BDLC- Extras 1-4.

 

Capítulo 1 - Historia Paralela. 

[—Señor director, está cansado, ¿verdad? Creo que podrían esperar unos 20 minutos. ¿Le gustaría descansar un momento antes de irse?]

A través de la pantalla, se escuchó la pregunta precavida del secretario. Woo-rim, que miraba fijamente la pequeña pantalla de la tablet, se acomodó el auricular. Como si no fuera suficiente, incluso presionó suavemente su oreja con la palma de la mano.

Observó la pequeña pantalla sin siquiera parpadear. Allí estaba Hae-soo, sentado con las piernas cruzadas, mirando una tablet. Hae-soo levantó la cabeza ante la pregunta del secretario y luego dirigió su mirada más allá de la pantalla. Como si estuviera haciendo contacto visual con Woo-rim, quien lo observaba.

[—… No, apresurémonos. Dijo que hoy es el cumpleaños de Sua.

—Ajajá, lo recuerda.

—Es el único cumpleaños de su hija, debe irse temprano a casa.]

Hae-soo actuaba como si fuera un jefe muy amable. Mientras tanto, no apartaba los ojos de la lente que lo enfocaba. Como si supiera que Woo-rim estaba viendo y escuchando toda esta situación.

[—¿Preparó el pastel?

—Ah, planeo comprarlo de camino a casa. Siempre pienso en mandarlo a hacer, pero me doy cuenta justo el mismo día.]

El secretario rió con torpeza. Añadió una excusa incómoda, diciendo que últimamente había estado muy distraído por la gran cantidad de trabajo.

[—Entonces es una suerte. Conozco un buen lugar. Haré que lo preparen, así que pase a recogerlo cuando salga del trabajo.]

Hae-soo lanzó la instrucción, que no fue una sugerencia sino un aviso, y de inmediato llamó a algún lugar. Woo-rim supuso que se trataba de la pastelería del restaurante que estaba en el mismo piso que la galería de su madre. Tras una breve llamada, añadió que el secretario debía dar su nombre para recoger el pastel.

[—Vaya, a Sua le va a encantar. Muchas gracias, señor director.

—No es nada. Dígale que su tío le dará un regalo mejor la próxima vez.]

Al escucharlo actuar como un buen tío después de actuar como un buen jefe, Woo-rim soltó una pequeña risa.

—Qué gracioso.

Si ni siquiera sabe lo que es ser un buen tío. Si no sentirá ninguna emoción aunque vea el rostro de un niño alegrándose al recibir ese pastel. Si ni siquiera sabrá que el secretario está más agradecido por el hecho de poder salir a tiempo que por el pastel mismo.

Aun así, Woo-rim se sentía satisfecho. Porque todas las palabras y acciones de Hae-soo debían estar dirigidas a Jin Woo-rim. Hae-soo seguía mirando fijamente a Woo-rim a través de la lente. Woo-rim también miró a Hae-soo sin evitarle la vista. A pesar de la distancia y de estar en espacios diferentes, las pupilas de ambos seguían orientadas el uno hacia el otro.

Hubo muchos cambios después de que Hae-joon se fuera a Estados Unidos con la excusa de gestionar una sucursal. El rango de Hae-soo subió y sus actividades públicas aumentaron. El Kwon Hae-soo de siempre no habría estado conforme, pero esta vez estaba obedeciendo dócilmente a sus padres. Probablemente había algo que lo mantenía atado por haber arruinado el matrimonio arreglado. Si no fuera por un trato con causas y efectos tan claros, no sería fácil mover a Hae-soo.

Además, ahora él sabía muy bien que Woo-rim lo vigilaba.

【En algún momento, mientras observaba las luces rojas que parpadeaban por toda la casa, Hae-soo preguntó:

—¿Quitamos todo eso? 

—¿Por qué? 

—Solo porque sí. En otras casas no hay cosas como estas. 

Fue el día que regresaron de la fiesta de inauguración de la casa que Sung-hoon había conseguido en Seúl. Al entrar en la casa bastante amplia de Sung-hoon, lo primero que revisó Hae-soo fue el techo. Las esquinas del techo estaban limpias y lo único colgado en la pared era un reloj. Era claramente diferente de la casa de ellos dos, donde una luz roja parpadeaba cada vez que giraban la vista. Al ver eso, algo debió sentir Hae-soo para sugerir que quitaran las cámaras de seguridad.

—No. En cambio…】

Woo-rim hizo una propuesta. Que en lugar de quitar las cámaras de seguridad, le permitiera a él también poder verlas. ¿Cómo había reaccionado Hae-soo en ese momento? ¿Se había alegrado como un niño que es comprendido tras cometer una travesura, o se había sentido complacido y feliz?

Cuando Woo-rim fue un paso más allá y dijo que le gustaría que también hubiera cámaras en la oficina y en el coche, Hae-soo terminó soltando una carcajada. A pesar de que en sus espacios no permitía ni un solo espejo ni nada que reflejara su rostro, aceptó las lentes de las cámaras tal como Woo-rim se lo pidió.

Para Kwon Hae-soo, Jin Woo-rim era, en todo momento, una excepción y un ser especial. Todavía.

「Iré a buscarte, creo que terminaré temprano」

Ante el mensaje que llegó de inmediato, Woo-rim contuvo la risa y volvió a mirar la tablet. La comisura de los labios de Hae-soo, que estaba encorvado manipulando el teléfono, también se había relajado.

Pones esa cara cuando me contactas.】

Quería saber qué cara pones cuando estás solo.】

Las palabras que Hae-soo dijo alguna vez cruzaron por su mente. Ahora parecía entender un poco por qué incluso le había regalado una figura que tenía una cámara instalada.

Hae-soo, que estuvo frotando la pantalla del teléfono durante un buen rato, volvió a hacer contacto visual con la lente.

—Nos vemos luego.

Woo-rim murmuró una respuesta que no se escucharía. Luego, tanteó la parte posterior de su brazo. Fue porque, por un instante, tuvo la ilusión de que el tatuaje que se parecía a la firma de Hae-soo le daba comezón.

