman 3 puntos más con el gol de campo de Kim. El derecho de ataque vuelve de nuevo a los Spartans. Quedan 5 minutos. ¿Podrán los Spartans crear un touchdown en 5 minutos?
—Si los Spartans consiguen el touchdown, se pondrán 29 a 30, a 1 punto de diferencia; si tienen éxito en el punto extra, empatarán 30 a 30. Si realmente ocurre una situación así... Me atrevería a llamar al partido de hoy “el milagro del Superbowl”.
No había tiempo.
«Tengo que llevar el balón hasta la zona de anotación opuesta en 5 minutos»
Se intercambiaron miradas sangrientas con el scrimmage de por medio.
—¡Han comenzado los últimos 5 minutos que decidirán al ganador del Superbowl! ¿Podrán los Spartans y McGrady superar este obstáculo y subir al trono de campeones? ¿O acaso los Eagles protegerán su trono una vez más?
Ju-won y su familia se levantaron todos de sus asientos y se pegaron al muro de cristal. El momento en que todas las miradas se concentraron en la punta de los dedos de Calvin McGrady. Unos 70,000 espectadores y 100 millones de televidentes esperaban su elección.
Finalmente, Calvin se convirtió en el protagonista de este mundo.
—McGrady vuelve a atrapar el balón. Su elección es... ¡Ah, es una carrera! ¡Corre esquivando a los defensores!
Sin embargo, esta es la historia de un hombre que lo observa tras el muro de cristal.
A los ocho años. Desde aquel momento en que sujetó por primera vez un balón de fútbol americano hasta llegar al estadio del Superbowl. El joven Hong Ju-won pasó por cosas incontables, sintió y también aprendió.
Incluso cuando era niño y el fútbol americano era todo en su vida. Incluso en este momento en que se ha convertido en uno de los innumerables espectadores. Incluso antes de conocer a Calvin McGrady, y después de llegar a amarlo como a su propia vida.
Ju-won siempre amó el fútbol americano sin cambios. Amó el campo cubierto de césped verde y amó los vítores de los espectadores.
Las luces caían ardientes sobre el campo mientras el aire se mantenía fresco. El cielo nocturno se llenaba de banderas de todo tipo de colores que se mezclaban y ondeaban.
El nerviosismo previo al snap flotaba en el ambiente, junto con la feroz lucha por las posiciones en la que los cuerpos chocaban sin concesiones. La guerra psicológica para leer los movimientos del rival se extendía en cada segundo. Las marcadas líneas de hash y la enorme portería completaban el escenario.
¡Y el touchdown que finalmente se había declarado!
«Amado Calvin. El fútbol americano que amo»
Ju-won estaba de pie disfrutando de todo aquello con todo su cuerpo. Él no abandonaría este campo por nada del mundo.
La primera elección de Calvin fue una carrera. Porque tenía que sacudir la línea defensiva en poco tiempo y acortar la distancia hasta la zona de anotación.
Sin embargo, lanzó un pase sin correr en exceso. De derecha a izquierda en diagonal. Su especialidad, el pase preciso, brilló una vez más.
—¡McGrady, actúa de nuevo esta vez también! ¡Es un pase largo fantástico! ¡Los LA Spartans saltan en un instante hasta cerca de la línea de medio campo!
La posibilidad comenzó a verse. Calvin levantó la cabeza de inmediato para revisar el tiempo restante. 3 minutos y 52 segundos. La distancia que quedaba hasta la zona de anotación era de unas 60 yardas.
«¿Podré hacerlo?»
Se preguntó a sí mismo si podía hacerlo. Si podía atravesar a esos defensores que eran como murallas y llevar ese balón hasta la zona de anotación.
Calvin dirigió su mirada hacia donde estaba Ju-won. Vio su figura con la frente apoyada contra el muro. A su lado estaban George, Tessa, Lucas y Mason, de pie en fila.
«Claro que puedes. Porque eres Calvin McGrady»
Calvin, asintiendo, avanzó con rostro solemne. 1st & 10. El play clock comenzó a moverse de nuevo.
Ju-won observaba a Calvin con el alma en un hilo. Tras recibir el snap perfectamente, él retrocedió dos pasos.
«¿Es un pase?»
Sin embargo, no había áreas abiertas. Si no había dónde pasar, había que correr.