Se quitó el auricular que tenía puesto y apagó la tablet. No sabía que vigilar y observar a otra persona sería algo tan satisfactorio. Al seguir los mismos pasos del comportamiento errático de Hae-soo en el pasado, pudo llegar a comprenderlo un poco más. Sabía que definitivamente no era un proceso normal, pero a Woo-rim no le importaba.

La puerta del equipo de marketing se abrió y un empleado asomó la cabeza.

—Jefe de sección, la preparación para la reunión está lista.

—Sí, ya voy.

Tomó sus materiales y comenzó a caminar con ligereza. No respondió específicamente al mensaje de Hae-soo. Aun así, Kwon Hae-soo vendría a buscar a Jin Woo-rim. Porque, aunque no lo escuchara, ya conocería toda la respuesta de Jin Woo-rim.

✧ ° 。ʚ 🍓 ɞ 。° ✧

Dos veces por semana, ambos se dirigían juntos al hospital. No se saltaban las sesiones de asesoramiento que comenzaron cuando Hae-soo inició su tratamiento formal, por muy ocupados que estuvieran. Como siempre seguían una ruta de cita romántica al regresar, la reacción de rechazo de Hae-soo no era tan grande.

—Hoy también han llegado justo a tiempo.

—Hola.

Una mujer de mediana edad, de la edad de sus padres, los recibió. Woo-rim hizo una reverencia ante la directora, que los acogía con una sonrisa cómoda. Luego, revisó discretamente su reloj. De alguna manera, le dio vergüenza haber llegado justo a tiempo, sin margen de sobra, también hoy.

—La próxima vez vendremos un poco más temprano, directora.

—Está bien, señor Woo-rim. Señor Hae-soo, ¿usted también ha estado bien?

La directora sonrió amablemente y le dirigió la palabra también a Hae-soo.

—Sí, gracias a usted.

Fue una respuesta que solo era cortés, sin ninguna pizca de sinceridad. Aun así, la directora sonrió y atendió a Hae-soo. Ante la indicación de que se quitara el abrigo y entrara despacio, Hae-soo solo asintió con la cabeza, sin prestar mucha atención a lo que ella decía.

Cuando la directora se dio la vuelta para entrar primero, Hae-soo empujó a Woo-rim hacia una esquina del sofá.

En el silencioso hospital, solo resonaban los pasos de ambos. Debido a que los padres de Hae-soo, que eran escépticos respecto al tratamiento, le advirtieron que no avergonzara a la familia, tuvieron que visitarlo inevitablemente en un horario con poca gente. Por eso, la directora siempre los recibía sola y el interior del hospital estaba desierto. Aun así, Hae-soo se empeñó en sentar a Woo-rim en un asiento de la esquina. Luego, lo sujetó firmemente de los hombros con ambas manos e hizo contacto visual.

—Quédate aquí quieto.

Es una mirada intensa, como si no fuera a dejarlo pasar si se mueve siquiera un paso. No está tan alerta ni siquiera cuando va a trabajar o sale de viaje de negocios, pero se ponía así especialmente al venir al hospital.

—Sí, lo haré. Ella te está esperando, entra rápido.

Como llegaron exactamente a la hora en punto, sin un minuto de diferencia, era necesario entrar de inmediato. Aun sabiendo que la directora estaba esperando, el ceño fruncido de Hae-soo no mostraba señales de relajarse. Él percibía la urgencia de entrar como un rechazo. Porque, aunque estuviera en asesoramiento correctivo, Hae-soo seguía albergando sus propios estándares y manteniendo un pie en su propio mundo.

—Estaré esperando mientras te monitoreo, así que ve a tu asesoramiento con tranquilidad.

En momentos como este, no había más remedio que consolarlo. Woo-rim agarró suavemente la mano de Hae-soo, quien estaba allí de pie como si no fuera a moverse ni un paso. Cuando acarició lentamente el dorso de su mano, donde quedaban cicatrices irregulares, el pecho de Hae-soo se infló profundamente. Inhalar hondo y luego exhalar sonó muy parecido a un suspiro. Solo después de varias respiraciones, las manos que sujetaban sus hombros se retiraron.

—… Ya vuelvo.

—Sí. Déjame el abrigo.

Hae-soo se quitó la chaqueta del traje con movimientos lentos. Mientras colocaba la chaqueta cuidadosamente doblada sobre sus rodillas, la mirada de Hae-soo lo siguió todo el tiempo.

—La llave del coche y la billetera están en la chaqueta, Woo-rim. ¿Lo sabes?

—Sí.

—Entro sin nada, de verdad.

Significa que no piense en huir, ya que le confía todo a él. Por si acaso Woo-rim se marchaba mientras estaban separados con el propósito del tratamiento. Aunque ya ha pasado bastante tiempo desde que empezaron el asesoramiento, la misma situación se repite cada vez.

En ese momento, la respuesta y la acción que Woo-rim debía realizar estaban decididas. Woo-rim buscó rápidamente en sus bolsillos. Como había dejado sus pertenencias en el coche, lo único que pudo agarrar fue su identificación de empleado. Tenía que poner al menos eso en la mano de Hae-soo.

—Yo tampoco tengo nada ya. No tardes en salir.

Solo después de entregarle la seguridad de que esperaría, el ceño de Hae-soo se relajó.

—… Entiendo.

Al ver la espalda de Hae-soo alejándose mientras apretaba con fuerza la identificación, Woo-rim se sumergió solo en sus pensamientos. ¿No tendrían la misma pelea cada vez, aunque llegaran al hospital con tiempo de sobra? Quizás fuera mejor llegar justo antes del asesoramiento como ahora, para que el tiempo de desgaste emocional fuera más corto.

—… Es difícil.

Solo después de que la figura de Hae-soo desapareció por completo, murmuró para sí mismo. Fue un momento en el que la chaqueta que tenía sobre las rodillas se sintió especialmente pesada.

Capítulo 2 - Historia Paralela. 

El asesoramiento correctivo duró poco más de una hora. Aunque era solo dos veces por semana, los altibajos emocionales habían disminuido notablemente en comparación con cuando solo tomaba medicamentos. Significaba que, aunque no fuera perfecto, Hae-soo estaba intentando controlar sus emociones. Que el pronóstico fuera positivo se debía en gran medida a la voluntad de Hae-soo. Él finalmente quería corregir su propia naturaleza, que orbitaba de forma distinta a la de los demás, y deseaba fervientemente obtener resultados. Era porque había comprendido con todo su cuerpo que, si seguía actuando igual que antes, Jin Woo-rim no podría resistirlo.

Otra razón era que el médico a cargo de Hae-soo había cambiado. El doctor que lo había atendido durante mucho tiempo se había retirado de la primera línea y le presentó a una colega más joven. Los casos con el mismo diagnóstico que Hae-soo eran mucho más comunes en Estados Unidos que en Corea. Por eso, le presentó a una directora que tenía mucha experiencia tratando a pacientes similares allá. No sabía si fue por la petición del doctor o porque el estado de Hae-soo no era muy bueno, pero ella incluso dedicaba su tiempo personal después de cerrar el hospital para ver a Hae-soo.

Gracias a la combinación de estas situaciones, Hae-soo finalmente pudo recibir un tratamiento adecuado. Y no el método de soportar encerrado en esa terrible villa.

Woo-rim miró fijamente la oficina de la directora donde había entrado Hae-soo. ¿Qué tipo de conversación tendrían detrás de esa puerta? ¿Hasta qué punto mostraría Hae-soo su lado débil? Tenía curiosidad por el contenido de la charla que se desarrollaba adentro. 

«Sería bueno instalar una cámara de seguridad ahí también»

Tras tener un pensamiento que perfectamente podría haber sido de Kwon Hae-soo, retiró la mirada.

Encendió el teléfono, aunque el contenido no captaba realmente su atención. Estaba monitoreando los videos del equipo de relaciones públicas de otros clubes cuando sintió la presencia de alguien entrando al hospital, que ya estaba vacío porque todos los empleados se habían ido. Woo-rim levantó la cabeza ante el sonido de los pasos que siguieron a la apertura de la puerta automática.

—Cuánto tiempo.

Era el doctor a quien no veía desde hacía bastante. El doctor que custodiaba la villa donde Hae-soo estaba encerrado. Era quien lo había observado durante muchísimo tiempo.

—… Hola.

Aunque no dijo nada más, se acercó a Woo-rim y tomó asiento. Se sentó guardando un poco de distancia y se cruzó de brazos. El aire se llenó de una atmósfera incómoda y Woo-rim se tensó sin darse cuenta.

—Hae-soo está asistiendo bien.

La mirada del doctor se dirigió a la puerta cerrada de la oficina de la directora.

—… Parece que ahora quiere esforzarse.

Woo-rim apagó el teléfono y apoyó el cuerpo en el respaldo. Las pupilas de Woo-rim también se movieron hacia el lugar que el doctor observaba.

—Ya era hora de que cambiara. Aunque tome tiempo, los resultados seguramente serán buenos.

—Porque ahora he visto esperanza en Hae-soo. El hecho de haber considerado los sentimientos de otra persona es un cambio y una valentía realmente grandes para Hae-soo.

El doctor giró la cabeza y observó a Woo-rim. Woo-rim, que jugueteaba con la chaqueta de Hae-soo que desprendía un tenue aroma a perfume, despegó los labios.

—¿No la había antes?

—...

El doctor miró fijamente a Woo-rim en lugar de responder. Parecía estar sopesando qué intención ocultaba la pregunta.

—La esperanza.

—Ah.

Inclinó la cabeza levemente mientras alargaba el final de la frase. Luego volvió a mirar en silencio hacia la oficina donde estaba Hae-soo.

—Más que esperanza, era un dolor de cabeza. El paciente solo fingía seguir el tratamiento pero no tenía ni una pizca de voluntad. Desde arriba solo decían que mantuviera al chico encerrado. El método de solo reprimirlo con medicación ya había fallado una vez, pero parecía que no podían aceptarlo.

—¿… Fallado?

—No puedo decir los detalles por mi propia boca, pero… ya hubo un caso similar cerca de Hae-soo.

—...

—Era un método mucho más asfixiante que el de Hae-soo. El resultado fue desastroso.

¿Un método más asfixiante que encerrar y oprimir a una persona en una villa que parece una cárcel? Incluso ahora es muy difícil sacar la sombra de Kwon Hae-soo de esa villa. Si lo hubieran manejado con un método más conservador, ¿habría sido posible la recuperación?

—Probablemente Hae-soo lo sintió en ese momento. “Mi final también será así”, pensó. Incluso a esa corta edad.

—...

—Por eso solo fingiría seguir bien el tratamiento. Aunque más tarde ese propósito… se trasladó a una persona.

Al decir lo último, miró fijamente a Woo-rim. Parecía querer decirle que la razón por la que Hae-soo se dejó llevar dócilmente a la villa y fingió aceptar el tratamiento era Woo-rim.

Una habitación oscura, los cuatro costados bloqueados, la luz roja parpadeante de las cámaras. Aquel lugar donde siempre se sentía vigilado a pesar de que no había nadie. Al recordar ese espacio sofocante, sus manos se tensaron involuntariamente. El cuello rígido de la chaqueta de Hae-soo se arrugó en un instante.

—Esto no cambia de la noche a la mañana, así que por favor ayude bien a Hae-soo a su lado. A veces, el toque de una mano que te sostiene al lado es más efectivo que una medicina o una palabra del médico.

—¿Hay algo con lo que deba tener cuidado? Me da miedo que tal vez cometa un error y Hae-soo vuelva a rendirse en todo…

Desde que comenzó el tratamiento formal, el corazón de Woo-rim siempre estaba confundido. Romper un ciclo que duró décadas tomaría bastante tiempo. Entonces Hae-soo también se cansaría en algún momento, ¿podré convencerlo de nuevo? ¿Podré hacer que Kwon Hae-soo tome la decisión otra vez? ¿Querrá seguir esforzándose por mí incluso hasta entonces?