—¡No, Calvin!
Ju-won golpeó el muro sin darse cuenta. Fue porque Calvin sufrió un sack por parte de Zion Brewster. En este punto donde cada minuto y cada segundo eran valiosos, era un error fatal.
—¡McGrady termina cayendo! ¡El blitz de Zion Brewster es realmente feroz!
La figura de Zion con el puño apretado ocupó la pantalla gigante. Él, seguro de su victoria, mostró una leve sonrisa hacia la cámara.
—Mierda.
Calvin soltó una pequeña palabrota. Se golpeó fuerte el trasero al caer, recibiendo un ligero impacto en el cóccix. Fue debido al peso inmenso de Zion.
La muñeca que se lastimó antes también le seguía doliendo, pero no había tiempo para estar sentado quejándose. Tenía que compensar el error de hace un momento.
2nd & 10. Subió de nuevo el snap. Los defensores sabían que Calvin pensaba llevar este balón a la zona de anotación de cualquier manera. Por eso, lo tenían consciente a él como prioridad antes que a nadie, y además lo marcaron.
—¡Corre, Okoye!
Le entregó rápidamente el balón a Okoye. Okoye, tras atrapar el balón, corrió hacia el lateral donde no había defensores. Nada menos que tres defensores se le pegaron. Uno por delante, dos por detrás. Okoye, que no pudo correr mucho, rodó fuera de la línea lateral.
La distancia avanzada fue de unas 5 yardas. El tiempo restante era de 2 minutos y 10 segundos.
Los fans de los Eagles, seguros de la victoria, elevaron la voz. Los uniformes y banderas de color azul ocuparon la visión de Calvin.
«Maldita sea, si hasta hace un momento ni siquiera veía a los espectadores»
Vítores que taponaban los oídos. El rojo y el azul se mezclaban de forma sucia centelleando ante sus ojos.
«No me tambalee…No debo tambalearme… Falta poco… Concéntrate solo 2 minutos»
Levantó la cabeza, repitiendo palabras como un loco. El sudor que caía de su frente le punzó los ojos. A través de la visión borrosa, pudo ver a Ju-won. No alcanzaba a ver su expresión, pero la desesperación del otro le llegó con total claridad.
«Te lo mostraré, Hong-i»
Intercambió una mirada con Okoye. Tras asentir levemente, gritó la señal.
Justo antes del snap, Okoye corrió en línea recta. Los defensores, pensando que él volvería a recibir el balón, vacilaron. Sin embargo, el balón que salió de las manos del center se dirigió hacia Calvin, que estaba detrás.
Zion no tuvo oportunidad de acercarse antes de que se ejecutara el pase. Gracias a que Okoye distrajo la atención de los oponentes, el lado del wide receiver quedó abierto.
El receptor, tras atrapar el balón, empezó a correr. Giró para esquivar al safety que se abalanzaba sobre él, pero cayó tras dar unos pocos pasos.
Fue un avance significativo. La distancia restante hasta la zona de anotación era de unas 50 yardas. Por fin habían llegado a la línea de medio campo.
«Maldición, no hay tiempo»
Ya no quedaba otra opción. Si no lograban un touchdown en esta oportunidad, perderían. Todos en el estadio conocían ese hecho.
Ju-won se concentró en el juego mientras se sujetaba el pecho, sintiendo que el corazón le iba a estallar. No apartó la vista de Calvin ni por un segundo. Sentía que, si cerraba los ojos aunque fuera un momento, el partido terminaría en ese instante. Olvidó incluso el escozor en sus ojos mientras seguía a Calvin.
Calvin, con el balón en su poder, analizó la situación. Giró su cuerpo hacia la izquierda para evitar a un defensor que cargaba hacia él. Inmediatamente voló un tackle de buceo, pero lo esquivó con un ligero salto.
Ju-won lo supo por instinto. No había nadie que pudiera detener al Calvin de ahora.
Estaban a 10 yardas de la zona de anotación. El safety que esperaba en la retaguardia bloqueó la ruta de carrera de Calvin. ¿Cómo se libraría Calvin de él? ¿Sería otro movimiento de giro? Era imposible predecir lo que pasaría a continuación.
—¿Eh?
Calvin no redujo la velocidad. Al contrario, corrió cargando de frente contra el safety rival. Si lo tacleaban allí, seguramente caería.