Sería bueno si al menos la familia de Hae-soo ayudara en momentos como este, pero el interés de ellos solo era ansiedad para Hae-soo.

—Puede cometer errores. El proceso de entender eso, perdonar, rendirse y volver a tomar una decisión también es un entrenamiento necesario para Hae-soo.

—...

—Solo basta con no rendirse a su lado. Para que no llegue a ese final que a Hae-soo le preocupaba.

Después de eso, no hubo más conversación entre los dos. Woo-rim pensó profundamente en qué sería “ese final” del que hablaba el doctor, pero en realidad no se le ocurría nada más que la muerte. Como estaba seguro de que, aunque preguntara si su suposición era correcta, alguien que fue su médico no le daría una respuesta clara, tuvo que sumergirse en sus propios pensamientos.

Así pasó el tiempo bajo un profundo silencio. Se escuchó un clic y la puerta de la oficina se abrió. Hae-soo, que salía con pasos rápidos, se detuvo en seco. Había descubierto al doctor. En ese momento en que sus pupilas negras flaquearon y se agitaron por un instante, Hae-soo despegó los labios de repente.

—… Woo-rim.

Esta vez llamó a Woo-rim incluso extendiendo la mano. Siguiendo inmóvil en ese lugar.

—Jin Woo-rim. Ven aquí.

Tan pronto como se dio cuenta de que su voz temblaba, Woo-rim se levantó de un salto. Al acercarse, vio que las yemas de los dedos de Hae-soo también temblaban levemente. Woo-rim sostuvo esa mano sin dudarlo. Hae-soo, que entrelazó sus dedos con una intensidad casi obsesiva, puso a Woo-rim detrás de su espalda.

—¿Qué hace usted aquí?

El tono de Hae-soo era feroz. Era una actitud afilada que no se le había visto últimamente. Por la espalda de Hae-soo, ni siquiera se veía la expresión del doctor.

—Tenía algo que discutir con la directora Pyo y estaba esperando. ¿Te fue bien en el asesoramiento?

—… Sí. Pase, por favor.

Hae-soo dio un paso atrás mientras seguía escondiendo a Woo-rim detrás de su espalda. Incluso después de ceder el espacio para que pudiera entrar a la oficina, la vigilancia continuó.

—Tu cara se ve mucho mejor.

—...

—Tu final será diferente. Como tú mismo ya sabrás.

El doctor, tras darle un par de palmadas en el hombro, pasó al lado de los dos. La mirada de Hae-soo se movió siguiendo su espalda mientras entraba en la oficina.

—...

Hae-soo no dijo nada durante un buen rato. Había mucha fuerza en la mano firmemente entrelazada. Hasta el punto de que las uñas y los huesos del dorso de la mano se pusieron blancos. ¿Estaría Hae-soo imaginando ahora su “final” que sería distinto?

—Hae-soo.

Sacudió levemente la mano que él sostenía con una fuerza que dolía. Hae-soo pareció reaccionar recién entonces y se mordió los labios.

—Vámonos.

Cruzó el pasillo a grandes zancadas, casi como si estuviera huyendo. Para no perder la espalda de Hae-soo, que se movía con urgencia, Woo-rim también movió sus pies con rapidez.

¿Habría sido el problema encontrarse con el doctor sin previo aviso, o habrían sido las palabras intercambiadas en el asesoramiento de hoy? Hae-soo mantuvo la boca cerrada todo el tiempo. Woo-rim, que miraba hacia el frente, observó de reojo el asiento del conductor. Hasta hace un momento le daba ansiedad dejar que él tomara el volante, pero ahora parecía haber recuperado bastante la calma.

—¿De qué hablaste hoy?

—De cómo no estar atado.

La voz que regresó era mucho más serena que antes. Hae-soo, que tamborileaba el volante moviendo los dedos, añadió algo como si recordara algo más.

—También voy a liquidar la villa por completo esta vez.

Woo-rim pensó que Hae-soo querría deshacerse de la villa cuanto antes, ya que solo quedaban malos recuerdos allí, pero la realidad no era así. La liquidación había estado estancada durante meses. Quizás Hae-soo, preparándose para cuando llegara a una situación sin salida, necesitara un espacio donde encerrarse y atarse a sí mismo. Muy en el fondo de su inconsciente.

Aun así, no había vuelto a decir cosas frustrantes como que iría de nuevo a la villa, pero era algo que a Woo-rim le preocupaba internamente. Y ahora decía que liquidaría esa maldita villa. Era una noticia tan grata como cuando Hae-soo decidió por sí mismo recibir el tratamiento correctivo.

—¿De verdad? Pensaste bien.

Hae-soo le lanzó una mirada ante su voz animada. Luego, extendió la mano tranquilamente. Cuando Woo-rim correspondió tomando esa mano, él la apretó ligeramente y tiró de ella. Hae-soo, que respiraba con los labios profundamente hundidos en el dorso de la mano de Woo-rim, también besó el cuarto dedo donde estaba el anillo. Solo después de que se escuchara el sonido de varios besos más, le soltó la mano.

—Dijo que debo comprender mi realidad. Que ya no necesito estar encerrado y que ahora puedo tomar decisiones normales.

—...

—Para eso no debo estar atado al pasado, y no hay nada que me detenga tanto como esa villa.

Por supuesto, no podría aceptarlo a la perfección, pero Hae-soo estaba cambiando claramente. Desde que Kwon Hae-soo le entregó su propia correa por completo a Jin Woo-rim, todo fluía sin contratiempos. Jamás existiría ese final desastroso que al doctor le preocupaba hace un momento.

Capítulo 3 - Historia Paralela. 

—… ¿Desde cuándo existía esa villa?

—Desde hace mucho. Hubo alguien que la usó antes que yo.

—¿Quién?

—Mi tío.

Ante la respuesta de que era su tío, a Woo-rim le vino de repente a la mente la conversación que tuvo hace un rato con el doctor.

Ya hubo un caso similar cerca de Hae-soo.】

Seguramente el caso similar al que se refería era el de su tío. Woo-rim se jactaba de no ignorar casi nada sobre Hae-soo, pero era la primera vez que escuchaba hablar de su tío.

—… ¿Por qué se quedaba tu tío ahí?

El coche avanzaba lentamente. Cuando Woo-rim se sentaba en el asiento del copiloto, Hae-soo solía bajar la velocidad con cuidado, pero hoy era marcadamente lento. Los otros autos pasaban por ambos lados a gran velocidad. Hae-soo continuó con la explicación manteniendo la mirada al frente.

—Ese lugar fue creado desde el principio para encerrar a alguien. Primero fue mi tío, luego yo.

—...

—Cuando me encerraron en la villa por primera vez, vi un cárdigan de mi tío. Esa ropa que siempre llevaba puesta en las fotos. Creo que en ese momento lo sentí. Que para salir de aquí por completo, tendría que terminar como mi tío.

En la voz de Hae-soo, mientras relataba sucesos pasados, no había rastro de tristeza o lástima. Si uno solo escuchaba las palabras de Hae-soo, podría llegar a pensar que se trataba de una historia con un final no tan malo. Woo-rim, tras dudar un momento, despegó los labios.

—¿Dónde está su tío ahora?

—Murió. Hace bastante tiempo.

—...

Al final, el desenlace del que hablaba el doctor sí era la muerte. Y puede que Hae-soo, al observar a su tío de cerca, estuviera esperando vagamente su propio fin. Si Kwon Hae-soo no hubiera conocido a Jin Woo-rim, ¿habría seguido los pasos de su tío? ¿O habría fortalecido su voluntad de vivir a través de alguien más?

—Es un lugar del que solo se puede salir de esa forma, esa villa.

—Perdón, pregunté algo innecesario.

Aunque dijo eso, sinceramente no se sentía tan incómodo. El pasado es solo pasado, y había escuchado lo que le causaba curiosidad directamente de la boca de Hae-soo. De pronto sintió escalofríos al ver que su corazón estaba en total calma mientras que de su boca solo salía una disculpa. ¿No se parecía esto a la actitud de Hae-soo, que a veces daba la sensación de estar hablando con una pared? Pero ese sentimiento tampoco duró mucho.

—No tienes por qué disculparte. Pasó hace mucho y tampoco me entristece.

¿Qué pensaría alguien si escuchara esta conversación? El diálogo que intercambiaban era pesado y profundo, pero solo eran voces en las que no se posaba la sinceridad. Ante el aire que de alguna manera se distorsionaba extrañamente, Woo-rim bajó un poco la ventana. Aunque entraba un viento tibio, la agitación de su corazón no disminuía.

Woo-rim recordaba este ambiente. Porque era similar a ese viento que anunció el inicio del pasado verano, que hirvió de manera inusualmente ardiente.

—Mi tío también debió tener una razón por la que no tuvo más opción que elegir la muerte. Ya que nadie lo habría entendido.

—...

—Justo antes de que dejara de respirar… incluso se veía aliviado. Hasta el punto de que yo, siendo un niño, sentí envidia.

Hae-soo inclinó la cabeza e hizo contacto visual. Recién ahora se leía la sinceridad que no había mostrado ni una vez mientras continuaba con el relato pesado. Precisamente al decir que sintió envidia viendo a su tío dejar de respirar. Ante esa gélida sinceridad, el pecho de Woo-rim comenzó a latir cada vez más rápido. Estaba confundido sobre si era miedo o ansiedad, o si era por el placer de haber conocido un nuevo secreto de Kwon Hae-soo.

Woo-rim tragó saliva profundamente, calmando su interior revuelto. Últimamente eran frecuentes los momentos en los que sentía sentimientos inexplicables. No sabía la razón. Solo suponía vagamente si acaso Kwon Hae-soo no viviría siempre con este tipo de sentimiento.

Después de eso, Hae-soo transmitió la vieja historia con naturalidad. Para Hae-soo, su tío parecía ser un objeto en el que se proyectaba, pero en realidad era un ser no muy distinto a la villa. El hecho de sacar a relucir una historia que alguien podría considerar una mancha era porque quería liquidarla junto con la villa. Es decir, el recuerdo y la sombra que lo habían sujetado durante mucho tiempo.

—El rostro de mi tío es borroso, pero esto lo recuerdo con claridad. Que nadie escuchaba a mi tío, dijera lo que dijera.

—...

—Eso lo sé porque yo pasé por lo mismo.

Al verse a sí mismo recorriendo exactamente el camino que su tío transitó, Hae-soo habría esperado el día en que llegara a “ese final”. Si el joven Woo-rim no hubiera sentido curiosidad por Hae-soo, si Hae-soo no se hubiera acercado activamente. Entonces, puede que al final no hubiéramos podido sentarnos así, uno al lado del otro.

Woo-rim extendió la mano, reprimiendo su pecho que latía con fuerza. En algún momento, las venas habían resaltado en el dorso de la mano de Hae-soo, que sujetaba firmemente el volante. Woo-rim acarició con cuidado el dorso de su mano y luego rodeó ligeramente su muñeca. Con la punta de los dedos de la mano que llevaba el anillo, sintió las cicatrices irregulares de Hae-soo.

—Hae-soo, tú eres diferente a tu tío. ¿Lo sabes?

—Tú saliste de esa villa y hasta tomaste la decisión de liquidarla. El final también será diferente.

De eso podía estar seguro. Porque Kwon Hae-soo tenía a Jin Woo-rim. El pulso que latía rítmicamente se filtró por las yemas de los dedos de Woo-rim.

—Lo sé. Porque tú me sacaste.

—También sé que si solo yo me esfuerzo, nosotros podemos seguir estando bien. Porque eso lo aprendí dolorosamente.