En ese momento, un recuerdo del pasado cruzó la mente de Ju-won. Era una escena que definitivamente había visto en alguna parte.
—Lo pasó.
Lo superó. Utilizó al safety rival que cargaba hacia él como si fuera un plinto de gimnasia, se apoyó en él y saltó. Y volvió a correr.
«¡Hacia la zona de anotación! ¡Hacia el campeonato!»
Todos quedaron atónitos ante el movimiento irreal de Calvin. Calvin, que había saltado sobre un jugador como si nada, entró rápidamente en la zona de anotación.
¡TOUCH DOWN!
El locutor gritó con voz emocionada.
—¡McGrady! ¡Calvin McGrady salta sobre el cuerpo del número 67, Augie Hutcherson, y entra en la zona de anotación! ¡Esto es un milagro!
Calvin, tras lograr el touchdown con ligereza, arrojó el balón al suelo. Extendió ambos brazos para disfrutar de los vítores que caían sobre él.
Sí, era exactamente ese sentimiento. Cuando una sola de sus carreras cambiaba por completo el rumbo del partido. Cuando salvaba al equipo de una crisis en un momento desesperado. Sólo entonces podía saborear esa oleada de alegría.
El marcador estaba 29 a 30. Solo quedaba un minuto.
Ahora los Spartans tenían dos opciones: si lograban un punto extra con una patada, empatarían; si tenían éxito en una conversión de dos puntos, remontarían.
Lo primero tenía una probabilidad de éxito superior al 90%, pero lo segundo rondaba apenas el 50%. ¿Empatar e ir a la prórroga, o apostar por una probabilidad del cincuenta por ciento para decidir la victoria? Era un problema complejo.
—Si vamos a la prórroga, no ganaremos. No hay posibilidad.
Calvin habló con firmeza y miró hacia la zona de entrenadores. El director de los Spartans, con los auriculares puestos, meditaba mientras se acariciaba la barbilla poblada de barba. Calvin extendió dos dedos hacia él. Era su forma de expresar que quería intentar la conversión de dos puntos.
Poco después, la voz del director llegó a través de los auriculares.
—Hazlo, Calvin. Si estás seguro de que no te arrepentirás.
En realidad, no estaba seguro. Si fallaban el intento de conversión de dos puntos aquí y perdían, definitivamente se arrepentiría. Quizás no olvidaría este día hasta el momento de su muerte.
«Pero, si tenía éxito»
—¡Los LA Spartans intentan la conversión de dos puntos! Si el balón entra en la zona de anotación, los Spartans ganan; si no, los Eagles se llevarán la victoria. ¡A 2 yardas de la zona de anotación! Todos los jugadores se han reunido para el último ataque y la última defensa. ¡El fervor en el estadio es más intenso que nunca!
—Cuando el balón deje las manos del center Lawrence, el campeón del Super Bowl se decidirá en 3 segundos. Todos los ojos están puestos en el genio quarterback de los LA Spartans, Calvin McGrady.
Los alrededores de Calvin se volvieron silenciosos poco a poco. Él recuperó el aliento con calma, pero empezaba a sentir el límite de su resistencia física. Las piernas le dolían con intensidad, le dolían el coxis y las muñecas, y todo su cuerpo estaba empapado de sudor. Era natural que su cuerpo estuviera al límite tras haber estado dos horas corriendo y chocando contra defensores monstruosos.
«Cuando este ataque termine, podré descansar. Podré pasar días enteros con mi Hong-i, mi madre y mi familia»
El quarterback, sumido en esa dulce imaginación, dejó escapar una risita. Esa fugaz sonrisa fue transmitida en vivo a cien millones de personas a través de las cámaras.
Y entonces, el snap.
La elección de Calvin fue un quarterback sneak. Él, que había confundido al oponente con tácticas deslumbrantes durante todo el partido, eligió el método directo en el último momento. Atrapó el balón y cargó hacia la zona de anotación. Fue un movimiento que se parecía más a lanzar su cuerpo que a correr. Empujó su hombro hacia el centro, donde resistían numerosos defensores.
—¡McGrady! ¡Es un quarterback sneak! ¡Salió disparado como un cañón nada más recibir el balón!