Desde el momento en que Kwon Hae-soo se dio cuenta de lo que sentía por Jin Woo-rim, puede que la conclusión ya hubiera cambiado. Gracias al viento que se filtraba por la rendija de la ventana, el corazón agitado comenzó a calmarse.

Al llegar a casa, Woo-rim se puso ocupado. Primero iluminó la casa con intensidad y roció un aroma agradable por todas partes. Después de eso, puso música tranquila pero alegre. Para que el humor de Hae-soo pudiera mejorar al menos un poco con la melodía que se extendía suavemente. Porque le habían dicho que al llenar la casa con cosas brillantes y positivas de esta manera, los altibajos emocionales de Hae-soo disminuirían un poco.

Woo-rim hizo absolutamente todo lo que decían que podía ayudar a Hae-soo. Su vida giraba por completo en torno a Kwon Hae-soo. Aun así, no estaba agotado ni le resultaba difícil. Porque hacerse cargo totalmente de Kwon Hae-soo era algo que había anhelado durante mucho tiempo.

—Hae-soo.

Al salir de bañarse más tarde, la casa estaba en silencio. Hae-soo, que para este momento ya debería haber estado sentado en el sofá esperando dócilmente, no se veía por ninguna parte. Cruzó el espacio donde todavía sonaba la música suave mientras movía los ojos con prisa.

Hae-soo no estaba ni en el dormitorio ni en la cocina. En el cenicero del balcón no había ni una sola colilla.

Ahora solo quedaba un lugar. Woo-rim, tras revisar la casa un momento, subió las escaleras. Finalmente llegó frente a la puerta cerrada de la habitación. Era esa habitación que contenía los recuerdos de Woo-rim. Esa habitación donde el arrepentimiento que él mismo tiró a la basura permaneció durante mucho tiempo.

Abrió la puerta lentamente con un chirrido. Hacía mucho que había tirado todos los objetos relacionados con el patinaje de velocidad sobre pista corta, pero extrañamente, tan pronto como abrió la puerta, pareció filtrarse un olor a hielo frío. La luz que caía desde el pasillo iluminó el interior de la habitación a oscuras. Entonces, se vio una silueta sentada inmóvil en la oscuridad.

—¿Qué haces aquí solo? Te busqué por un buen rato.

—...

Hae-soo no dijo mucho. En su lugar, palmeó suavemente con la palma de la mano el sitio a su lado. Woo-rim dio un paso y se acercó a Hae-soo. Luego, apoyó la espalda en la estantería que llenaba una de las paredes. Había trasladado todos los libros de cuentos que estaban en el dormitorio a esta habitación. Ahora, lo que llenaba este lugar no era el arrepentimiento de Woo-rim, sino el mismo Kwon Hae-soo.

—¿Por qué estás aquí? ¿Querías estar solo?

—No, solo porque sí.

Fue una respuesta indiferente, pero Woo-rim creyó entender la razón por la que Hae-soo se había ocultado aquí. Dejar ir el pasado no era algo fácil para Hae-soo. Quizás él todavía se sentía más estable en un espacio oscuro y cerrado por todos lados como la villa donde estuvo encerrado, que en un espacio brillante con música agradable.

Pensó que él mismo había sacado a Hae-soo de las sombras oscuras, pero el pasado seguía aferrado a los tobillos de Hae-soo.

Woo-rim, tras reflexionar un momento, apoyó la cabeza en el hombro de Hae-soo. Pensaba esperar a que Hae-soo pudiera salir de esta habitación nuevamente por voluntad propia.

—¿Recuerdas al perrito que vimos en Canadá? El retriever.

—Sí. Te la pasaste abrazándolo todo el día.

Woo-rim rió bajito al recordar el cuerpo enorme, más que para "pasársela abrazándolo". Luego recordó el momento en que conoció por primera vez a esa bola de pelo esponjosa.

—Cuando fui a Canadá por primera vez, dormí como muerto varios días seguidos. Dormí tanto como cuando acababa de despertar de la cirugía de la pierna.

—… Sí.

Los dos, apoyados hombro con hombro en la estantería llena de libros de cuentos, escuchaban la voz del otro.

—Parece que quería evadirlo. Quería huir del hecho de haberme rendido y haberme ido lejos, y también de la culpa de sentir que te había arruinado.

—...

—Incluso llegué a pensar que no me importaría morir así. Pero él me despertó.

La sensación cálida y húmeda lamiendo el dorso de su mano, las pupilas negras del perro con las que se encontró apenas abrió los ojos. La cola que se movía de un lado a otro como si se alegrara de ver a Woo-rim vagando en la oscuridad. Todo eso seguía nítido.

—Esa mirada negra me veía y se reía. A pesar de ser la primera vez que nos veíamos, movía la cola con una cara de mucha alegría. Gracias a él supe que los perritos también tienen expresiones.

—… ¿Qué sentiste en ese momento?

Hae-soo ahora escuchaba la voz de Woo-rim en lugar de los libros de cuentos escritos con palabras afectuosas.

—Pensé: “Un ser que ni siquiera puede hablar se preocupa así por mí… Tengo que mostrarle pronto que estoy bien”. ¿Algo así?

—Te levantaste gracias a él.

Hae-soo, que buscó y tomó la mano de Woo-rim que estaba apoyada tranquilamente sobre su muslo, entrelazó firmemente sus dedos y acarició suavemente el dorso con el pulgar. Exactamente como el calor de Chu cuando lamía el dorso de su mano despertando al dormido Woo-rim.

—Sí, es gracioso. En ese entonces, realmente él me hizo vivir.

—… Sin saber que era un ser tan digno de agradecer. Yo solo pensaba que sentía envidia.

Woo-rim rió vagamente ante el murmullo en voz baja.

Capítulo 4 - Historia Paralela. 

—En ese momento lo comprendí. Que no se necesita un poder grandioso para salvar a una persona. Que a veces, uno puede querer vivir gracias a un ser muy común y trivial.

—...

—Llevamos mucho tiempo juntos, así que podríamos ser seres comunes y obvios el uno para el otro… pero me gustaría que quisieras vivir gracias a mí.

Woo-rim atrajo la mano de Hae-soo, que estaba firmemente entrelazada con la suya. Luego, apoyó tranquilamente sus labios sobre el dorso de la mano que conservaba las cicatrices. El momento en que se formó esa herida cruzó por su mente. Kwon Hae-soo, intentando arrastrarlo a la fuerza hacia la villa, y Jin Woo-rim, luchando desesperadamente por escapar. En aquel entonces, ¿no sería el miedo a perder a su único aliado un dolor más grande y profundo para Hae-soo que la herida causada por la piedra en su mano? Seguramente por eso viajó incansablemente al extranjero, donde estaba Woo-rim, como quien sale a comer a diario, buscando la causa de ese dolor.

—Y a ser posible, que sea de forma feliz y alegre.

—...

Como si quisiera consolar el dolor sentido en aquel entonces, besó suavemente la cicatriz y sopló su aliento sobre ella. Aunque hacer esto no borraba el recuerdo de la herida, Woo-rim mantuvo sus labios pegados allí durante un buen rato.

—¿Podré lograr que sea así?

No olvidó susurrar en voz baja, fingiendo falta de confianza. Entonces, Hae-soo extendió su otro brazo y rodeó suavemente la mejilla de Woo-rim. Hae-soo acarició con muchísima cautela la mejilla de Woo-rim, quien seguía apoyado en su hombro.

—Si no eres tú, ¿quién más podría hacerme sentir así?

—Yo me siento igual ahora. Como pareces preocupado, quiero mostrarte que estoy mejorando.

Esa voluntad de vivir que Woo-rim sintió a través de un perro grande. Hae-soo dijo que ahora él albergaba algo similar. Que esto era sincero se podía sentir perfectamente a través del temblor que se transmitía por las yemas de sus dedos.

—Gracias a Jin Woo-rim, me dieron ganas de vivir así, de forma feliz y alegre.

Ocultando su emoción, le preguntó suavemente a Hae-soo:

—… ¿Y qué más? ¿Qué más sentiste?

—Creo que me siento agradecido. Por decirme esas palabras. Siempre quise saber qué había pasado en aquel entonces.

—¿Algo más?

—También tengo curiosidad sobre cómo vivir contigo para ser más felices y alegres.

De esta manera, Hae-soo comprendió algo por sí solo también hoy. Significaba que empezaba a aprender las emociones por cuenta propia.

—¿Cómo se le llama a esto? En los libros de cuentos no sale nada de esto.

Hae-soo no volvería a consultar libros de cuentos en el futuro. Porque comprendió que no necesitaba entender las emociones a través de palabras escritas en ellos. En su lugar, empezó a aprender a través de Jin Woo-rim. Los sentimientos que Woo-rim tuvo y los pensamientos que cruzaron por su mente; con eso, las emociones de Hae-soo se van llenando una a una.

—Nuestra historia no puede salir en esos libros, Hae-soo.

—...

—Porque es diferente al amor que se siente por un amigo o la familia. ¿Verdad?

Asintiendo levemente, las comisuras de los labios de Hae-soo se elevaron despacio tras meditar un buen rato las palabras de Woo-rim. Pronto, una sonrisa que llegaba a ser incluso ingenua se extendió por su rostro.

—Sí, creo que tienes razón.

—...

—Amor, amor, amor, amor….

Hae-soo murmuraba la palabra amor repetidamente, como alguien que la escuchara por primera vez en su vida. En su voz continua se fue cargando gradualmente el júbilo. No estaba entendiendo la palabra amor definida en un diccionario, sino que estaba aceptando que los sentimientos que se ramificaban de diversas formas podían, al final, llegar al amor.

Woo-rim, que escuchaba los pequeños murmullos, envolvió suavemente los labios de Hae-soo. El sonido que murmuraba amor una y otra vez se filtró en la boca de Woo-rim. Cerró los ojos sintiendo el amor que se entrelazaba ardientemente.

Sintió como si una ola impetuosa llenara cálidamente todo su corazón. Este sentimiento que se proyectaba de forma tan frondosa pronto brotaría con el viento cálido. Y el fruto definitivamente será diferente. En una dirección distinta al pasado o al arrepentimiento que atrapaba los tobillos de ambos.

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El vestíbulo estaba lleno de gente. Se esparcían una música suave y un fragante aroma a flores, igual que en la casa donde vivían los dos, pero aquí el ambiente estaba lleno de calidez.

—Hay muchísimos invitados.

Susurró pegado a Hae-soo mientras observaba a la multitud. Mientras giraba la cabeza buscando rostros familiares, Hae-soo agarró de repente la mano de Woo-rim y tiró de ella. Fue una fuerza tan intensa que sus hombros chocaron.

—No me sueltes. Te perderás.

Cuando Woo-rim hizo fuerza para zafar su mano, Hae-soo entrelazó sus dedos con una fuerza aún más ruda. Incluso puso sus manos unidas frente a su propio cuerpo, como si lo arrastrara a la fuerza. Luego, solo movió los ojos para vigilar los alrededores. Como era una cabeza más alto que los demás y hoy tenía el rostro especialmente impecable, se sentía cómo las miradas ya empezaban a posarse en él una tras otra.

—Está bien, suéltame un poco.

En lugares con mucha gente, evitaba incluso el contacto más ligero. Como la posición de Hae-soo había cambiado, era algo de lo que debía tener cuidado. Parecía que Hae-soo lo aceptaba y lo seguía bien, pero muy de vez en cuando actuaba como antes.

—No hay rostros conocidos. Entonces está bien por un momento.

—...

En ese momento, un grupo vestido con hanbok se acercó como si fuera a dividirlos. Pero como Hae-soo y Woo-rim estaban pegados, no pudieron pasar entre ellos y tuvieron que rodearlos. Apenas los dejaron atrás, Hae-soo inclinó la cabeza y susurró:

—Ves. Si no te hubiera tomado de la mano, te habría perdido.

—… Por favor.