Sobre el cuerpo caído de Calvin, aliados y enemigos se derrumbaron mezclados en un montón. Su torso estaba dentro de la zona de anotación y la parte inferior de su cuerpo fuera. Un aire gélido envolvió todo el estadio.
—¿Entró? ¿Ha entrado? No se puede ver a simple vista.
—Tendremos que esperar un momento a la decisión del árbitro... ¡Ah, ya hay decisión!
—¡Touch...touchdown! ¡Es la remontada de los Spartans! ¡Solo quedan 30 segundos para la victoria!
De las manos de Calvin nació el touchdown que aseguraba la victoria. Vítores que parecían gritos inundaron el campo. El equipo defensivo de los Eagles, presintiendo la derrota, se levantó sacudiéndose el polvo de las rodillas.
Calvin, que estaba debajo de ellos, permaneció tumbado en el mismo lugar durante un buen rato. Abrazando su amado balón y sintiendo el tacto del césped natural.
Era la victoria completa de Calvin McGrady, algo que nadie podía negar.
Hubo un cambio de posesión, pero solo quedaban 30 segundos. Los Eagles no pudieron ejecutar un contraataque adecuado.
¡LA SPARTANS WINS!
Ju-won grabó en su memoria el momento de la victoria sin perderse ni un segundo. Siguió a Calvin con entusiasmo, sintiendo que incluso el instante de un parpadeo era un desperdicio. En el momento en que se declaró la victoria de los LA Spartans, los compañeros y el cuerpo técnico se reunieron alrededor de Calvin. El center Lawrence lo levantó en vilo y gritó:
—¡Calvin McGrady es el rey del campo!
Ju-won finalmente sonrió. Sintió que la fuerza abandonaba su cuerpo junto con una sensación de alivio. Una vez que la tensión que lo había atormentado durante dos horas se disipó, la alegría por fin lo inundó.
Calvin, que era llevado de un lado a otro entre sus compañeros, levantó la cabeza de repente. Dirigió su mirada hacia donde estaba Ju-won. Estaba demasiado lejos para cruzar miradas, pero podía sentirlo.
Definitivamente se estaban mirando el uno al otro.
Calvin, que obtuvo el campeonato del Super Bowl y el MVP, pasó un tiempo ocupado incluso después de terminar el partido. Sucesivas ceremonias de premiación y entrevistas. Solo después de repetir la misma respuesta unas diez veces, Calvin pudo regresar al vestuario.
Tras ducharse y cambiarse a ropa de diario, intercambió saludos breves con sus compañeros y el cuerpo técnico. Habiendo terminado el largo viaje de la temporada de la NFL, ahora era el momento de disfrutar de un descanso dulce como la miel. Calvin besó el trofeo Vince Lombardi que finalmente tenía en sus manos y recogió sus cosas.
Acompañado por guardaespaldas, salió silenciosamente del estadio. Las calles alrededor del campo estaban paralizadas por la gente que no podía escapar del fervor del Super Bowl. Calvin, que finalmente soltó el hilo de la tensión, se hundió en el cómodo asiento del coche. Y llamó a la persona que más quería ver en ese momento.
En ese momento, Ju-won estaba cenando con la familia de Calvin en el Linq Promenade. El restaurante estaba lleno de turistas que habían venido a ver el Super Bowl. La mayoría eran fans de los Eagles vestidos con uniformes azules.
—¡Eagles estúpidos! Arruinar así un partido que ya tenían ganado.
—Es por culpa de ese quarterback loco. ¿Viste cómo llevaba el juego él solo? Brewster terminó dejándose arrastrar por ese único jugador.
—Maldición, es la primera vez que veo que un gay pueda lanzar tan bien el balón. Había oído que los gays son malos en los deportes de pelota...
—Qué tontería estás diciendo, Kyle. Cuida tus palabras. ¡Esto es Las Vegas!
Todos hablaban de una sola persona. A veces se escuchaban conversaciones molestas, pero las ignoró. Ju-won sonrió con dulzura y acercó los platos de comida a George y Tessa.
Justo cuando terminaron de comer, llegó la llamada de Calvin. Ju-won se aclaró la garganta por una tensión innecesaria.
—Hong-i, ¿ya terminaron de cenar? Estoy yendo hacia el Linq Promenade ahora.
—¿Vas a venir aquí? Si sales a la calle ahora, solo habrá mucho alboroto. Toda la gente aquí es fan de los Eagles. Todos están esperando una oportunidad para matarte.