Aunque dijera que lo perdería, solo sería dentro de este espacio. Hae-soo, quizás preocupado por si volvía a alejarlo, apretó a Woo-rim con más fuerza. Woo-rim contuvo una pequeña risa ante la fuerza que envolvía su mano hasta dejarle el dorso adolorido.

Entre las personas que intercambiaban saludos con sonrisas, solo Hae-soo tenía un rostro indiferente, como alguien de otro mundo. El aura de felicidad que rebosaba en el vestíbulo no parecía llegarle en absoluto. Esas pupilas negras solo tuvieron un momento en que brillaron con alerta, y fue cuando se acercó Seong-hun, vestido de forma impecable.

—Hyung, ¿viniste? ¿Vinieron?

—¿Dónde está Jae-hoon?

Woo-rim, tras saludar alegremente, miró a su alrededor. No se veía a Jae-hun, el protagonista de hoy.

—Lo llamaron un momento. Vendrá pronto. Hyung, es la primera vez que te veo en traje y te queda muy bien. ¿Eh?

—Qué alivio. Como hace mucho que no me ponía uno, me siento extrañísimo.

Como su lugar de trabajo no tenía un código de vestimenta específico, solía vestir casual, así que era la primera vez en mucho tiempo que usaba traje. Era una prenda que apreciaba especialmente porque Hae-soo se la había comprado cuando cambió de empresa, y se la puso con gusto para la boda de Jae-hoon. Sung-hoon, que siguió elogiando a Woo-rim un buen rato, movió la mirada hacia Hae-soo, que estaba a un paso de distancia.

—Director, ¿o era director ejecutivo? Como sea, ¿se esforzó un poco hoy?

Hae-soo solo se encogió de hombros elevando la comisura de los labios. Como alguien que ha escuchado tantos elogios de ese tipo que ya no siente nada especial. Ante esa actitud, Sung-hoon se pegó a Woo-rim cubriéndose la boca.

—Parece que sabe que es guapo. Hyung, ¿cómo aguantas ese narcisismo?

—Se me pasa cuando le veo la cara.

Respondió Woo-rim riendo ante el susurro que era lo bastante alto como para ser escuchado. Probablemente Hae-soo también lo sabía. Que era lo suficientemente atractivo físicamente. Solo que, a diferencia de otros, en lugar de sentir orgullo, usaba su apariencia como un arma para manipular a los demás. Como Seong-hun no es alguien a quien necesite manipular, simplemente lo dejaba pasar con una sonrisa.

Hae-soo, que escuchaba la conversación con indiferencia, tiró del brazo de Woo-rim. Luego, manteniéndose pegado a él, hizo un gesto con la barbilla hacia Seong-hun. Significaba que se alejara y guardara distancia. Seong-hun, alejándose entre quejas, dijo algo como si recordara algo:

—¿Dijeron que irían al festejo después? Yo también me pasaré a tomar algo, ya que hay hyungs que no veo hace tiempo.

—El festejo…

—A Woo-rim no le gusta la gente que bebe alcohol. Me lo llevaré.

Fue Hae-soo quien intervino de golpe para cerrar la conversación. Fue lo primero que dijo después de estar callado todo el tiempo. Incluso escondió sutilmente a Woo-rim detrás de él. Ante la vigilancia evidente a simple vista, Sung-hoon chasqueó la lengua y dio un paso atrás.

—Uy, sí, sí. No me lo llevaré.

—No es que no te lo lleves. Es que no puedes llevártelo, para ser exactos.

—Sí, no me lo llevo y no puedo llevármelo, son ambas cosas.

Aunque empezaron con el pie izquierdo, los dos se llevaban bastante bien. Por supuesto, el esfuerzo de Sung-hoon fue grande. Como todavía le preocupaba Woo-rim, se esforzaba por mantener la relación con Hae-soo. Como Hae-soo también sabía eso, ya no mostraba reacciones afiladas hacia Sung-hoon. El sentimiento de preocuparse y apreciar a una persona cercana; Hae-soo estaba aprendiendo esa emoción observando a Sung-hoon.

—¿Pero hasta cuándo van a estar tomados de la mano? ¿Van a grabar un comercial?

—Ah.

Susurró Sung-hoon mirando el brazo de Woo-rim que se extendía detrás de la espalda de Hae-soo. Si ese comentario sonaba genuinamente preocupado era porque el cariño de Sung-hoon hacia Woo-rim era sincero. Quizás percibiendo el sentimiento de Sung-hoon, Hae-soo también bajó la voz y cuchicheó:

—Tú si tienes permitido verlo.

—… Qué es esto. No me hace sentir muy bien. ¿Podrías tener cuidado incluso frente a mí?

Incluso mientras conversaban, Hae-soo no soltó a Woo-rim ni un momento. Incluso llegó a sostener la mano de Woo-rim con ambas manos, fingiendo tenerlas cruzadas a la espalda mientras estaba apoyado en la pared. Como parecía que se esforzaba a su manera por no llamar la atención de los demás, Woo-rim solo pudo reírse.

Continuaron la charla con un Sung-hoon inusualmente emocionado durante un rato. Hae-soo, que observaba los alrededores sin aportar mucho a la charla, habló:

—Ahí viene el novio.

—¿Eh? ¿Los hyungs también están con él? Vamos, hyung.

En la entrada del vestíbulo estaban Jae-hoon y varios rostros conocidos. Eran amigos que entrenaron con Woo-rim en su infancia. Sung-hoon tomó la delantera riendo alegremente. Solo entonces Hae-soo soltó la mano de Woo-rim que tenía escondida tras su espalda. Luego, empujó ligeramente la espalda de Woo-rim.

—Ve a saludar.

No olvidó susurrarlo en voz baja. Woo-rim tiró de la manga de Hae-soo con la intención de presentarlo a sus amigos. Pero Hae-soo se quedó allí firme y no se dejó arrastrar. Incluso negó con la cabeza con determinación y apartó la mano de Woo-rim que lo sujetaba. Hasta hace un momento le tomaba la mano hasta sudar, pero ahora se mostraba bastante firme.

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