Calvin se rió ante la broma de Ju-won.
—Diles que lo intenten si pueden. Me gustan ese tipo de cosas.
—Desde luego tú y tus palabras.
—He vivido alimentándome de las lágrimas de mis enemigos desde que era niño. Me da mucha emoción cuando los fans del equipo contrario me insultan.
De verdad que no tiene remedio. Ju-won negó con la cabeza.
—Como sea, ya casi llego, así que espera un poco. Sería mejor si pudieras salir un momento al frente del restaurante.
—Nosotros saldremos, así que quédate en el coche. Si no quieres involucrarte con la gente y armar un escándalo.
—Es solo que quiero encontrarme contigo lo más pronto posible. Estoy con los guardaespaldas, así que estará bien.
—Maldición…está bien.
Tras colgar, Ju-won se levantó primero. Usó la excusa de que iría a pagar y salió solo. Pensó que si sacaba a todos sus hermanos menores de golpe, seguramente acabaría envuelto en situaciones agotadoras.
La noche en el Strip de Las Vegas era deslumbrante. La ciudad entera brillaba con una luz artificial que parecía ondular lentamente. Sobre sus cabezas, hileras de bombillas se balanceaban tiñendo las calles, y desde las terrazas de los restaurantes fluía el sonido de las risas. El fervor del Super Bowl no mostraba señales de enfriarse. Parecía que, aunque llegara la mañana siguiente, aquel lugar seguiría teñido de frenesí.
Ju-won estaba de pie, solo, entre los brillantes carteles de los hoteles. Fingía estar tranquilo, pero al pensar en encontrarse con Calvin, su corazón latía con fuerza. Curiosamente, se sentía nervioso una y otra vez.
«¿Por qué estoy así?»
Es la persona que he visto todos los días desde la preparatoria. Incluso vivimos juntos. Que Calvin se convirtiera en el campeón del Super Bowl no cambiaba nada. Intentó calmar su pecho agitado mientras esperaba a Calvin. No mucho después, una furgoneta negra entró en la calle.
Un guardaespaldas vestido de traje bajó primero del coche, y luego bajó Calvin. Ju-won caminó poco a poco hacia él.
—¡Calvin!
Y llamó su nombre. Por alguna razón, sintió ganas de correr. Quería correr así y lanzarse a sus brazos.
Ju-won intentó abrazarlo de inmediato, pero perdió el momento. Calvin se desplomó frente a los ojos de Ju-won. Hincó una rodilla y miró a Ju-won con dulzura.
—Oye, Calvin. ¿Qué estás...?
Ju-won, desconcertado, vaciló. Calvin, arrodillado en pleno suelo del Linq Promenade, estaba claramente preparándose para proponer matrimonio.
—Hong-i, sé que todavía somos muy jóvenes. También sé que tú, a diferencia de mí, tienes una personalidad prudente.
—...
—Pero he decidido. Hace mucho tiempo. Me prometí a mí mismo pasar el resto de mi vida contigo.
Calvin sacó una caja de anillo del bolsillo de su pantalón.
—Compré este anillo más o menos cuando empezamos a vivir juntos. Quería proponerte matrimonio algún día. Deseo que ese "algún día" sea ahora.
Su voz estaba llena de convicción. El rostro de Calvin, que había sacado a la luz su antiguo deseo, brillaba intensamente. El anillo que extendía también lo hacía. El grueso anillo de plata con una joya de nombre desconocido absorbía los neones del Promenade y brillaba con esplendor.
Ju-won, que se había quedado rígido, abrió la boca lentamente.
—Cal, yo...
Y luego volvió a guardar silencio. Tenía una expresión de no saber cómo manejar esta situación. El rostro de Calvin también empezó a teñirse de desconcierto.
—Hong-i, ¿acaso...?
¿Iba a rechazarlo? Sí, no era algo totalmente inesperado. Era una decisión que había tomado apresuradamente mientras venía en el coche. Desde el punto de vista de Ju-won, sería desconcertante.
—No digo de casarnos ahora mismo, Hong-i. Solo, si me prometes que algún día te casarás conmigo.
—Maldición.
Ju-won interrumpió a Calvin de repente. Exhaló un suspiro y se sentó frente a los ojos de Calvin.
—Yo también iba a proponerte matrimonio hoy, Calvin.
Le extendió el anillo que sacó de su bolsillo. Calvin, que no lograba comprender la situación, parpadeó con lentitud.
O sea que, ahora Hong-i me está proponiendo...
—¿Es... esto es de verdad?
Hincando una rodilla, le estaba dando un anillo. Ju-won susurró frente al rostro atónito de Calvin.
—Claro que es de verdad, ¿crees que es mentira?
Calvin, en lugar de recibir el anillo, rodeó los hombros de Ju-won con sus brazos. Por un momento, Ju-won pensó que se le romperían los huesos del hombro.
—Lo haré. Quiero hacerlo. ¡Hagámoslo ahora mismo!
Calvin respondió primero, olvidando por completo que él había sido el primero en proponer matrimonio. Ju-won, tras mirar de reojo al guardaespaldas, se levantó torpemente. De repente, terminaron con dos anillos de boda. Supuso que estos problemas ocurren cuando dos hombres salen juntos. Nunca imaginó que Calvin prepararía un anillo.
Calvin tampoco pensó que Ju-won le propondría matrimonio. Pensaba que él debía ser quien comprará el anillo y se arrodillara en el suelo. Ju-won sólo tenía que responder un "sí" con los ojos llorosos.
—Te amo, Hong-i.
Como era de esperar, su Hong-i siempre lo sorprendía. Sintió una emoción más grande que cuando ganó el Super Bowl. Calvin ya no era el novio de Ju-won. Era su prometido.
Y no tardaría en convertirse en su esposo. Solo imaginarlo le hacía escapar una sonrisa. Mientras mantenía a Ju-won abrazado por un largo rato, alguien se acercó a ellos.
—Dijiste que ibas a pagar y como no volvías salimos a ver... ¡Cielos, casi nos perdemos este gran evento!
Era Eleanor. Y los cuatro hermanos que venían con ella. Al verlos, el rostro de Calvin se iluminó aún más.
—Eleanor, ¿usted lo sabía?
Preguntó Ju-won.
—Pues claro que sí. Cada vez que hablábamos por teléfono, decía que definitivamente se casaría con Hong-i. Pero no sabía que haría la propuesta hoy.
—Sentí que si no era hoy, no podría ser
intervino Calvin. Él cargó en brazos a George, a quien no había visto hacía tiempo.
—¡George! ¿Viste a tu hermano jugar hoy? Estuve muy genial, ¿verdad?
—Sí. Lo hiciste muy bien, pero fue una pena que te hicieran ese sack al final.
—Jaja, de acuerdo. Me esforzaré más.
La familia estalló en risas al mismo tiempo. Todos tenían rostros felices.
Al final del Linq Promenade hay una gran noria. Mirar el círculo que pasaba lentamente entre los edificios le dio paz. En ese momento, un fan con el uniforme de los Spartans se acercó a ellos. Y ladeó la cabeza como si algo fuera extraño.
—¿Calvin? Eres Calvin, ¿verdad?
Maldición. Era obvio que sería peligroso si la gente empezaba a reunirse en un lugar así. Calvin le sonrió al fan que lo reconoció y susurró al oído de Ju-won:
—Hong-i, ¿huimos?
Y corrieron hacia donde estaba la furgoneta. Calvin cargó a George y Ju-won tomó la mano de Tessa. Toda la familia apresuró el paso como si estuvieran en una carrera.
De repente, un recuerdo del pasado cruzó la mente de Calvin. Poco después de haber confirmado sus sentimientos mutuos con Ju-won, hubo una vez en que corrieron libremente los dos solos sobre un campo vacío.
Disfrutó de nuevo, después de mucho tiempo, de esa sensación de liberación. Una comodidad que le llenaba el pecho. Calvin se había convertido esa noche en el hombre más famoso del mundo, pero se sentía más libre que nunca.
Porque estaba con Ju-won. Porque tenía la certeza de que no se separarían hasta la muerte.
Porque finalmente podía ser su esposo.
Calvin, que subió rápidamente a la furgoneta, estalló en carcajadas. Ju-won, tras sentar a los hermanos, cerró la puerta del coche. Poco después, el vehículo partió hacia el hotel. El cielo nocturno de Las Vegas, bañado por la luz de la luna, seguía siendo hermoso.
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